lunes, junio 17, 2024
Nacionales

Especulemos con todo mientras en pueblo no está

Por Nazareno Roviello/El Furgón –

Comienza otro lunes de agosto aunque estemos en septiembre. El mes más largo del año tuvo prácticamente tres corridas cambiarias y abrió el siguiente con una mezcla de cepo y control de capitales que, a esta hora del día, todavía estamos digiriendo. Publicada por decreto durante un domingo de superclásico, el gobierno terminó de romper con sus dogmas neoliberales. La pregunta es ¿por qué? Esta nueva medida de control establece varias cosas importantes y necesarias. Es más, el cepo del gobierno kirchnerista nunca tendría que haberse sacado, sino transformado y mejorado poco a poco. Finalmente la decisión llegó y consiste en permitir a las personas física comunes y corrientes comprar hasta 10.000 dólares por mes. La cantidad es más que suficiente ya que el 99.9 por ciento de la población no tiene un excedente de 600.000 pesos por mes para ahorrar en moneda extranjera. Durante julio solamente 500.000 personas hicieron operaciones superiores a ese número; el resto de las transacciones, en promedio, fueron de 1200 dólares cada una.

El mercado de cambios de Argentina es como un pueblo: somos pocos y nos conocemos mucho; funcionarios y gobiernos invierten en bonos para especular con la renta para obtener ganancias con las que pagar sueldos. Pero ahora se ven “perjudicadas” por el reperfilamiento o canje de deuda que llevó al país al default momentáneo de la semana pasada. En definitiva, son perjudicadas las personas que pertenecen a la clase trabajadora, porque en el caso de que una provincia no tenga dinero, no cobran los empleados pero sí la clase ejecutiva.

Personas humanas. Compras de dólares por estrato

Hay que entender también que las mismas multinacionales que miden el riesgo país son las principales jugadoras del mercado. No son una simple ONG que marca un índice. Hay que gritarlo a viva voz: JP Morgan, una de las principales medidoras de deudas, es un gran socio del capitalismo y de la deuda argentina.

Hoy cuando funcionó la bolsa de EEUU luego del feriado nuestro otro socio comercial nos hizo sentir el rigor, 12 por ciento bajaron, en promedio, las acciones y los bonos argentinos se desplomaron.

Con las nuevas medidas, las empresas ya no podrán comprar dólares para atesorar y el sector agropecuario tiene que liquidar los dólares en un periodo de entre 5 a 180 días; 15 días para algunos productos. De esta manera, el gobierno intentará cuidar las pocas reservas que quedan y planchar el dólar de acá al 10 de diciembre cuando termine la tan hablada transición. Dentro de este nuevo cepo hay algunas novedades o mejoras técnicas que merecen ser mencionadas. Con respecto al cepo kirchnerista, la gente puede disponer de sus ahorros a gusto, algo que con el gobierno anterior había un límite de 300 dólares por mes para retirar, aunque el dinero fuese tuyo. La liquidez de los bancos y del Central no se pone en jaque y los expertos dicen que el sistema bancario podría aguantar el retiro de hasta el 60 por ciento de lo atesorado al momento. Este no es un dato menor y es para llevar tranquilidad a la gente que se abarrotó en los bancos a preguntar qué pasaba. Si bien las medidas del cepo son recientes y habrá que ver si lo modifican en estos días de manera más restrictiva o sí funciona con estas regulaciones, ya que la viveza criolla y los atajos siempre existen. Si bien el lunes el Banco central no intervino, hoy para dejarlo nuevamente en 57 pesos tuvieron que hacerlo. Hubo menos retiros en bancos que ayer, pero los pequeños ahorristas mantienen su preocupación a pesar de que los bancos aseguran liquidez y están entregando todo el dinero reclamado. Este es un punto que puede traer preocupación al propio gobierno ya que necesita restaurar la confianza del mercado y la población para que no empeore la crisis.

¿Aplicaran la “demagogia populista” a cualquier costo o están genuinamente preocupados por garantizar la transición y convertirse en el primer gobierno no peronista de la democracia en terminar el mandato?

