lunes, junio 17, 2024
Por el mundo

Rafael Bielsa: “El presidente Lenin Moreno es un dolor moral para los ecuatorianos”

Por Fabián Kovacic/El Furgón

El ex presidente de Ecuador, Rafael Correa acaba de ser condenado en  primera instancia judicial a 25 años de prisión por presunta corrupción durante su gobierno. Otro caso de lawfare al estilo Lula en Brasil; Cristina Fernández en Argentina o Evo Morales en Bolivia. Rafael Bielsa flamante embajador argentino ante el gobierno de Chile y Pedro Peretti, ex titular de la Federación Agraria, publicaron en 2019 el libro “Lawfare. Guerra judicial mediática. Desde el primer centenario hasta Cristina Fernández de Kirchner” (Ariel, Buenos Aires, 2019) que ya va por su tercera edición. Allí analizan los puntos en común entre el actual lawfare contra gobiernos progresistas de la región y el antecedente del Grito de Alcorta ocurrido en 1912, en Santa Fe, que dio lugar a la fundación de la Federación Agraria Argentina. El reclamo de los pequeños chacareros abusados por el poder terrateniente local fue ahogado con cárcel, exilio y asesinato de los lideres de esa revuelta. Bielsa y Peretti revelan en el libro la topología común usada por el poder para difamar a los lideres populares. Bielsa dialogó sobre esto y mucho más con El Furgón.

El Furgón: – ¿Cómo surge la idea de este libro y cuales son los paralelos que encuentran ustedes para trabajar sobre el Santa Fe de 1910 y el poskichnerismo?

Rafael Bielsa: – Pedro Peretti tenía un trabajo monográfico hecho sobre el caso de Francisco Netri, su hermano José que era sacerdote, Francisco Capdevila y algunas de las personas que habían estado alrededor de lo que se conoce como el Grito de Alcorta. Que fue en realidad un reclamo de sectores intermedios, productores agropecuarios directos que eran contratados directamente con intermediarios por terratenientes para trabajar la tierra. Naturalmente lo que se les pagaba por el producto de su trabajo era motivo de reyerta, discusión y peleas porque en algunos casos eran abusivas, era abusivo lo poco que se les pagaba y después las cosas conocidas: la obligación de comprar en un determinado almacén, la provisión obligada por parte de proveedores que eran también de los arrendantes y no de los arrendatarios. Ese trabajo monográfico que era breve pero tenia mucha elaboración de campo, con mucho testimonio, mucho diario, muchas actas del órgano oficial de la Federación Agraria, que se llamaba Boletin Oficial, me lo dio para leer a principios de mayo de 2019. Me pasaron dos cosas. En primer lugar me di cuenta que había una especie de topografía, una geometría de la operatoria. Empezaron a aparecer los vértices de cómo funcionó en aquel momento este dispositivo que no es una categoría jurídica. Habrás visto que alguno constitucionalistas habitualmente consultados por los medios hegemónicos, han dicho que esto es una categoría esnob o que no existe en el derecho. Y efectivamente es una categoría sociológica, fáctica. Una forma de operar de un conjunto de intereses. Y nítidamente después de haber conceptualizado esta topografía apareció el fenómeno que se conoce como lawfare. Y decidimos entre los dos reescribirlo porque muestra con los cambios instrumentales naturales muestra un modo de proceder de los intereses concentrados que se predica de 1910, de la década que va de 1910 hasta 1930 podríamos decir, pero que también se predica de hoy.  Y que también se remonta a distintos momentos históricos no con la misma topología pero con similares intereses contrapuestos.

Rafael Bielsa. Foto: Fran Kovacic

EF: – Pensamos en 1955, por ejemplo.

