lunes, junio 17, 2024
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Alfredo Coto, ‘el carnicero’

“Coto…yo te conozco”.

Por Jorge Montero/El Furgón –

Página 12 publicó la nota “El hombro de Coto”, donde señala el firme apoyo del empresario Alfredo Coto, dueño de la cadena de supermercados, al presidente Alberto Fernández y su confianza en el programa económico. “El bolsillo nos va a tocar a todos, me incluyo, porque yo ahora estoy muy fuerte en exportación (de carne), pero son impuestos que hay que poner para salir de esta coyuntura… serán los primeros seis meses y después poco a poco se va a ir integrando todo como parte de un plan. Lo principal es ayudar a los que menos tienen, manifestó en una entrevista con radio La Red.

Portal del diario Página/12

Las afirmaciones surgen horas después del almuerzo que mantuvieron los empresarios más importantes del país con Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán. Participaron Luis Pagani (Arcor), Paolo Rocca (Techint), Héctor Magnetto (Clarín), Sebastián Bagó (Laboratorios Bagó), Alfredo Coto (supermercados), Cristiano Rattazzi (FIAT), Federico Braun (La Anónima), entre otros CEOs que conforman la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Tanto Coto como los demás empresarios agradecieron la visita presidencial. “Nos impresionó que a los 7 días de haber asumido haya participado de nuestro almuerzo, nos gustó su impronta y cómo va a ir encarando las cosas”, afirmó el patrón de 78 años.

Don Alfredo“, dueño de la cadena supermercadista más grande del país, siempre ha aprovechado sus buenas relaciones con los gobiernos de turno. Cristina Fernández llegó a compararlo con Néstor Kirchner, el 8 de febrero de 2010, durante la inauguración de una mega mercado en el partido de Ezeiza. “Son hombres con un enorme optimismo, una enorme confianza en sus propias fuerzas y su propio país”. Seis años después, en la inauguración de otra sucursal en la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri volvió a ensalzar al empresario usando palabras parecidas: “la confianza dinamiza y pone en marcha la inversión”.

Ahora es el turno de Alberto Fernández. “Hay un montón de cosas que tenemos que hacer los empresarios”, dijo Alfredo Coto, y reveló que el presidente pidió cooperación al sector alimenticio para frenar la escalada de precios. “Habló del problema de la pobreza y nos pidió ayuda a todos para frenar todo lo que podamos los aumentos, y que de una vez por todas esto se estabilice”, detalló. Calificó a la inflación como “terrible” y afirmó, por supuesto, que los aumentos fueron producto de la devaluación

Apoyó entusiasta el acuerdo de la canasta navideña a 199 pesos y la implementación del Gobierno de la tarjeta para comprar alimentos, que se dará a los sectores más humildes, aunque dijo que lo más importante serán las medidas para “generar trabajo”.

Alberto Fernández en AEA. Fuente: @alferez

Seguramente orgulloso del modelo laboral que impuso entre los 19.000 trabajadores que emplea. Miles de los cuales se encuentran tercerizados, y cuenta para ello con el apoyo inestimable de la directiva del sindicato de Comercio y la complicidad de los funcionarios públicos. Echando mano al fraude laboral, con salarios miserables, con horarios rotativos, con herramientas que no son más que augurios de accidentes completamente evitables y con maltrato constante, empresarios como Coto, no hacen más que precarizar día a día al trabajador y la trabajadora dentro de esa verdadera “picadora de carne” que es el supermercado.

Los accidentes de trabajo son cosa de todos los días. Compañeros y compañeras tienen presente el caso de Matías que, en vísperas de la Navidad pasada, sufrió un grave ‘accidente’ producto de un montacargas que funcionaba mal, por el que venían reclamando los trabajadores desde hacía mucho tiempo. “Ningún gerente hizo algo y el sindicato ni apareció. Hoy está peleando por su vida y estamos esperando por su recuperación, menos los gerentes de la sucursal Botánico y Alfredo Coto. Ellos abrieron al día siguiente como si nada hubiera pasado”.