Estas medidas al gobierno definitivamente le duelen, van en contra de todo lo que piensan los amantes del libre mercado, pero toman de su propia medicina y tienen que resolver algo que a muchos nos parece lógico para países con poca estabilidad cambiaria como la Argentina.

Evolución de las reservas internacionales en millones de dólares

Desde este punto de vista y como no soy economísta puedo especular varias cosas. Al igual que en el corralito del 2001 mucha gente recibió el aviso de que tenía que retirar su dinero y se salvaron. En esta semanas la especulación y el tráfico de influencias tuvo resultados fuertes. Entonces, me pregunto, así como Marcelo Mindlin la semana previa a las elecciones vendió caro sus acciones y compró barato con la corrida cambiaria del lunes 12, lo mismo sucedió con Nicolás Dujovne, el Toto Caputo y muchos amigos del gobierno. Mientras peor le fue al país más ricos se hicieron ellos; entonces bajo ese indicio me doy el lujo de especular ¿por qué Hernán Lacunza no anunció el reperfilamiento y el nuevo control de cambios durante la misma semana? ¿Macri se habrá negado y habrá querido sostener la libertad hasta el último momento o durante esos días sus amigos hicieron las últimas jugadas para enriquecerse y después sí, aliviar al peso argentino y acordarse de los pobres? Es una pregunta válida y los datos certifican o no esta versión, que al momento es la única que se repitió a lo largo de estos años ¿Por qué romper el dogma tan tarde? ¿Tienen esperanzas reales de ganar en octubre? ¿Aplicaran la “demagogia populista” a cualquier costo o están genuinamente preocupados por garantizar la transición y convertirse en el primer gobierno no peronista de la democracia en terminar el mandato?

Lo que sí sabemos es que pasará a la historia como la gestión que menos resiste un archivo, que cambió todos los discursos con los cuales asumió y que cuando les toque irse, no se irán tristes por la derrota, la pobreza el hambre y nuestro dolor

Todas estas medidas, necesarias, tardías y obligatorias sólo aliviarán al mercado y ayudarán a la estabilidad cambiaría, al “dólar Dylan” que le servirá al próximo gobierno a pagar la enorme cantidad de vencimientos de deuda. Pero mientras tanto hay casi un 40 por ciento de pobres que están lejos de comer todos los días. Si comparamos las medidas que Macri lanzó al grito “¡los escuché!” son asquerosamente egoístas: 2000 pesos para AUH o ahora un salario básico de 16.500 pesos, apenas alcanza la línea de pobreza que toma el acceso a la canasta básica ¿Cómo leer a un gobierno que quiere demostrar demagogia y aciertos pero que ayudó a fugar millones de dólares mientras el país entero colapsa? ¿De verdad piensan que con estas miserias de aumento para el pueblo van a revertir de una derrota de 15 puntos? No podemos saberlo, pero lo que sí sabemos es que pasará a la historia como la gestión que menos resiste un archivo, que cambió todos los discursos con los cuales asumió y que cuando les toque irse, no se irán tristes por la derrota, la pobreza el hambre y nuestro dolor. Se irán tristes porque finalmente no pudieron imponer hasta el final su libre mercado.

Cuando se vayan quedarán flotando otras preguntas. Los ahorristas que participan en fondos común de inversión y tienen dinero en bonos del Estado se preguntaran sí habrá una nueva renegociación. O sí cobrarán a “tiempo”, ya que hay que entender también, hay trabajadores, gente común, que también invirtió en estos bonos. Por afuera de los bonos, apenas son en promedio dos millones de personas las que compran dólares, el resto de los mortales queremos saber qué pasa con la economía real. Como dijo el presidente del Banco de Valores Julián Nápoli, “esto es como la cárcel, hay que ver día a día”. Definitivamente fuimos presos de este gobierno y al igual que en la vida real. Sólo somos palabras y metáforas en el discurso de algún político, un programa exitoso y estigmatizante de la televisión pública. Hay diferentes cárceles y definitivamente padecemos varias; cada uno de nosotros tiene una responsabilidad, aunque -para terminar- me pregunto, mientras nos morimos con el dólar planchado y un sueldo que te condena a pobre, ¿la CGT dónde está?