RB: – Sin duda. En este siglo es mas intuitivo encontrarlo pero esto se remonta a la misma época del nacimiento de la infamia. Es decir, el momento en el cual la infamia se empezó a utilizar en todas sus variables retóricas para desacreditar a un rival. Basicamente en la esfera pública. Tambien en la esfera privada. Pero especialmente en la pública. ¿Qué fue cambiando? De la tradición oral a la escrita, de la escrita a la impresa, de la impresa a la electrónica, de los medios de comunicación tradicionales, radio y televisión y de ahí a la redes sociales y veremos como se seguirá replicando. Pero ¿Qué se veía con claridad en el episodio de 1912, desde el Grito de Alcorta hasta el asesinato de Francisco Netri? Había militantes del campo popular como Francisco Netri, Francisco Capdevila, Jose Netri, Juan B. Justo, Nicolás Repetto en aquel momento, también lo era en ese momento Federico Pinedo abuelo, por su reconversión posterior –Pinedo abuelo que empezó siendo socialista, fue abogado defensor de Pini Walt, el presunto presidente de la República Soviética Argentina, que escribió un libro memorable de sus jornadas de prisión y tormento en la Semana Trágica–  y todos esos militantes populares. Siempre esto comienza entre un sector que concentra poder y por lo tanto concentra renta, y un militante que defiende los intereses mayoritarios que le hace frente.  El poder usa siempre prácticamente la misma receta. Primero, la seducción o cooptación. Cuando esto fracasa, pasa a la etapa del soborno y lo quiere comprar. Cuando esto no funciona va a la etapa de la infamia. Porque la infamia es la mejor manera de romper su comunión con la base de sustentación popular para desacreditarlo. Y no lo desacredita con cualquier tema. Lo desacredita socavando lo que constituye el activo moral mas importante del militante popular. Cuando no lo logra ni aun en ese caso, lo asesina, que fue lo que pasó con Francisco Netri. Ese es un caso extraordinario porque él fue cobrando protagonismo como si los obstáculos, lejos de acobardarlo, le hicieran aparecer un ardor y un coraje que no había mostrado al principio. Él era sólo un asesor jurídico. Tenía una personalidad notable. Un hombre nacido en Italia, un tipo de estudió Derecho en Nápoles, se recibió de abogado y porque su familia se había venido a la República Argentina, entre ellos su madre y su hermano José, que fue sacerdote, se vino. Sin hablar una palabra en la lengua nativa, por lo tanto él, ya hombre, ya formado, aprende una nueva lengua y adquiere un poder de convicción en lo escrito y en lo hablado, notables. Empieza ayudando a los arrendatarios. Muchos de ellos italianos que luchaban contra los arrendadores o contra los latifundistas. Ahí se imbrica, nosotros tratamos de contarlo en el libro, una gran tragedia argentina. La colonización argentina fue latifundista, no minifundista. La conquista del lejano oeste en Estados Unidos fue minifundista. Había una cantidad máxima de acres que se podían otorgar con título de propiedad. En Argentina se asociaba la conquista a facón, a sable o a cañonazo, con la concesión de terrenos y terrenos y terrenos.

EF: – Marca a la organización nacional esa conquista.

RB: – Por eso digo que es muy interesante ver cómo se va armando la oligarquía terrateniente. Estoy leyendo un libro delicioso de Roberto Alifano sobre Macoco de Alzaga Unzué y la Belle Epoque, los años veinte, con la expresión “tirando manteca al techo”. Viene de una actitud literal. Macoco y sus amigos adinerados fueron a comer a un restaurante muy famoso en Francia y para bromear porque eran bromistas, empezaron con la cubertería, agarraban pedazos de manteca y se la tiraban a unas esculturas de querubines en el techo y la dejaban pegada. Empezó literalmente con tirar manteca al techo. Después se generalizó como vivir suntuosamente. Esa oligarquía que para un sector de la Argentina hizo grande a la Nación, básicamente estaba concentrada en número propietarios, en número de apropiadores de renta. Entonces ya tenemos dos vértices de esa topología: primer vértice, intereses concentrados, segundo vértice, un líder popular que se opone y defiende intereses mayoritarios en número pero débiles frente a los poderosos y aparece un tercer vértice que es el poder judicial. El poder judicial empieza a actuar a favor de los intereses concentrados. Entonces, empezaron a tratar de hacerle denuncias mediante anónimos, a Francisco Netri, al cura Pascual Netri, a Francisco Capdevila. Y eso en el caso de Netri tampoco funcionó porque no lo arredró, ni lo hizo volver sobre sus pasos. Al cura Pascual lo metieron preso. Y al pobre Capdevila, que sí intervino en el Grito de Alcorta y fue uno de los pensadores del Grito de Alcorta, lo terminaron exiliando hasta que desapareció y nadie más supo de su suerte. Era un tipo muy protagónico con aquellas jornadas. Ahí tenés el tercer vértice, estás formando como el ring de boxeo. Y el cuarto vértice que no tarde en aparecer son los medios de comunicación. Lo que pasa es que en esa época había mas equilibro de fuerzas porque si bien existía La Nación, en Rosario estaba La Capital que era agrarista, no estaba a favor de los intereses concentrados sino de la posición de Netri. Si uno traslada al día de hoy, hace falta agregarle solamente un vértice, con lo cual sería un pentágono. Que son los servicios de inteligencia autoregulados. Ahí se conforma la figura geométrica actualizada.