Pero claro el cartel de la empresa es aleccionador: “Coto, el responsable de esos accidentes, no soy yo. Sos vos”.

Tras las brillantes luces navideñas de las góndolas repletas de productos en la cadena de supermercados, en las que la mayoría de los asalariados deja la mitad del sueldo para poder comer, hay un trabajo gris y precario de miles de jóvenes que reponen, llevan y traen mercadería, preparan comida, cobran en la caja, atienden al público…

Tendinitis, lumbalgia, cervicalgia y depresión son las enfermedades más comunes entre los y las que hacen funcionar estos verdaderos monopolios del consumo masivo. Los accidentes, como el sufrido por Matías, no son una casualidad. Los ritmos de trabajo en los mercados exigen una concentración de tareas múltiples en la menor cantidad de personas posibles.  Si sos repositor, también recibís camiones con mercadería, trasladas pallets, hacés mantenimiento de la tienda y hasta podés pintar. Encima sin elementos de seguridad adecuados y necesarios.

Portal “Conclusión”.

Si sos cajera, también reponés mercadería, atendés al público y también podés limpiar. Si te negás a hacerlo te sancionan o te echan, pero si al hacerlo sufrís un accidente, muchas veces no te cubre ni la ART. Todo sumado a la presión de atender rápido, sonreír y no cometer errores. Todo peso que falte, se descuenta del sueldo. Si fichás mal, no cobrás el día. Turnos rotativos, francos rotativos, horarios según le convenga a la empresa, en condiciones insalubres y salarios… en la mayoría de los casos miserables.

Estas empresas juegan con la necesidad que tienen miles de jóvenes de conseguir un empleo y un sueldo y no les queda otra que aceptar el trabajo en estas condiciones.

Alfredo Coto se mostró optimista de cara al 2020. Pero por las dudas seguirá acopiando armas de guerra en sus locales, como el arsenal descubierto en sus depósitos del barrio porteño de Caballito en 2017; causa de la que fue rápidamente sobreseído por devotos tribunales.

“Acá no hubo errores. Si vos tenés empresas de seguridad, es parte de lo que pasó en el país. Ustedes son muy jóvenes, no saben lo que pasó en el 2001”, aleccionó a los periodistas que lo interrogaban. Tampoco explicó como en aquellos aciagos años, forzaba a su personal a defender los locales de los intentos de saqueos con fierros y palos de hockey, sin dejarlos volver a su domicilio.

Ahora la seguridad privada cumple ese rol. Ya lo sufrió en carne propia Vicente Ferrer, en agosto pasado, el jubilado de 70 años que murió en las puertas del Coto de San Telmo tras recibir una golpiza de los custodios que siguieron el protocolo de la empresa. Vicente había querido llevarse un aceite, un queso y dos chocolates. “Nadie mató a nadie”, subrayó el patrón. Y dejó picando una amenaza: “No sé si puede volver a pasar”. Don Alfredo” solo protege sus toneladas de aceites y queso frente al hambre de la gente.

Estos son los capitalistas que detentan el poder en Argentina. “Estos son los industriales que necesitamos los argentinos, los que invierten, arriesgan y dan trabajo. Y son ellos a los que el Estado argentino les tiene que hacer las cosas fáciles”, enfatizó el presidente Alberto Fernández.

Alfredo Coto fiel representante de esta burguesía depredadora, sin vergüenza, pretende aleccionar a la inmensa mayoría del país: “Creo que vamos a salir, todos miramos nuestro sector y nuestros bolsillos, pero es el momento de poner el hombro todos.

¿Cuál de ellos tiene el más mínimo propósito de soberanía nacional y redención social? Coincidentemente                    no proponen un proyecto de país sino solo un plan de negocios.

¿Argentina podrá salir del lodazal irrespirable donde la han sumergido sus clases dominantes?