lunes, junio 17, 2024
Nacionales

Elecciones en Salta. El gobierno cambia de signo pero el poder es terrateniente

Por Luis Brunetto, desde Salta/El Furgón –

-Acá estamos contentos porque cambiamos al Intendente, me dice María, en Talapampa, departamento La Viña, donde el Valle de Lerma empieza a convertirse en los Valles Calchaquíes.

-¿Y con quién estaba el anterior?-, le pregunto.

-Con Sáenz.

– ¿Y el que ganó?

– Ganó una mujer, qué está con Sáenz también. Acá todos están con Sáenz.

María no se llama María. Es contratada municipal, atiende un comedor, y cobra 3500 pesos por mes. Cuando le pregunto el nombre y le digo si lo puedo poner me dice: “Prefiero que no. Sabe cómo es esto. No me ponga el apellido…”. Sí me da el teléfono, para que le mande la nota por Whatsapp. Le cambio nombre y apellido, y listo.

Cartel de la campaña de Sáenz

María no sabe bien que Gustavo Sáenz era el candidato de Mauricio Macri. No está muy segura, incluso se arriesga a discutirme, a decirme que estoy equivocado. Y no lo sabe no porque sea pobre, “atrasada”, o le compren el voto con alguna prebenda con que aliviar la miseria en que viven todos los que aquí conforman la clase trabajadora. Tampoco por sumisa, o sometida, o cualquiera de las explicaciones de ese orden, con que la progresía suele no entender la victoria de los candidatos reaccionarios.

María no sabe que Sáenz es el candidato de Macri por varias razones. Una es, por supuesto, que no hay una sola foto de Sáenz ni de nadie con Macri. Pero eso no explica todo el asunto, ni siquiera una parte. El fondo de la cosa pasa por la vigencia de un régimen político que, desde que Juan Manuel Urtubey rompiera el status quo menemista expresado en el dominio político ininterrumpido de los Romero, para crear un nuevo estado de cosas ligado al kirchnerismo, el personal político fue y vino sin ruborizarse del romerismo al urtubecismo al que, por otra parte, la progresía kirchnerista, que hoy se queja de los pobres que votan a Sáenz, sostuvo sin fisura alguna. Me consta…

Municipalidad de Cerrillos

En pocas provincias los equipos políticos profesionales de la burguesía fueron y vinieron tanto, como lo hicieron aquí en Salta, del neoliberal romerismo-macrismo al progresismo kirchnerista-urtubecista. O sea: el macrista Saénz es peronista, fue intendente de Salta Capital con Urtubey, cuando el joven gobernador era la luz de los ojos de Cristina, luego fue candidato a vice por el Frente Renovador de Sergio Massa y, finalmente, y disimuladamente, representante del macrismo sin Macri, en la Salta 2019.

¿Qué culpa, díganme entonces señores progres, tiene María?

Salta la divina

Además de negar a Macri más veces que Pedro a Jesús, la campaña de Sáenz parece haberse apoyado en dos elementos centrales: por un lado, el uso de recursos “clientelares” de tamaño gigantesco, que han provocado acusaciones de malversación de fondos; por el otro, un discurso político-religioso respaldado por todas las Iglesias, pero, principalmente, por la Católica, poder de los poderes en esta Salta linda y celestial. Los recursos clientelares van desde la entrega de bolsones de comida hasta el sorteo de electrodomésticos e, incluso, automóviles.  Tales recursos provendrían, principalmente, de la caja de la Cooperadora Asistencial de Salta Capital, organismo público de carácter autárquico, ideal para este tipo de asuntos non sanctos.

Discurso de campaña de Sáenz

Contradictoriamente, el uso de estos recursos non sanctos se combina, aunque sin dificultades morales parece, con el de los del otro mundo. Así, en la procesión del Señor y la Vírgen del Milagro, que reúne centenares de miles de feligreses, aquel día del anatema divino contra Macri, el progresista pañuelo celeste y ahora candidato del Frente de Todos, Sergio “Oso” Leavy y el gobernador Urtubey se disputaron la primera fila tras la imagen del señor milagroso, mientras que Gustavo Sáenz, con funcionarios municipales y concejales, se reservaron el privilegio de acompañar a corta distancia a la no menos milagrosa imagen de la Vírgen. De aquí que los medios progresistas nacionales que vieron en las diatribas del arzobispo Mario Cargnello a Mauricio Macri un “respaldo” a Leavy se apresuraron, como siempre: el partido de Francisco juega su propio juego, y no con el Frente de Todos, sino con todos. “Desde la tierra del señor, mi pacto de corazón es con todos los salteños”, dijo Sáenz en su discurso postvictorioso. Palabras que sonarían extrañas en Buenos Aires, por suerte, y por ahora…

