lunes, julio 15, 2024
Nacionales

Claudia Paillagula, sobre los petroleros acusados en Santa Cruz: “El dolor nos hizo más fuertes y se convirtió en lucha”

Por Luis Brunetto/El Furgón –

EL 15 de abril se inicia en Las Heras, provincia de Santa Cruz, el juicio contra Jorge Armoa, Martín Oñate y Néstor Vivares, obreros petroleros acusados de “coacción simple”. El proceso, según Claudia Paillaguala, esposa de Armoa, es una causa armada, orquestada para amedrentar a los tradicionalmente combativos petroleros de la provincia patagónica.

El Furgón: – ¿En qué circunstancias fueron detenidos tu esposo Jorge Armoa y los demás compañeros?

Claudia Paillaguala: – A Jorge y sus compañeros los detienen el 23 de febrero de 2014, mientras mantenían una vigilia en la puerta de la empresa BACS S.A., junto con otros obreros. La fábrica queda a 80 kilómetros de Pico Truncado, en la localidad de Las Heras. Además de mi esposo, que era el delegado, detuvieron a Martín “Cuellito” Oñate y a Néstor Vivares, quienes integraban la Comisión Directiva del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Santa Cruz, y a los compañeros Franco Cisterna, Braian Berrios y a mi hijo, Lucas Soria, encarcelado sólo por ser el hijastro de Jorge. Estuvieron presos durante tres meses.

Lucas Soria y Claudia Paillaguala. Foto: democraciaobrera.org

EF: – ¿Cómo se desarrolló la instrucción y de qué se los acusa?

CP: – Cuando los detienen los acusan de coacción agravada, entorpecimiento comercial, y violación de domicilio. Esos fueron los cargos que les endilgó el juez de Instrucción de Las Heras, Eduardo Quelín, un conocido perseguidor de obreros de la zona. Quelín desestimó un acta firmada por una escribana que demostraba que no se había prendido fuego, que no se habían quemado cubiertas, y que los portones no estaban cerrados. Luego Franco, Braian y Lucas fueron sobreseidos por la jueza Paola Ormaechea. A Jorge, a Oñate y a Vivares los sobreseen de las acusaciones de entorpecimiento comercial y violación de domicilio, pero los procesan por coacción simple. No pudieron sostener la carátula de coacción agravada, y no sé cómo van a sostenerla en el juicio. La causa está totalmente armada, las declaraciones de todos los testigos lo único que cambian son los nombres y apellidos, porque todo el resto es copiar y pegar. Son idénticas las tres declaraciones. Se trata de una causa política, los compañeros son presos políticos desde el primer momento.

EF: – ¿Cuál fue la razón de la persecución?

CP: – En aquel momento se vivía un clima de mucho reclamo a las empresas entre los petroleros. En 2013 Claudio Vidal, un dirigente ligado a los K, a Máximo Kirchner, ganó la elección del sindicato petrolero que estaba intervenido desde hacía varios años, en una elección que fue muy dudosa. Lidia Andrade, una empresaria de la zona, que murió hace en febrero en un incendio en un hotel de Capital Federal, fue la enviada por Nación para manejar la elección y hacer ganar a Vidal. Entonces empezó una persecución contra todos los que querían luchar. Cuando los encarcelan a Jorge y a los demás, los compañeros y muchos dirigentes querían parar, pero Vidal se opuso a hacer un paro para que los liberen. No quería parar la producción. Y los tres abogados que puso, Raquel Coronel, Leopoldo Puricelli y Valeria Zamora, fueron inoperantes en todo sentido: mientras la parte acusadora presentó testigos, la parte defensora no lo hizo, presentaban todo a destiempo, parecía a propósito. Pero no esperaban que hubiera tanta presión social, y cuando vieron que había mucha gente que nos estaba apoyando, que se les iba de las manos, haciendo asambleas marchas y todo eso, Máximo se enojó mucho con Vidal para que disciplinara a los compañeros.

