viernes, junio 21, 2024
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La comida, más allá del principio del placer

El 2 de junio pasado se conmemoró a nivel mundial el día de acción por los trastornos de la conducta alimentaria (TAC). Esta jornada lo que intenta es visibilizar este tipo de padecimientos que cada vez son más frecuentes y no tienen ni género ni edad.

Se trata de un movimiento impulsado por pacientes, profesionales, familiares y todos aquellos sujetos que reivindican la acción para este tipo de sufrimientos. Bajo el lema “Los TCA no pueden esperar”, el objeto de este colectivo es informar acerca de estos trastornos, brindar herramientas para su detección temprana, prevención e impulsar programas y políticas a nivel global.

Qué son los TAC?

Los trastornos de la conducta alimentaria son alteraciones y desórdenes mentales que afectan a la ingesta y al peso de la persona que los padece. Pero, más allá de estos síntomas más aparentes, se esconden dificultades psicológicas graves y complejas que repercuten en el funcionamiento de la vida diaria de la persona. Podríamos decir que se trata de una relación que se altera entre el sujeto y la comida.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), clasifica a los TCA en: Anorexia Nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN), Trastorno por atracón, TCANE (Trastorno de Conducta Alimentaria No Especificado), PICA, Trastorno por Rumiación, Trastorno por evitación/Restricción de alimentos, TCA-NE (TCA especificado, pero no cumple algunos de los criterios diagnósticos).

Trastorno alimentario. Foto de Polina Tankilevitch.

Entre los nuevos diagnósticos se encuentran los siguientes: Vigorexia (ejercicio compulsivo combinado con dieta para hacer músculo), Ortorexia (obsesión por la comida saludable), Diabulimia (omisión de la insulina para bajar de peso), Adicción a la comida (se consideraría como una adicción al deseo intenso hacia algunos alimentos en concreto) y Obesidad.

Números que importan

Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), luego de distintas encuestas realizadas en establecimientos educativos arrojaron una prevalencia de Bulimia Nerviosa (BN) y/o Anorexia Nerviosa (AN) en casi 1 de cada 3 mujeres jóvenes y estos datos tuvieron un crecimiento exponencial durante la pandemia, que en el año 2020 impactó fuertemente en la población general pero particularmente entre los jóvenes y adolescentes, como consecuencia de la pérdida de contacto con su grupo de pares y la falta de una red social de contención.

Los TCA suelen aparecer durante la adolescencia y la juventud, entre los 12 y 25 años, con mayor predominio en mujeres que en hombres. Actualmente el 40% de los trastornos alimentarios tienen que ver con la genética y un 60% con cuestiones sociales. Más allá de estos números que nos proporciona la SAP hoy vemos que los números crecen en las infancias y también en los hombres.

Por otro lado, el Instituto de Psiquiatría de Kings College, Londres demostró que Argentina es el segundo país con más presencia de trastornos de la conducta alimentaria -después de Japón- afectando a un 29% de la población.

Pensar en conjunto

Por supuesto que este tipo de trastornos puede ser multicausal y no es la intención hallar la razón de los mismos ya que sería imposible hacerlo porque cada ser es único, particular y singular y, por ende, lo que sucede en nuestra subjetividad también lo es. Más allá de esto me parece importante replantearnos el contexto y la realidad en la que vivimos. Nuestro mundo, mundo del éxito, del mercado, del like y del espectáculo en palabras de Guy Debord.

Al parecer en esta sociedad ser flaco y blanco son virtudes y no características al igual que ser gordo y negro parecieran defectos y no particularidades. Al parecer, en este mundo el éxito está vinculado a un estereotipo de belleza al que debemos alcanzar para ser triunfadores y este mensaje va penetrando nuestra subjetividad por todos los canales posibles: la televisión, las computadoras, los carteles en las calles, los influencers y los modelos hegemónicos de belleza que circulan en los medios. Nadie puede quedar exento a estos mensajes.

De esta manera, nos sometemos a dietas de hambre para complacer al modelo, a los medios de comunicación y a la televisión actual que muestra figuras irreales, asegurándonos el camino a la frustración ya que nunca vamos a alcanzar el objetivo sin dejar nuestra vida en el intento o si lo hacemos nos quedaremos absolutamente carenciados, porque cuando uno no come: se come así mismo.

