sábado, abril 13, 2024
Cultura

Anchas Alamedas

El cine documental se ocupó frondosamente de la figura y el gobierno de Salvador Allende, aquel médico chileno que pretendió llegar al socialismo por la vía electoral.

Por Fernando Chiappussi/El Furgón

El cine fue una de las actividades más alentadas por el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), y uno de los resultados es que existe un abundante metraje de su figura, así como de los dramáticos días de un gobierno que representaba la “vía pacífica al socialismo” en los turbulentos años posteriores a la revolución cubana y bajo la vigilancia de los poderes del capitalismo real. Con los años, la figura de Allende se ha agigantado como la de ningún otro presidente latinoamericano depuesto, en parte por su tozudez democrática pero también por la flagrancia con que el gobierno de Estados Unidos, ese cuco de la izquierda, movilizó las fuerzas que terminaron con su gesta e incluso su vida.

De los realizadores chilenos, Patricio Guzmán es aquel en cuya obra Allende ha jugado un papel capital: originalmente llamado a testimoniar para el cine la obra del gobierno de la Unidad Popular, Guzmán terminó siendo el guardián de la memoria ante el despojo realizado por Pinochet, y sufrió por ello cárcel, prohibición y exilio.  Aún hoy La batalla de Chile, su obra magna, continúa sin ser exhibida por la televisión de su país. En 1972 había debutado en el largometraje con el documental El primer año, realizado para la recién nacionalizada Chile Films, y que mostraba los logros y debates surgidos de ese año inaugural. El film culmina con la visita de Fidel Castro a Chile y las primeras muestras de descontento de la alta burguesía del país, que se sentía amenazada por el triunfo de la Unidad Popular y sus vientos de reforma agraria y nacionalización de la minería.

“La batalla de Chile”

El material filmado inmediatamente después, que iba a utilizarse en otro documental a llamarse “El tercer año”, terminó siendo sacado en bruto y sin montar, de forma clandestina, luego del bombardeo a La Moneda (Chris Marker, que había comprado El primer año para su distribución en Francia, aportó negativos para el emprendimiento y colaboró en la protección del material). Guzmán terminó montando en Cuba La batalla de Chile con todo ese bagaje, dividido en tres largometrajes imprescindibles para comprender la magnitud de lo ocurrido, y que fueron terminados entre 1974 y 1979. El primero de ellos, La insurrección de la burguesía, comienza con el primer cacerolazo de que se tenga memoria: el de la clase alta en rebelión contra Allende y las medidas de su gobierno (escuchando los argumentos allí esgrimidos, es inevitable la comparación con la Argentina reciente). El segundo, El golpe de Estado, es la dramática reconstrucción de los últimos meses de Allende y la conspiración que terminó con su gobierno (sus imágenes del bombardeo recorrieron el mundo y fueron reproducidas al infinito en cine y televisión).  El tercero, El poder popular, es un resumen de las obras de Allende y los proyectos inconclusos.

El recuerdo de ese trienio y la represión posterior siempre vuelve en la obra de Guzmán, que no ha podido despegarse de él: en Chile, la memoria obstinada (1997), vuelve al país para mostrar por primera vez La batalla… a una nueva generación, formada en los años de la dictadura, y recoger su sorpresa y sus opiniones. En 2004 dedicó otro largometraje, Salvador Allende, a la figura y el proyecto del presidente depuesto, que resulta una excelente introducción a estos temas.

Jorge Müller y Patricio Guzmán filmando “La batalla de Chile”

Miguel Littín también fue atravesado por esta historia: su mediometraje Compañero Presidente (1971) es una entrevista al propio Allende, y toda una introducción a su pensamiento. Hay que soportar que la entrevista la haga el francés Régis Debray, un aventurero que aquí funge como comisario político de la revolución cubana, tomando examen de marxismo al recién electo presidente (el derrotero posterior de Debray y lo que hoy sabemos de sus días con el Che Guevara en Bolivia vuelve aparatosa su postura en el film). No obstante, las preguntas de Debray ponen de manifiesto las dudas del otro bando que, si bien amablemente, Allende tuvo que enfrentar: el de la izquierda foquista -representada en Chile por el MIR-, que veía en él a un burgués reformista que no podría imponer sus ideas pacíficamente. En este sentido, la entrevista resulta profética y algunos tramos, vistos hoy, producen escalofríos.

Compañero Presidente: Entrevista de Régis Debray a Salvador Allende

El doble inverso de Debray es el invalorable testimonio del embajador de EE UU en Chile en esos años, que puede verse en el documental de Guzmán Salvador Allende.  “Este hombre no podía pretender que la clase burguesa se suicidara alegremente” dice el diplomático, mientras describe con total candidez las rabietas de Nixon ante los éxitos de la Unidad Popular y los denodados esfuerzos del gran país del Norte por boicotear su gobierno. La tragedia de Allende se produce entre la incredulidad de la izquierda revolucionaria y la paranoia de la burguesía cosmopolita.

Una mirada más allá de la política puede encontrarse en Allende mi abuelo Allende, documental de 2015 realizado por Marcia Tambutti Allende, nieta del presidente. La intimidad familiar descubre contradicciones de otro tipo: el médico burgués que se afilia al Partido Comunista es también un mujeriego empedernido. La película detalla la profunda marca que dejó el fracaso y muerte de Allende, iniciando una serie de suicidios en el entorno de familiares y ex colaboradores.

“Allende mi abuelo Allende”

Los años de Pinochet también fueron sujeto de documentales tanto de Guzmán como de Littín: la miniserie que este último filmó en la clandestinidad en 1985, Acta general de Chile, dio origen al libro-crónica de García Márquez La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile. Hoy puede verse completa en Vimeo y su último capítulo está dedicado a Allende.  Varias películas de ficción intentaron recrear los años de la Unidad Popular (Littín estrenó hace poco una sobre el sitio de La Moneda), pero lo que en todas se extraña es la figura incandescente del auténtico Allende. Por eso recomendamos los documentales, varios de los cuales están disponibles en YouTube. Viéndolos, se tiene la sensación de que la Historia está sucediendo frente a nuestros ojos.

Acta General de Chile. Parte IV ‘Allende.

El tiempo de la historia’”

https://vimeo.com/53035660