jueves, junio 20, 2024
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Ricardo Ragendorfer: “Patricia Bullrich es un animal político amaestrado por Rodolfo Galimberti”

Bendecida por el propio Mauricio Macri para hacerse cargo de la presidencia del PRO como flamante organización política opositora, la ministra de Seguridad goza de un reconocimiento también entre la fuerzas de seguridad. Gendarmería acaba de homenajearla entregándole en una ceremonia un sable con una leyenda ofensiva a la familia a Santiago Maldonado. “No voy a querer hacer la injusticia de tirar una gendarme por la ventana”, dicha por la funcionaria en plena búsqueda del artesano solidario muerto en el río Chubut en agosto de 2017. En diálogo con El Furgon, Ricardo Ragendorfer habla de la biografía que escribió sobre Bullrich y sobre el futuro cercano que le espera después del 10 de diciembre.

Por Fabián Kovacic/El Furgón –

El Furgón: -Patricia Bullrich ¿es una lumpen política a quien cualquier partido político le viene bien? O ¿tiene un adn patricio que la ubica en definitiva siempre a la derecha?

Ricardo Ragendorfer: -Ambas asimetrías a la vez. En ese sentido mi idea acerca de los zigzagueos por los cuales transitó su carrera política a través de todo el arco ideológico se pueden resumir en ciertos patrones que ella va conservando a lo largo de los años. Desde luego que el carácter endeble de sus lealtades políticas es una cosa que ya se sabía y en el libro está enunciado en la bajada: de la lucha armada a la seguridad. La idea era de algún modo explorar el trasfondo de ese itinerario y sus bordes más extremos. Y en ese sentido me di cuenta que no se trata de una personas que cambie si no que es siempre la misma persona. Una persona cuyo proyecto político es ella misma y cuya ideología es la acumulación de poder.

Tapa del libro

EF: – En algunos párrafos al comienzo del libro se la ve en una búsqueda dentro de ese marasmo que era el peronismo en la década del setenta pero con la vuelta de la democracia se la ve cerca de la derecha peronista con Mario Gurioli y el gallego Alvarez. ¿Es un indicio de que es ahí donde encontró realmente su lugar político, en la derecha?

