martes, julio 16, 2024
Nacionales

Urbanización de la villa 31: una nueva batalla

Delfina Tremouilleres/El Furgón La ley 3343 dice que la urbanización del Barrio Carlos Mugica debe llevarse a cabo según lo pactado en un dictamen que incluya la voz y propuesta de los vecinos. Sin embargo, el gobierno quiere redactarlo apresuradamente, en dos meses y sin participación real de los que viven en el barrio.

“No le puedo pagar un plato de comida a mis hijos y quieren que pague una casa en cuotas”, dice Valeria -casi llorando- en una de las asambleas que convocó el Gobierno para debatir un nuevo dictamen para urbanizar el Barrio Carlos Mugica, también llamada Villa 31. Su caso es una de las tantas cuestiones por las que están peleando las organizaciones sociales que conforman la Mesa por la Urbanización Participativa.

El Barrio Carlos Mugica, ubicado en Retiro, surgió en la década del 30. Desde entonces varias autoridades quisieron erradicarlo y siguió en pie gracias a la lucha de los vecinos. Recién en el 2009 consiguieron que se aprobara la Ley 3343 de Urbanización del Polígono Villas 31 y 31 bis. Allí se disponía la creación de un dictamen o norma que reglamentaría cómo se iba a concretar urbanización. Pero estuvo frenado durante siete años. Ahora, como si las agujas del reloj corrieran más rápido que nunca, el Gobierno impuso la necesidad de definir el nuevo dictamen: a las apuradas, sin debate y sin vecinos.

En septiembre llegó a las organizaciones del barrio un flyer con las fechas y los espacios donde se llevarían a cabo las asambleas para cerrar el acuerdo. Esos espacios, nucleados en la Mesa por la Urbanización Participativa, entendieron que los vecinos también debían ser parte de la creación del documento. Entonces convocaron a reuniones y así comenzó una nueva batalla dentro de la gran lucha que llevan desde hace años.

“Hasta que no se apruebe la reglamentación no pueden urbanizar, sin embargo ya se hicieron obras sin consultar a los vecinos”, asegura a El Furgón Diamela Lugones, que vive en el barrio e integra de la Mesa por la Urbanización Participativa. El caso más conflictivo está vinculado con el proyecto de ampliación de la Autopista Illia. Sin consensuar trazaron una parte de la autopista por el barrio y quienes vivían ahí tuvieron que ser relocalizados. Ya movieron a 15 familias de esa zona y planean sacar a 21 más en diciembre. Entre ellas está Valeria, que por más ofertas que le hagan no quiere mudarse: “A mí esta casa me gusta y me costó un montón tenerla”, insiste.

 

El material de las nuevas viviendas es otro de los problemas que tienen que enfrentar los vecinos. Las casas que el Gobierno está construyendo (a pesar de que no debería, porque no está reglamentado) están hechas de durlock y no de ladrillo. En el documento base para la creación de un nuevo dictamen que escribieron desde la Mesa por la Urbanización Participativa exigen que “se utilicen materiales de calidad” y que haya un “reconocimiento de lo construido y de lo invertido, así como también del sacrificio y trabajo personal”.

Puede que el durlock de las casas nuevas queden muy bien visualmente, pero no es de la misma calidad que las casas que construyen quienes viven allí. Hace un tiempo se avanzó en la creación de espacios públicos pintados y reductores de velocidad en las esquinas. Sin embargo lo que realmente necesita el barrio es el arreglo de cloacas y la conexión a la red de servicios de agua, luz y gas. “La política de este Gobierno es que todo aparente”, dice Lugones.

El último censo del Barrio Carlos Mugica fue realizado en 2010. Se estimó que vivían 40 mil habitantes. Hoy los vecinos creen que llegan a 60 o 65 mil, pero no pueden determinarlo con certeza porque nunca más se realizaron estadísticas similares. ¿Cómo se puede definir cuántas casas hay que construir, cuántas mejorar y qué necesidades tiene el barrio sin saber la cantidad de personas que viven en él? Ahora que parece urgente definir la urbanización comenzaron a realizar un censo. Organismos del Gobierno de la Ciudad llegaron al barrio durante la última semana de noviembre y la primera de diciembre para estipular cuánta gente hay allí.

En el último año se polemizó la elección arbitraria para empezar a urbanizar: todas las villas seleccionadas estaban cerca de terrenos muy valiosos (la 31, la Rodrigo Bueno, Lamadrid y el Playón de Chacarita). Esto generó disputas sobre la posibilidad de que el mercado ingresara a esas tierras. El Observatorio de la Ciudad publicó un informe el 29 de noviembre en el que muestran que “el Pro, a través del Decreto N° 928/2017, firmado por el Presidente Mauricio Macri, decidió autorizar la venta del predio de Flechabus a fin de que pase a manos privados y así excluirlo del proceso de re-urbanización”. Ese predio, de aproximadamente 1.6 hectáreas de superficie y muy cercano al barrio, estaba destinado a la construcción de viviendas para las familias del Barrio Carlos Mugica.

Los vecinos junto con las organizaciones sociales reclaman una urbanización acorde a sus necesidades, en la que puedan debatir y participar para que sea un barrio hecho por la comunidad; como se construyó desde un principio. En diciembre, febrero y marzo participarán de las asambleas para definir el dictamen, redactar el borrador y aprobarlo. Seguirán exigiendo sus derechos para que esté la voz de todos.

 

Fotos: Ricardo Pristupluk