jueves, junio 20, 2024
Nacionales

Susana Aranda y la contaminación de Klaukol: “No hay justicia para el pobre”

Por Luis Brunetto/El Furgón –

La planta de Klaukol está ubicada en pleno barrio trabajador de Las Mercedes, en Virrey del Pino, partido de La Matanza, desde el 2000. En los últimos años, el cáncer ha diezmado a la población del barrio, sin que el poder político, en cualquiera de sus niveles, ni en “la década ganada” ni en ninguno de los semestres macristas, haya enfrentado a la multinacional por entonces francesa y actualmente de capital suizo. Susana Aranda, vecina del  barrio, con familiares enfermos cuya vida está en juego, como la de los demás vecinos, nos cuenta sobre este drama que convoca a indignarse, y a decir basta.

El Furgón: – ¿Cuáles son los problemas que produce la contaminación de la planta de Klaukol?

Susana Aranda: – En la escala de contaminación, Klaukol es de categoría 3 y  no debería estar en el barrio. Sin embargo, está adentro, es el vecino de al lado, las chimeneas las tenemos en el techo. Usa pesticidas, fungicidas, el glifosato para lavar la arena. Esta es la planta madre en Latinoamérica, funcionan las 24 horas; ellos facturan y nosotros nos morimos. Por sus chimeneas sale vidrio molido, el sílice y la arena que usan. El sílicecristalino que usan es  cancerígeno.

E.F:- ¿Cuantos muertes se produjeron?

S.A: – Murieron más de cien vecinos, familias enteras que ya no están: Papá, mamá, hijos… Y somos invisibles, porque el poder económico de Klaukol, que es del grupo suizo Sika, que se lo compraron a principios de año a la francesa Párex, está por encima de todo. Es literalmente un genocidio.

E.F: – ¿Y los obreros? ¿Hay medidas de  seguridad para ellos?

S.A: – No cuidan ni a los vecinos ni a los obreros. De los obreros de Klaukol creo que nadie se va a jubilar, porque hasta donde yo hice el recuento, había dos o tres jubilados, el resto habían muerto todos.

E.F: – ¿Y el Estado? Macri, Vidal, Magario ¿alguno hizo algo?

S.A: – El poder político negocia. Klaukol tiene a todos los políticos a sus pies, de una. Y a los jueces también, no son independientes, no existe la justicia, no les importa la justicia la verdad. ¡No les interesa! Sólo están en sus cargos para facturar lo más que puedan, eso yo lo puedo decir con autoridad porque en diez años no pudieron decir: “Klaukol no contamina, cállese la boca y váyase para su casa”. Cómo no pueden decir eso, pero tampoco los quieren condenar por contaminación, patean la pelota, encajonan las carpetas, y ahí lo tienen. No nos dan la posibilidad de ir ni a una Corte Internacional, como a La Haya, porque para eso tiene que haberse resuelto el juicio acá.

E.F: – ¿En la justicia no se logró nada?

S.A: – Klaukol le está pagando a un chiquito del barrio el alquiler en otro lado, porque le sería imposible vivir acá. El chiquito ya está enfermo y en tratamiento, eso es lo único que hemos logrado en diez años, con un recurso de amparo. Pero igual la empresa pone todos los obstáculos que puede para cumplir con ese amparo. La Justicia es un desastre: estuvimos una década en la Justicia Federal y después se declara incompetente. Vinimos al Juzgado de Garantías N° 4 de La Matanza, a cargo del doctor Fernando Pinos Guevara, y ahí está dormida nuestra causa. Nos dicen que no tienen tiempo para leerla porque son veintitres cuerpos, ¡y nosotros morimos! Es así: cáncer, cáncer, cáncer…

E.F: – ¿Y los medios?

S.A: – A los grandes medios no les es negocio difundir nuestro problema porque Klaukol les saca los spots. No hay periodismo independiente. Los únicos que difunden son los medios alternativos. Ahora hay unos chicos de la UBA que están haciendo un documental para difundir también.

E.F: – Están preparando un gran festival para difundir el reclamo ¿Cuándo y dónde?

S.A: – Va a ser el sábado 27 de julio en la Plaza de San Justo, frente a la municipalidad. Es para decir existimos, esto está pasando en La Matanza, hay un barrio entero muriéndose de a poco, y nadie ha tomado en cuenta nuestro sufrimiento, nuestro padecimiento, nada de nada. Es muy triste, da impotencia, bronca, amargura, hay que estar acá, vivir acá, para ver como padece cada vecino. ¡Y mirá que pateamos puertas! Pero acá hay corrupción, de los políticos y de los jueces. No hay justicia para el pobre.