RR: -En los años ochenta ella seguía muy unida a Rodoldo Galimberti y ambos tenían dos tejes que resolver. El primero era que en la época de Alfonsín, a la par de que el Gobierno decide enjuiciar a las juntas militares también firma un decreto para procesar a las cúpulas guerrilleras. O sea, aparece la teoría de los dos demonios, Galimberti queda con pedido de captura y tiene que permanecer oculto durante muchos años, hasta que Menem firma el indulto, en la clandestinidad. En ese sentido ellos se oponen de un modo oblicuo a la teoría de los dos demonios. No planteando que en realidad hay un solo demonio, el que le declara la guerra a toda la sociedad argentina a través del terrorismo de Estado. Lo que plantean Galimberti y Bullrich, es lo que podríamos llamar la teoría de los ángeles caídos, que consiste en poner en un mismo plano de inocencia penal a represores y guerrilleros. Sobre los represores, ellos plantean que en realidad fueron grupos militares usados por el poder económico concentrado para llevar adelante un proyecto político y eso cuaja con ciertos enunciados que en ese momento planteaban los carapintadas. Aldo Rico sostenía que la guerra fratricidad, lo que se llamó la guerra sucia, ellos la consideraban una guerra entre hermanos.  Que luego no fue ni siquiera una guerra si no una persecución del Estado contra restos de grupos armados que ya estaban desarticulado al momento del golpe de Estado. Y por otra parte la vinculación de Bullrich con Guardia de Hierro, o sea con Gurioli y el Gallego Alvarez tiene que ver con el hecho de que ambos con la colaboración de otro cuadro de Guardia de Hierro muy vinculado a la Marina, Victor Lapeña, producen  un documento al final de la guerra de Malvinas, que se llamó Unidad de los combatientes. En el se planteaba lo mismo: la reconciliación entre esos dos bandos en pugna como condición indispensable para que en el futuro, -estamos hablando de fines de 1982- un gobierno civil pueda gozar de gobernabilidad. A través de estas dos personas, Gurioli y Alvarez, tanto Patricia Bullrich como Galimberti, se relacionan con ciertos cuadros de la represión como Jorge Radice, uno de los carniceros de la Esma con el cual Galimberti termina siendo socio en algunos negocios. Eso por un lado. Y por otro lado, de esto me di cuenta mientras estaba escribiendo el libro, otras de las grandes obsesiones que tenían ambos era la guita del secuestro de los Born. Era sesenta palos verdes depositados, por un lado 47 millones en Cuba y el resto en manos de los Graiver. Galimberti había sido el factótum de ese secuestro y se quedó sin un mango de esos beneficios, digamos. Y de algún modo, más allá de las diferencias políticas con la conducción nacional, la animosidad de Galimberti y Bullrich hacia esa conducción tenía que ver con eso, con el dinero. Esa era tal vez una de las metas de la ruptura que hubo en 1979 encabezada por Galimberti que derivó en el llamado Peronismo Montonero Auténtico, y arrastró con las críticas políticas que le hacían a la conducción. Y esta condenó a tipos como Juan Gelman sin tener nada que ver en ese entuerto. Pero Galimberti andaba atrás de esa guita y en esa ocasión solo se pudo afanar unos 40 mil dólares a través de un adlater suyo, Pablo Fernández Long que se los afana al Goyo Levenson, un viejo cuadro anarquista en esa época y tesorero de la orga en 1979 en España. Galimberti no logra hacerse con todo el botín y esa guita se convierte en una obsesión.  Por eso motoriza también su reincorporación ya durante el gobierno de Alfonsin en el Peronismo Revolucionario (PR) luego de una reunión con Roberto Cirilo Perdía en Brasil. Despues les confiesa a Patricia Bullrich y los suyos: -mi idea es meterme otra vez en la orga, armar otra escisión y esta vez si quedarme con la guita. Para eso se gana y copta a quien fuera el administrador de la guita montonera, Daniel Zverco, que fue también administrador del diario La Voz, en su momento, mal recordado por los trabajadores del diario. Y finalmente logra obtener una tajada de esa guita en una maniobra de la cual Patricia tampoco fue ajena, que consistió en convertirse en el testigo estrella de los Born en el juicio que le hace a la familia Graiver cuando el gobierno de Alfonsín les restituye el dinero confiscado por la dictadura militar. En ese sentido había una mezcla de anhelo por el lucro y la llamada reconciliación nacional, ideal que ahora únicamente sostienen algunos sectores aislados vinculados a los viejos represores de la dictadura pero en esa época, digamos, excitaba a la actual Ministra de Seguridad.

Ricardo Ragendorfer

EF: – O sea que Galimberti y Bullrich no se movían por  convicción ideológica…

RR: -Y… Galimberti era un aventurero, de algún modo. En un momento fue un tipo bastante interesante y se fue malogrando a medida que pasaba el tiempo. Me acuerdo cuando muere, en los primeros años de este milenio, una necrológica que firma Miguel Bonasso, afirma que:  el Gordo que se murió ayer no era Galimberti si no un Gordo parecido a él, ya que Galimberti murió hace muchos años. Y Patricia siempre fue la misma arribista.

EF: – ¿Hubo un trasvasamiento de Galimberti hacia Bullrich?

RR: -Y… es un animal político amaestrado por Rodolfo Galimberti. En el espectro de ideas políticas es una lumpen, una marginal vip. Es muy significativo que después de su experiencia al lado de De la Rúa ella queda sumida en el ostracismo y en ese momento termina sus estudios de ciencias políticas y hace una tesis en la cual habla de la alternancia de los partidos políticos en el poder en la Argentina, es decir la puja entre el peronismo y el radicalismo. Y en el sentido académico, quienes han leído esa tesis sostienen que se trata de un trabajo bastante precario, pero en realidad lo que muestra es su propia precariedad.  Pero por otro lado es una mujer que tuvo que atravesar situaciones bastante extremas y lo hace con bastante frialdad. De hecho en el comienzo  del libro menciono la muerte de los 46 gendarmes, cosa que sucede al poco tiempo de llegar al poder cuando ella manda gendarmes a reprimir a Jujuy en lo que sería el bautismo de fuego del régimen macrista y salto a una tragedia que ocurre cuando ella tiene dos años y medio, cuando es llevada por sus padres al aeropuerto de Camet en Mar del Plata, a recibir a cuatro familiares suyos en un avión que termina cayéndose. Es una tragedia que para su corta edad y pese al carácter olvidadizo que tienen los recuerdos a esa edad en los seres humanos es algo que de algún modo marcó su vida.