EF: – ¿Podemos definir el concepto de servicios de inteligencia autorregulados?

RB: – Los servicios de inteligencia tienen una característica actual hoy en Argentina. En primer lugar, como no hay una firme línea de comando, después del horario de trabajo, trabajan para si mismos. Venden la información que obtuvieron en su trabajo o que les piden. Y hacen operaciones. El ejemplo por antonomasia es la operación con los medios de comunicación. Ese es el primer cambio importante. Segundo cambio importante es que los lideres populares empiezan a disputar el poder del aparato estatal cosa que no había sucedido hasta antes de Hipólito Yrigoyen, con las limitaciones de la elección por parte de Yrigoyen de Marcelo T. de Alvear. Es un caso muy raro donde el creador de un primer movimiento histórico de origen nacional y popular, elige para que lo suceda a un miembro de la oligarquía tan refinado que estaba casado con una cantante lírica portuguesa. Entonces ahí se da una especie de perdida de la identidad, pero lo cierto es que durante un cierto período los pobres empezaron a disputar espacios de poder real. Ahora eran dueños, por un tiempo, de la representación popular en el área legislativa y también en el área ejecutiva. Ese es el cambio que sufrieron los liderazgos populares. La topología es clarísima. Al entrar los servicios de inteligencia autoregulados se multiplica la posibilidad de que una herramienta esencial en la escalera que termina con la muerte del líder popular, que es la infamia, ese escalón previo empieza a tener una enorme consistencia. ¿Por qué? Porque verdad o mentira o verdad a medias, estos individuos con acceso a interceptaciones telefónicas, a seguimientos, con acceso a diseño de redes con relaciones, con acceso poder recordar permanentemente por los legajos y registros informatizados, los viejos pecados, nivel de vida superior a lo normal, amantes por sus vinculaciones con migraciones cuantas veces salieron del país. Imaginate como esa masa de información usada para perseguir a un líder popular.

Rafael Bielsa. Foto: Fran Kovacic

EF: – Algo muy expuesto en la causa que lleva el juez Ramos Padilla en Dolores

RB: – Está perfectamente expuesto. Por eso me da un poco de vergüenza que gente inteligente en Argentina, como Jorge Fontevecchia o Jorge Fernández Díaz, cuestionen  la existencia del lawfare. Podés cuestionar si se trata de una categoría jurídica. No lo es ni lo pretende ser. Pero cuestionarla porque su origen fue un centro de investigación militar de la derecha norteamericana que la pensó para esto. Es el instrumento. Es ridículo negar la existencia diciendo que no hay lawfare ¿Querés que lo llamemos de otra manera? Por eso es interesante armar la topología. No importa como lo llames.

EF: – ¿Se puede armar una topología similar en otros países de América Latina?

RB: – Hay una relación inversamente proporcional entre la calidad institucional y el auge del lawfare. A mayor calidad institucional, menor posibilidad de lawfare. En Suecia, Dinamarca, en general en Francia, en los países latinos, en los Estados Unidos, no existe. Porque la instituciones son fuertes. Al ser fuertes las instituciones la manera de anatematizar a un exponente de un interés contradictorio con el de los poderosos se dirime hasta el nivel de la infamia. En América Latina sí, claramente.

EF: – Se habla mucho de instituciones fuertes ¿Qué características necesita una institución para ser fuerte?