EF:  – ¿Qué intereses crees que se esconden detrás de este hostigamiento judicial?

CP: – A Claudio Vidal yo creo que lo mandaron desde el gobierno K para ejemplificar a todos los trabajadores que querían reclamar, él implementó el miedo. Por ejemplo, BAC S.A. siempre se dijo que era de De Vido. Imagináte que dos dirigentes, Oñate y Vivares, que fueron en la lista con Vidal, que lo hicieron conocido porque acá no lo conocía nadie, estuvieron presos y ahora van a juicio: ¿Qué le queda al trabajador común? Ellos de alguna manera sirvieron de ejemplo, como hizo Vidal con muchos otros, con cualquiera que quiera luchar. Por ejemplo, con el hermano de “cuellito”, el “picante” Víctor Oñate, un compañero muy combativo y muy querido. Hoy en día ningún trabajador quiere salir a reclamar, porque el gremio no los defiende, pierden el trabajo o incluso los privan de su libertad. Hoy en día hay muchísimos petroleros desocupados, y Vidal no ha hecho nada, porque es un títere de las empresas y del gobierno K. Creo que se esconde eso, y el sector político kirchnerista, que está detrás de este dirigente, nunca le ha soltado la mano para que haga y deshaga como quiere. Es más, está sonando para gobernador, porque Alicia no le paga a los docentes, no le paga a los jubilados, está mal vista. Entonces Vidal está preparándose para salir a jugar en octubre por el kirchnerismo, pero si ya le queda grande el cargo de secretario general de los petroleros, más incapaz va a ser de gobernar la provincia.

Martín Oñate, Néstor Vivares y Jorge Armoa. Foto: pstupatagonia.blogspot.com

EF: – ¿Sin la ayuda del gremio, como encararon la lucha por la libertad y la absolución de los compañeros?

CP: – Los delegados de las empresas y de distintas localidades se solidarizaron con nosotros, y a ellos sí que les estoy totalmente agradecida. Los compañeros querían parar la producción, pero Vidal se negó. También recibimos mucho apoyo de otros gremios, como ADOSAC, APAP de Las Heras, y de partidos de izquierda como el Partido Obrero y Democracia Obrera, Madres de Plaza de Mayo y organismos de derechos humanos. La verdad que fueron muchísimos, y tuvo eco nacional e internacional.

EF: – ¿Cuál fue el impacto que produjo en la vida de tu familia el encarcelamiento y la acusación contra los trabajadores?

CP: – Fue muy fuerte. Como mamá, fue tremendo, mi hijo tenía 19 años y recién había sido papá. Estuvo casi un mes y medio preso en una cárcel de máxima seguridad. Eran días eternos. No le deseo a ninguna mamá que pase lo que yo pasé, y mi hijo no era ningún delincuente, sino que empezaba a trabajar como trabajador petrolero. Y como esposa también fue muy doloroso, porque mi esposo no es tampoco un delincuente, sino un trabajador honesto que no se vendió a la patronal, y por eso comienzan a perseguirlo. Ir a verlo a la alcaldía de Caleta Olivia, donde estuvieron más de tres meses con el compañero Vivares, un lugar en condiciones pésimas, donde fueron torturados, llevar a nuestras hijas a verlo entre las rejas, y cuando ya había perdido las esperanzas de salir en libertad nos pedía llorando que no vayamos a verlo más. Y después, cuando salió, sin trabajo, desocupado, quedamos con muchas deudas. Uno como mamá tiene que sacar fuerzas de donde sea, a veces me descargaba llorando en silencio recién cuando todos dormían, de la bronca por todo lo que nos estaban haciendo. Por culpa del gobierno K, de Claudio Vidal, del juez Quelín, que quisieron imponer el miedo para que ningún trabajador más reclame por sus derechos, tuvimos que pasar por esto. Recordar esos momentos aun duele, porque dejaron marcas y heridas muy profundas. Duele, pero este dolor nos ha hecho más fuertes, este dolor se ha convertido en lucha.

Foto de portada: democraciaobrera.org