EF: – ¿Bullrich sería algo así como una “proto montonera”?

RR: – Algo que a mi me impresionó mucho y descubrí de casualidad, es su participación  incidental en el secuestro de los Born. Participa en el trabajo de inteligencia previa, medir y modular el tránsito de Beccar a La Lucila para ver cuánto tardaba un vehículo en un día hábil de semana en ir de la casa de los Born hasta el sitio de la emboscada. Tal vez sin siquiera saber cual era el objetivo de la opereta en cuestión. Ese hecho fue dirigido por Galimberti y por Roberto Quieto, pero Quieto tenia el mando estratégico y Galimba el mando táctico del operativo. Mueren dos personas, el chofer de los Born que trata de manotear la guantera para sacar un arma y el tipo que estaba al lado. Mueren cuando son ametrallados ante ese gesto del chofer. El que estaba al lado no se sabía quien era, podía ser un custodio o un amigo, que no tendría que estar ahí. En realidad, era un gerente de Molinos Rio de la Plata que ese día tuvo la mala ocurrencia de ir a desayunar con los Born y se dirigía con ellos a las oficinas centrales y su nombre era Alberto Bosch. La identidad de ese hombre se supo a las pocas horas de ocurrido el hecho, pero 43 años después con la aparición de mi libro se supo que era el tío segundo de Patricia Bullrich.

EF: – Ni durante el gobierno de la Alianza ni con Macri, Patricia Bullrich mostró currículum para ejercer ni como ministra de Trabajo ni de Seguridad. ¿O si?

RR: – De ninguna manera. Por sus características personales ella siempre fue una figura de poca monta dentro del poder  y uno de sus patrones de conducta fue siempre pegarse como chicle a la suela de un zapato, a quien ejercía realmente realmente el poder. Galimberti, por ejemplo, o Antonio Cafiero, o Menem o De la Rúa o Macri. Y siempre haciendo de ariete operativo animándose a hacer cosas que a otras personas les da cierto pudor o culpa. Ella tiene ausencia de culpa, lo cual muestra una personalidad psicopática. Y en definitiva pese a todos sus zigzagueos únicamente ocupó dos veces cargos ejecutivos, en la Alianza y en el macrismo, los dos gobiernos más horribles que tuvo el país y encargándose de las cosas más horribles de esos gobiernos.

Ricardo Ragendorfer. Foto: Fran Kovacic

EF: – Sobre el final del libro revelás algunos operativos de los gobiernos argentino y chileno en cuestiones de seguridad fronteriza. Tomando como centro a las comunidades mapuches de ambos lados de la cordillera ¿Por qué tomaron a los mapuches como objeto represivo?

RR: – Hay varias cosas en ese asunto. Por un lado tenemos la doctrina de las nuevas amenazas que viene a suplir la vieja doctrina de la seguridad nacional solo que ya no se trata de fronteras ideológicas como en los años setenta, si no lo que ellos llaman hoy, las amenazas asimétricas que son un variado mosaico donde se incluye el narcotráfico, el terrorismo, la protesta social y hasta las catástrofes climáticas. En ese sentido las amenazas de la comunidad mapuches que tratan de recuperar pequeñas parcelas de tierra para poder vivir y no para construir un país dentro del país, los convierte en una clientela ideal para construir la ilusoria sensación de un enemigo interno.

EF: – Lo curioso es que del lado chileno a comienzos de este conflicto había un gobierno socialista encabezado por Michelle Bachelet.

RR: – Exactamente. Pese a que no era Piñera el que gobernaba en ese momento, el gobierno de Bachelet planteaba una cosa parecida aunque influenciada bastante por sus fuerzas de seguridad. En ese sentido se produce el famoso Operativo Huracán urdido por inteligencia de Carabineros y que, de algún modo, hace que se establezca una alianza entre los servicios de inteligencia y seguridad de Argentina y Chile, ante presuntas pruebas de contrabando de armas y conspiraciones fantasmagóricas y terribles, hecho que a la Bullrich le sirve para alimentar un informe de 200 páginas sobre la amenaza mapuche que motoriza la formación de un comando unificado entre las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén. Eso deriva en un calamitoso escándalo cuando se descubre que todo el Operativo Huracán había sido un fraude perpetrado por los agentes de inteligencia de Carabineros quienes habían fraguado llamadas telefónicas, pruebas, culparon inocentes. Todo un invento que provoca un escándalo de notables proporciones en Chile que se escamotea en Argentina. Se silencia en Argentina. Creo que solamente el diario Tiempo Argentino y algún portal donde yo escribo fueron los únicos medios que se refirieron al tema.