RB: – En la Argentina el Estado está devastado y esa es una tragedia nacional. Pero no sólo aquí. Miremos los Brics (N de la R: La sigla hace referencia al conjunto de países formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)¿Cuánto hablamos de los Brics? Ya nadie lo hace ¿Por qué? Porque no se llegó a dar una institucionalizació. ¿Qué pasa con Mercosur? Un poco se habla y otro poco se calla ¿Por qué? Porque tiene una institucionalidad débil. ¿Por que la Unión Europea es un actor económico de magnitud? Porque es una unión que empezó hace décadas con el carbón  y el acero, con el Benelux. Y la pensaron dos o tres tipos geniales. Pero después fue una obra de persistencia y paciencia. Todas las integraciones son caras, los líderes ponen la plata y todos trabajan y empujan el lápiz. No habría Maastrich sin Benelux y tipos moviendo el lápiz. Y después pasa lo que ocurre hoy. Un país se te rechifla. Y dice, yo me quiero ir. Y fijate las dificultades que tuvo Gran Bretaña que son inversamente proporcionales a la profundidad en los lazos. Gran Bretaña va a tener que rehacer como le tocó a Canadá, cuando se hizo el Nafta: rehacer por completo sus sistemas informáticos aduaneros desde cero.

EF: – Pero en ese caso se confirma el golpe que dio Cambridge Analytica sobre la opinión pública y que esta bien expuesto en el documental Nada es privado, de Netflix. Y estamos ante un país con instituciones fuertes…

RB: – Ahí se da otro fenómeno. ¿Qué hace Cambridge Analytica? Tiene un genio que se llama Eugenne Cummings que es el cerebro de todo lo que pasó en Gran Bretaña. Después hay otros jugadores como Steve Bannon, que es amigo de Cummings quien ahora es asesor de Boris Johnson. El tipo mide con unos vectores y sostiene: en el electorado hay un 33 por ciento que nunca va a votar el Brexit, otro 33 por ciento que nunca va a votar el quedarnos, y otro 33 por ciento que le gustaría irse pero que como está, está bien. Nosotros vamos a trabajar sobre estos. Y ahí entra Cambridge Analytica que al tener los algoritmos sobre 350 datos brindados automáticamente, capturados de redes públicas, de Instagram, Facebook, Twitter, sistematizan perfiles. Es extraordinario.

EF: – Decías que el lawfare no pretende ser una categoría jurídica.

RB: – Es una practica social.

Tapa de “Lawfare”.

EF: – Pero el Grupo de Puebla tiene a Baltasar Garzón analizando los casos particulares de Rafael Correa, la situación en Chile, el caso de Evo Morales. ¿No sería positivo convertir el lawfare en una categoría jurídica para luchar mejor contra eso?

RB: – No. El lawfare tiene que ser un dispositivo visualizable y no ser cuestionado en su existencia. Porque existe, porque es algo. Es un dispositivo que funciona. El lawfare es eso. Una topología de funcionamiento. Así como en algún momento hubo otras topologías de funcionamiento que devela Foucault, entre todas sus investigaciones, sobre poder y sexualidad. Al derecho le sobran elementos para ser aplicados. El problema que tienen nuestras sociedades no es de defecto de normas si no de defectos de cumplimiento de normas existentes. No necesitamos más normas si no acatar las que hay. Las herramientas existen. ¿Por qué es valioso denunciar esta topología? Por la disparidad de las fuerzas. Soy un cultor de la ley de medios, pago el precio de oponerme a los intereses que la ley de medios alteró. No tengo problema con eso. Pero hay algo que no le puedo perdonar al movimiento al que pertenezco que es el kirchnerismo. No haber ganado esa pelea. La idea era buena. Lo malo fue la materialización de esa idea. Nosotros fuimos a pelear una guerra con coroneles que no eran los que debían haber ido a darla ¿Reivindico hoy la ley de medios? Por supuesto. ¿Reivindico la pelea con Clarín? No, porque nos hizo más daño del bien que nosotros le pudimos hacer a la sociedad. Fuimos derrotados. Eso hay que aceptarlo. No sé de dónde sacamos los argentinos que la derrota es una cosa que da vergüenza. No afrontar la derrota es mas vergonozoso, porque hay gente mas fuerte que vos que puede vencerte. O vos cometiste errores en la pelea. Por desconocer este fenómeno del lawfare, perdimos la pelea. En términos marxistas hicimos una mala lectura de la correlación de fuerzas y el campo popular paga muy caro cada vez que pierde una pelea. Porque como los que componen el campo popular son débiles, pagan mucho mas y tienen muchos menos recursos para que el costo no sea tan alto.