Alimentación y dietas

La prevención

La mejor forma para intentar prevenir los TCA es mediante la difusión de los síntomas de cada trastorno para que cada ser pueda detectarlos tempranamente y lograr un diagnóstico oportuno. Algunas recomendaciones emitidas por la OMS para identificarlos son: presencia de una visible pérdida de peso por evitar el consumo de alimentos calóricos, los vómitos autoprovocados luego de grandes ingestas de comida, la distorsión del aspecto corporal, realizar ejercicio en exceso y el consumo de fármacos para lograr purgas intestinales cuando no son necesarias.

El diagnóstico y el tratamiento son fundamentales y éste último debe ser interdisciplinario, es decir, con la intervención de un equipo de profesionales médicos, enfermeros, psicólogo, psiquiatra, nutricionista, profesores de Educación Física, acompañantes terapéuticos, según los requerimientos de cada paciente y el abordaje particular de cada caso según los síntomas presentes. Además, no sólo el paciente necesita orientación y seguimiento sino también su entorno familiar, el cual se ve gravemente afectado.

Esencial es que los seres que padecen alguno de estos trastornos jamás se sientan juzgados ni intimidados por la mirada del otro. Nadie está en nuestro cuerpo, ni en nuestra cabeza ni sabe lo que se sufre cuando se tiene una relación compleja con la comida. He escuchado la frase: “Comé y disfrutá que vos podés” cientos de veces y no hubo ni una vez que lo haya podido hacer. No les pedimos que nos entiendan, solo que nos acepten y no nos juzguen.

La Ley

En Argentina la Ley nº° 26.396 declara de interés nacional la prevención y control de los trastornos alimentarios, comprendiendo la investigación de sus causas, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades vinculadas, asistencia y rehabilitación.

La norma incorpora los TCA en el Programa Médico Obligatorio obligando a obras sociales y empresas de medicina prepaga a brindar cobertura integral a sus beneficiarios y asociados, en la atención profesional, diagnóstico y tratamiento.

Por lo tanto, las Obras Sociales y Prepagas deben cubrir los tratamientos médicos necesarios, tanto los nutricionales como los psicológicos, clínicos, quirúrgicos, farmacológicos y toda práctica que se requiera para una atención integral de todo trastorno alimentario. En la normativa también se establecen los requisitos para acceder a la cobertura de la cirugía de banda gástrica (BGA) ajustable o de by-pass gástrico.

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Por su parte, en los hospitales públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires funciona una Red de TCA. Esta red cuenta con once equipos interdisciplinarios conformados por psicólogos, psiquiatras y nutricionistas que implementan un abordaje múltiple que incluye interconsultas con distintas especialidades médicas y todo lo necesario para la recuperación del/ de la paciente. La red cuenta con una línea de atención telefónica gratuita: Salud Mental Responde: 4863-8888 de Lunes a viernes de 8 a 20 hs y 0800-333-1665 todos los días de la semana las 24hs.

Me gustaría terminar estas líneas con unas palabras del filósofo Guy Debord: “El espectáculo, comprendido en su totalidad, es a la vez el resultado y el proyecto del modo de producción existente. No es un suplemento al mundo real, su decoración añadida. Es el corazón del irrealismo de la sociedad real. Bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de diversiones, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante. Es la afirmación omnipresente de la elección ya hecha en la producción y su consumo corolario. Forma y contenido del espectáculo son de modo idéntico la justificación total de las condiciones y de los fines del sistema existente. El espectáculo es también la presencia permanente de esta justificación, como ocupación de la parte principal del tiempo vivido fuera de la producción moderna”.

Carla Elena. Autora de “Esi, haciendo camino al andar” y capítulos varios de diversos libros. Psicóloga Social. Diplomada en “Violencia Familiar y Género”. “Derecho de Niñez y Adolescencia”. “Discapacidad”. “Psicopatías” y “Educación en Contextos de Encierro” y “Esi en Territorios”. Posgraduada en “Educación Sexual Integral: Desafíos de la implementación en el ámbito educativo y comunitario”. “Despatologización de las Diferencias” y “Adolescencia, Suicidio y Autolesiones”. Miembro de Forum Infancias. Docente. Columnista de Sudestada y El Furgón. Participa en Radio Tinkunacoy Radio Gráfica en temas sociales. Trabaja en la CONADI. Tw: @Carla_Elena5. Instagram: @carlaelena5. Mail: carlaelena74@hotmail.com

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