EF: – El caso chileno sirvió para fraguar más tarde pruebas del lado argentino en el caso Maldonado o Rafael Nahuel…

RR: – Sí, pero con la diferencia que acá se fraguan pruebas desde tiempos inmemoriales. No es nuevo. Eso sucede el año pasado, cuando salta el operativo Huracán. En Chile fue un escándalo. Acá no tuvo rebote porque eso es costumbre inmemorial. Es una de las industrias argentinas mas pujantes. Pero seguidamente a la caída del operativo Huracán en Chile, lo cual causa una parálisis de la doctrina punitivista de Bullrich en el sur, medio que ahí se detiene, sucede lo de D’Alessio que pone al descubierto todos los mecanismos de los que hablamos antes. Que dejan al descubierto la práctica sistemática y extendida desde la Lawfare, o sea la judicialización de la política, entre el Poder Judicial, los servicios de inteligencia vinculados al Ejecutivo, y los medios hegemónicos.

EF: – ¿Es difícil que Bullrich vuelva a reciclarse en otro gobierno después de semejante currículum?

RR: – Me atrevería a imaginar que va a tener grandes problemas legales. Tiene muchas denuncias y causas pero algunas de ellas son sumamente delicadas. El caso Maldonado, por ejemplo, y en especial la causa D’Alessio. D’Alessio era un agente inorgánico de Patricia Bullrich. Y detrás de todos los grandes operativos de los cuales Patricia se jactó en los últimos años, estaba D’Alessio. Y muchos de ellos terminaron en papelones.

EF: – ¿El juez Ramos Padilla podría citarla?

RR: – ¿Cómo? Por supuesto, no te quepa duda. Por ejemplo, en el tema de Ibar Pérez Corradi (tráfico de efedrina), fue D’Alessio, además de la AFI. Al tipo lo meten en cana negociando beneficios procesales para él a cambio que hable mal de Aníbal Fernández. El tipo lejos de hablar mal de Fernández habla mal de Ernesto Sanz que era el aliado radical más importante del macrismo. La opereta que hacen contra Gómez Centurión cuando allanan años después la casa de D’Alessio descubren todos los trabajos de inteligencia hechos sobre él. Toda esa historia fue motorizada por D’Alessio. Los operativos antidrogas en los cuales Patricia Bullrich se dejó fotografiar para la prensa, por ejemplo, el operativo Bobinas Blancas donde se secuestran 1890 ladrillos de un kilo de cocaína, fue D’Alessio. Y así en innumerables causas. Patricia dice que se lo presentaron y cuando se dio cuenta que era un loco no le dio más bola. Pero en el Whatsapp de D’Alessio hay hasta saludos de Patricia Bullrich y su esposo Guillermo Yanco. Está hasta las manos. En el crímen de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado son cosas concretas. La reapertura de la causa Maldonado pone en riesgo penal no solo a Bullrich si no a Pablo Nocetti, su jefe de Gabinete en el ministerio. Y a Gonzalo Cané y a Daniel Barberis, funcionarios de segunda línea del ministerio sumamente involucrados en la causa Maldonado por sus viajes y reuniones con jueces y gendarmes en los días del crimen.

EF: – Mencionás también a un nuevo funcionario de nombre Fernando Soto ¿Qué rol cumple y que responsabilidades tiene en este tema?

RR: – Soto es un personajillo de cuidado. Es otro pájaro de cuentas peligroso porque es el ideólogo de la doctrina Chocobar y es quien pone a operar sobre la causa Maldonado, una vez que Gonzalo Cané regresa a su cargo en la Corte Suprema como secretario letrado. Cané se retira del ministerio porque estaba acorralado por el espionaje a los familiares de Santiago Maldonado. Como es un zarpado pero no un imbécil se corrió de escena prudentemente lo cual no evita que en algún momento lo alcance el largo brazo de la ley. En ese sentido su regreso a la Corte Suprema marca el ascenso de Fernando Soto, que ahora ocupa un rol preponderante en el armado ideológico y judicial de Patricia y el Ministerio. Un rol que en realidad por cuestiones de escalafón debiera haber ocupado Nocetti o Milman, pero la personalidad trastornada de Nocetti y la mediocridad de Milman, impulsaron la figura de Soto.