EF: – Decías recién que el sistema jurídico tiene las herramientas para luchar contra el lawfare…

RB: – Sobradamente.

EF: –  ¿En qué punto estamos hoy en la Argentina en esta pelea y en otros países como Ecuador y Bolivia, por ejemplo?

RB: – Todos estamos mal pero algunos están peor. El proceso de Ecuador tiene un elemento que tiñe con una sombra ominosa las almas de los ecuatorianos, que es la traición del señor Lenin Moreno. Porque una cosa es que te vaya mal con un adversario de pensamiento histórico. Eso puede tener que ver con alternancia, con la polaridad entre los dos proyectos, pero otra cosa es que te vaya mal con una astilla de tu mismo palo. Que te vaya mal con tu candidato, con tu delfín elegido. Y que te vaya mal no porque el tipo hizo mejor las cosas de lo bien que lo venías haciendo vos, y después habló mal de vos por esas cosas de los hijos y los padres y que el poder es uno solo y hay que ejercerlo sin compartirlo. No. Es que el tipo dio una vuelta de campana. Ahí hay un tema moral muy doloroso para los ecuatorianos. Esa es una cosa. Bolivia es un caso tremendo que no está cerrado porque es como si fuese un forúnculo, un abseso purulento que no ha estallado. Porque ahí la etnicidad plural que sintetizaba el movimiento de Evo Morales diferenciaba bien La Paz, de Cochabamba y del Oriente. No es lo mismo. Todas esas etnicidades que son mayoritarias están siendo sofocadas por una fractura a un régimen constitucional sostenido con una promesa eleccionaria que ya empezó con una proscripción.

EF: – También en el caso boliviano estuvo la convalidación de la OEA (Organización de Estados Americanos) con su secretario general Luis Almagro a favor del golpe.

RB: – Digamos las cosas como son. Lo convalidó a medias. Porque eso se paga con desprestigio ¿Cuál es el prestigio que hoy tiene aquella OEA? Hoy como nunca la OEA es un ministerio de colonias de los Estados Unidos.

EF: –  Ah bueno, coincidimos…

RB: – Si, pero vos me decís que el golpe lo convalidó la OEA. La OEA no convalidó nada ¿A quien le importa lo que diga?

EF: – A los golpistas, que se agarraron de las sospechas de Almagro sobre el posible fraude electoral.

RB: – Pero los golpistas dan un golpe, que es la manera mas extraordinaria de no agarrarse de nada. Otro ejemplo. Hay cincuenta países que reconocieron a Guaidó como presidente de Venezuela. Pero hay 150 que no lo hicieron ¿Cada país vale un voto o hay voto calificado? También se repiten muchas pelotudeces ¿Cuántos de esos cincuenta países tiene embajador de Guaidó? ¿Cuántos presidentes de esos cincuenta países recibieron cartas credenciales? Con la carta credencial aceptada es el momento en el que recién empezás a ser full ambassador. Hasta ese momento previo, sos apenas un funcionario del poder ejecutivo de tu país que te mandaron ahí. Me parece que a un proceso de decadencia de la OEA, que viene siendo bastante sostenido, Almagro le dio un golpe muy fuerte.

Rafael Bielsa. Foto: Fran Kovacic

EF: – ¿Cómo ves a Chile en este momento?

RB: – Muy complicado porque se enmarca en esto mismo, en la distancia entre la representación y los representados. Y además siendo los sectores que se opone al gobierno diversos  y dispersos y sin un vector de acumulación en ningún lado. No es que hay un jefe o un trío o el grupo de los cuatro. No existe grupo de referencia. Son grupos muy distintos. Hay grupos de expresión de extrema izquierda, otras mas moderadas, anarquistas, lumpen proletarios, hay expresiones del delito común. Es como en el tango: en el mismo lodo todos manoseados.

EF: – ¿Qué te indica la experiencia histórica en estos casos?

RB: – Que de eso siempre sale un extremismo. Puede ser un extremismo fascista. Eso lo enseña la historia. Pero también la historia se escribe con episodios inesperados ¿Quién pensaba que esos comandantes barbudos de Sierra Maestra iban a gobernar hasta el día de hoy la Perla de las Antillas Mayores, Cuba?

Fotografías: Fran Kovacic