Por ahora, decimos, porque este lunes en Tucumán el laico Macri se introdujo también en las arenas de la política religiosa, besando el pie burgués de una manifestante-feligresa de alcurnia, que había perdido el zapato en la epopéyica versión tucumana de las 30 marchas. Salta puede considerarse pionera en el uso de tales recursos, a los que empiezan a recurrir hoy, a escala nacional, todas las corrientes políticas de la burguesía. París bien vale una misa, decía Enrique de Navarra, para cambiar de hugonote a católico…

El progresista Leavy

Los salteños progresistas reprochan cierta falta de garra en el candidato de Cristina. Primero, a la hora de denunciar los escándalos de corrupción del gobierno municipal de Sáenz: “El discurso del Oso ha sido muy paz y amor”, me dijo un importante dirigente kirchnerista de La Merced, municipio cercano a la capital, prácticamente unido ya a ella a través de la, según la zamba, inolvidable Cerrillos, a la vera de la Ruta 68 que lleva a Cafayate. A ese argumento le suman otro, que he escuchado repetidas veces: “No puede ser que los porteños le digan ‘Levy’, y el no aclare que es ‘Leavy’ ”. Puede sonar como una consideración carente de importancia, pero refuerza esta imagen de candidato débil, sin mucho que decir y, además, manejado desde Buenos Aires…

La diferencia parece irremontable: 290 a 215 mil votos separan a Sáenz del ex intendente de Tartagal. El grueso de esa diferencia corresponde a Salta Capital. Y varias razones, además del procaz tamaño, impedirían al kirchnerismo salteño remontar la brecha. Por empezar, el contrincante del Oso, Miguel Isa, peronista ex macrista,ex intendente de Salta y actual vicegobernador de Urtubey a la vez que parte del redil del Frente de Todos, todo al mismo tiempo, ha reconocido la derrota recurriendo a aquella sabia verdad justicialista según la cual “El que gana conduce y el que pierde acompaña”, para afirmar ipso facto: “Bueno, Gustavo también es peronista, y somos todos amigos, nos conocemos de hace mucho, de la Juventud Peronista (sic), como con el Oso”…

Campaña Sáenz Gobernador

Las otras, vienen de la lejana Buenos Aires. Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa, ha felicitado a Sáenz el mismo lunes 7, en un gesto que no ha caído bien en el entorno de Leavy, ni entre los halcones ni, en este caso,ni siquiera en las propias palomas del Patria. “Tiene que haber tenido la venia de Alberto, que da la elección por perdida y, además, prefiere negociar con un Sáenz y no con un Levy cercano a Cristina”, dice un halcón de la casa de altos estudios kirchnerista, pronunciando también porteñamente el apellido del Oso. Cerca de Alberto, por su parte, dicen que el candidato del FDT daba por sentada la victoria de Sáenz, como antes la de Rodolfo Suárez sobre la camporista Anabel Fernández Sagasti en Mendoza. Alberto, explica, “sobreactuó” su apoyo como un modo de impedir acusaciones de jugar a perder. La opción, entonces, del albertismo, sería en este caso incorporar a Sáenz a la Liga de Gobernadores, más que apostar a que Leavy de vuelta el resultado.

El papel de Buenos Aires, en una elección que todos pretendieron provincializar, resulta finalmente paradójico, porque terminadas estas PASO, tanto el macrismo como el kirchnerismo provincial han jugado a la nacionalización. Macri llega el jueves para intentar capitalizar la victoria de Sáenz, y el kirchnerismo sueña con la visita de Cristina antes del 10 de noviembre, como un modo de arrastrar votos hacia Leavy ¿Estará dispuesta Cristina, corrida hoy por hoy de la escena en favor de los vehementes pero no tan poderosos dirigentes de La Cámpora, a jugar una parte de su prestigio en una patriada que parece imposible, y que además no contaría con el entusiasmo de Alberto? En todo caso, si de mujeres se trata, el FIT, consolidado como cuarta fuerza, se entusiasma con la llegada, ya asegurada, de su combativa candidata a vicepresidente, la diputada nacional Romina Del Plá. Veremos.