Ricardo Ragendorfer. Foto: Fran Kovacic

EF: – ¿Imaginas que a partir del 10 de diciembre la Justicia va a dar la vuelta la página e irá por los funcionarios de este gobierno?

RR: – El Poder Judicial es el más monárquico de los tres poderes de la República. Nadie elige a los jueces salvo organismos tan dudosos como el Consejo de la Magistratura con todas las componendas que existen dentro de ese recinto. Y además son cargos vitalicios con lo cual tienen que soportar los cambios en los otros dos poderes y se convierten en subordinados. Hay signos visibles de que los cambios están sucediendo. Por un lado, la desaceleración de las causas contra los funcionarios kirchneristas, salvo ciertos refucilos espectaculares producidos por Bonadío junto con la situación de Stornelli que es un caso testigo de todas las trapisondas en las que están metidos estos tipos. Solo que Stornelli es el pato de la boda de toda esta situación. Cuando saltó el caso D´Alessio en los tribunales federales de Comodoro Py  estaban aterrorizados y preguntaban jueces y fiscales si aparecían entre los nombrados en la causa que lleva adelante el juez Ramos Padilla en Dolores. Lo cual habla del nivel de compromiso de toda la justicia federal en cuestiones non sanctas. Y hay pruebas concretas. Es curioso que el juez Irúrzun, autor de la doctrina que lleva su nombre, sobre las prisiones preventivas automáticas de los ex funcionarios kirchneristas, además de haber sido Irúrzun una de las espadas mas refulgentes del macrismo, sorprendiera desde la Cámara Federal junto al juez Bruglia, reemplazante de Freiler sacado de mala manera por sus fallos adversos al macrismo. Es curioso que ambos desde la Cámara Federal emitieran una resolución  que obliga al juez Lijo a profundizar la causa por maniobras incompatibles con la función pública y fraudulenta en la causa contra la familia Macri por su deuda con el Estado por la compra del Correo Argentino. Un fallo que deja a centímetros del procesamiento a Aguad, Irúrzun, el fallo de la exhumación de la causa de Maldonado impulsada por el presidente de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia, Leal de Ibarra, que era el compañero de Irúrzun en el organismo que monopoliza las escuchas telefónicas que ahora dependen de la Corte Suprema. Leal de Ibarra cuyo apellido no le hace honor a sus acciones, era otra de las espadas del macrismo en sus comienzos. Como él se van a dar vuelta muchos jueces mientras que otros como Bonadío van a tener que dar explicaciones, o Ercolini, algunos integrantes del Consejo de la Magistratura. El macrismo significó el desplome del Estado de derecho y ahora habrá que reconstruirlo con algunos de esos mismos jueces. Es un problema casi leninista, diría. Lenín abordó este tema en su libro “El estado y la revolución”, aunque acá no hay Estado ni revolución.

EF: – Mientras escribías el libro ¿encontraste otros ejemplos nacionales o internacionales en la historia que tuvieran el talante de Bullrich?

RR: -No particularmente. Ejemplos de personajes que se han dado vuelta y nacieron en un extremo para pasarse al otro está llena la historia mundial. Algunos lo hicieron con cierta brillantez, como fue el caso argentino de Leopoldo Lugones, desde lo ideológico porque salvo el cargo de inspector de prisiones, no tuvo otra actuación en el Estado a diferencia de Bullrich. Mas recientemente el caso ecuatoriano de Lenín Moreno, pero los cambios genuinos o algunos motorizados por alguna pulsión traidora son parte de la condición humana. Pero el de Patricia creo que es incomparable.

EF: -Después de haber escrito “La Bonaerense”, “Los doblados” y ahora este libro sobre Bullrich, ¿sentis que tus obras colaboran con la exhumación de los años setenta y su memoria?

RR: – De algún modo sí, pero no me lo propuse como meta. Es un tema que se me cruza de una manera bastante insidiosa e irremediable. En “Los doblados” y en “Patricia”, me ha permitido reconstruir ese pasado desde diferentes planos.

Foto de Portada: Fran Kovacic