lunes, junio 17, 2024
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El último espectáculo peronista: El pabellón argentino en la Exposición Mundial de Milán 2015

En el pabellón argentino de la Exposición Mundial de Milán (Expo 2015), a pocos meses de las elecciones presidenciales argentinas, la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner realizó su último acto performativo significativo. La presidenta había orquestado múltiples actuaciones públicas —a veces discordantes y triunfales— para promover y reforzar los temas centrales de la política gubernamental. Estas incluyeron la filmación guerrillera en 2012 de Fernando Zylberberg, el capitán de la selección nacional de hockey, entrenando en Malvinas para los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres. “Para competir en suelo inglés” —según la frase que cierre el spot— “entrenamos en suelo argentino.”

Lo de Expo 2015 no tuvo nada del drama de Zylberberg en Malvinas, engañando a las autoridades británicas. Sin embargo, reflejó un énfasis parecido en lo que la presidencia consideraba los lazos entre una moralidad progresista, el nacionalismo y la política K. Además, como en el caso del video de Zylberberg, lo que se entendía en la Casa Rosada de un éxito performativo tuvo menos que ver con ganarse un público nacional o internacional que con proclamar la visión histórica del gobierno sobre sus presuntos éxitos.

Fernando Zylberberg en las Islas Malvinas

En comparación con los días de gloria de las ferias mundiales de los años ’60 y ’70, Expo 2015 fue un fracaso notorio. Atrajo pocos visitantes, pocos pabellones y poca financiación. Aun así, el gobierno argentino invirtió millones de dólares y un capital político importante en su pabellón, destacados por la visita de la propia presidenta argentina durante la feria.

Hubo incongruencias notables en la presentación de una argentinidad peronista. A pesar del distanciamiento público del gobierno de Juan Perón y del peronismo ortodoxo, en Milán la presidencia celebró elementos claves del peronismo clásico, entre ellos una imagen nostálgica del trabajador industrial —representado en empleados del pabellón vestidos como obreros fabriles de la década del ’50 con túnicas azules de una pieza.

¿Qué esperaba lograr el kirchnerismo en su última gran actuación en el escenario mundial? Al resaltar un pasado idealizado para los trabajadores; nuevas políticas migratorias que facilitaron la entrada de colectividades racializadas de países vecinos; las colectividades indígenas argentinas y una supuesta revolución científica agraria, la presidencia esperaba proyectar el nuevo modelo populista desarrollista como el legado duradero del kirchnerismo.

Inauguración del Pabellón Argentino en Expo Milán 2015

La narrativa del pabellón celebró los tropos peronistas de la década del ’40, como la riqueza de la tierra y una clase obrera peronista idealizada, así como las victorias recién percibidas del kirchnerismo, incluida la apertura de las fronteras argentinas después de 2003 a una ola de inmigración de los países vecinos. El tema del pabellón “Argentina te alimenta” representó no solamente la fuerte tradición de una riqueza agrícola argentina sino, además, el campo como la base económica del triunfo kirchnerista durante la década ganada.

Los icónicos descamisados estuvieron omnipresentes tanto en las exhibiciones como en los uniformes de mono industrial de los guías masculinos y femeninos del pabellón. Con sonidos ambientales dulces y monótonos en el fondo, las instalaciones combinaron una iconografía peronista tradicional con ejemplos de la ciencia moderna agrícola en Argentina. Un espectáculo mecánico, por ejemplo, de trabajadores de madera sin rostro moliendo maíz a mano evocó el peronismo de los años ’40. Sin embargo, atrás se veía una pared de imágenes electroforéticas de alta tecnología del material genético de las plantas —evidencia de una Argentina moderna y fuerte bajo el kirchnerismo. Al lado, aparecieron imágenes en cámara lenta de campos de trigo mecidos por el viento y productos agrícolas clasificados por maquinaria industrial.

El pabellón también elogió una nueva identidad argentina. De 1946 a 1954, el primer peronismo había ampliado el concepto de la identidad argentina para incluir grupos que antes eran considerados extranjeros por la mayoría. Eso incluía argentinos árabes, judíos, y japoneses entre otros. El pabellón celebró el vínculo entre la etnicidad, el peronismo, y la argentinidad en dos etapas históricas: las historias fundacionales de los inmigrantes europeos del fin del siglo XIX y su continuidad bajo las iniciativas del kirchnerismo para abrir las fronteras a los sudamericanos de países limítrofes, en una nueva ola de inmigrantes. Los visitantes pasaban frente a una versión mecanizada de la historia tradicional de la inmigración europea. Figuras de madera abordan un barco en una cinta mecánica, transportada rítmicamente en sincronía con los trabajadores moliendo maíz.

Los pueblos originarios formaron un telón de fondo. Los europeos parados en la cubierta de un barco se colocaron en el pabellón contra una pared iluminada de gente indígena mirando la escena y la llegada de los inmigrantes. En algún momento, las imágenes en pantalla de inmigrantes adaptándose a la vida argentina se ven envueltas por semillas de girasol, cayendo del cielo, un recordatorio que la contribución clave de los inmigrantes de principios del siglo XX fue en la agricultura. Los orígenes del peronismo se manifiestan en imágenes nostálgicas de la transición desde la pobreza extrema en el campo hacía la modernidad de la década del ’40, con maquinaria de agricultura nueva, trabajos dignos en el campo y en la ciudad, y viviendas modernas.

La exhibición alcanzó un crescendo en un conjunto final de pantallas enormes. Las escenas tranquilas del campo se transformaron en manifestaciones públicas masivas en Buenos Aires. Luego, las imágenes se rompieron para revelar mensajes de protesta contra la “injusticia”, la “desigualdad”, y la “explotación”. Poco después, aparecen dos palabras más, reivindicando la obra de Evita y de las presidencias kirchneristas : “inclusión” y “dignidad”.  Desde ese mensaje final, los visitantes salieron del edificio para tomar un vaso de Malbec y comer un choripán en el bar del pabellón.

Síntesis de la participación argentina en Expo Milán 2015

El pabellón de Expo 2015 como el último espectáculo peronista se destacó por la transformación de Tecnópolis —quizá el espectáculo más imponente de los años K— después de 2015. Al igual que el pabellón de Milán y la mayoría de las exposiciones gubernamentales, Tecnópolis se presentó como libre de la política, y en este caso como una muestra de los triunfos científicos nacionales. Pero al igual que lo de Milán, las muestras de Tecnópolis estaban fuertemente politizadas. Durante la campaña electoral de 2015, por ejemplo, los empleados del gobierno colgaron un cartel en el parque diciendo, “Porque no quiero perder Tecnópolis, yo voto a Scioli”.

Después de 2015, la mensajería de Tecnópolis se inclinó en nuevas direcciones políticas. Se desmanteló el parque temático Pakapaka y se privatizaron varios espacios de exhibición. Una “Plaza de Memoria” recién renovada contaba 8.960 desaparecidos a vez de 30.000.

Tal vez se acabó la época del gran espectáculo gubernamental. Una feria mundial programada para abril de 2023 en la sede de Tecnópolis se postergó indefinidamente.