¿De Romero a Urtubey a Romero a Olmedo?

En los últimos años, el régimen político que expresa los intereses de la burguesía salteña se ha apoyado, como dijimos, en el pacto-disputa tácito entre los Romero y su hijo pródigo, Juancito Urtubey. Estas PASO, de algún modo, sellaron el fin de ciclo de la hegemonía urtubecista, para abrir una nueva etapa en la que la hegemonía vuelve, nuevamente, a los Romero. Porque Sáenz es, mucho más que el hombre de Macri, el hombre de la poderosa familia ex gubernamental, cuya hija y nieta, Betina, integrante del Frente Sáenz Gobernador, reinará ahora sobre la capital, y su catedral.

Ese régimen ha sufrido, sin embargo, recientes heridas a diestra y siniestra, producto de su incapacidad para resolver las necesidades más elementales del pueblo trabajador. La más cercana es extremadamente peligrosa. La provincia del 42 por ciento de pobres y del hambre, de la desnutrición y el dengue oculto, ha engendrado a ese engendro llamado Alfredo Olmedo. Terrateniente explotador de trabajo esclavo, desforestador del bosque nativo, deudor del estado perdonado por Romero y Urtubey y testaferro de la rancia familia burguesa de los Lecuona, Olmedo ha desarrollado su carrera política al margen derecho del establishment, rayando el fascismo, descargando anatemas contra la corrupción y la vagancia, las drogas y el aborto. Su 19 por ciento de los votos es preocupante, aunque representa un guarismo menor al esperado.

Olmedo y Sáenz

Detrás de él, las iglesias, en este caso las evangélicas, pretenden tejer una red que entrelace los destinos políticos de un Mercosur bolzonarizado, superador del impotente Mercosur nacionalista burgués que ha tenido que ir a la Iglesia también, aunque en este caso a llorar, luego de que fracasara subcontinentalmente la utopía de los capitalismos nacionales. Y así como la Iglesia Católica parece haber apostado a Sáenz, aunque ponga huevos en todas las canastas, el progresista antiaborto Leavy incluido, no hay dudas de que Olmedo es un instrumento en la disputa por el favor de las masas entre los pastores vestidos de paisano y los asotanados pastores de Francisco. Recordemos, incluso, que su intención era jugar en la disputa presidencial, de la que tuvo que bajarse luego del escándalo Marcelo D’Alessio, su jefe de campaña. Ese escándalo, recordemos, salpicó también a Gustavo Sáenz, sindicado en un audio por el falso abogado como el “cajero de Stornelli”. Salta la linda…

El otro desafío ha venido de la izquierda. Fue un rayo en cielo sereno la victoria del FIT en la capital provincial, en 2013. Aquellos guarismos han descendido en forma brusca, aunque la Izquierda en la provincia se haya convertido en un factor político. No es fácil: mientras cierro esta nota la Comisión de Labor Parlamentaria de la Legislatura provincial debería tratar el proyecto del diputado Claudio del Plá, para reformar el Código Fiscal provincial que excluye a los cultos del pago de impuestos. Según Del Plá, la Iglesia Católica, solamente, posee 214 propiedades declaradas en la provincia, exentas de toda tributación…

Candidatos del FIT-Unidad. Fuente: Izquierda Diario

Es indudable que en la linda y divina Salta chocar contra el más antiguo de los poderes juega un papel, y muy importante. Tan cierto es eso que mi conversación con María en Talapampa está plagada de las huellas del rigor celestial, que recubren, deforman y contienen su natural conciencia de clase. Quiere saber qué pienso yo, así como yo le pregunté qué piensa ella. La izquierda que yo, semisalteño, votaría, no le resulta desconocida: “López parece que defiende al pobre. Tengo familia allá en la capital que lo ha votado. Pero no entiendo, porque parece bueno,parece que está del lado del pobre, pero defiende el aborto, no entiendo. Y por acá no han andado los de su partido, no hemos podido conversar”.

Tal vez una de las claves pase porque María tenga las explicaciones que está pidiendo y necesitando. Para asaltar los cielo, en lugar de someterse ante sus personeros de sotana y escritorio.

Veremos.

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