lunes, junio 17, 2024
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La ola verde vino para quedarse y teñirlo todo a su paso

“Con mis hijos no te metas” proclama el movimiento de padres que se visibilizó en los últimos meses, luego que tomó fuerza la exigencia de la implementación de la ley nº 26.150, sancionada en 2006, en la cual se estable el derecho a recibir Educación Sexual Integral (ESI) en todas las escuelas.

A pesar que la legislación lo exige, en los colegios la ESI aun no tiene un espacio para conversar, habilitar al diálogo, enseñar y alojar dudas. En agosto pasado la ola verde fue compacta y fuerte, aunque la norma para la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo no fue sancionada. Sin embargo, el movimiento de mujeres, adolescentes, jóvenes, varones, mujeres trans y seres gestantes comenzó para no terminar. La lucha empoderada es por nuestros derechos y estamos dispuestas a expresarlos en las calles y a los gritos: los cuerpos son nuestros y sobre ellos nadie decide más que nosotras.

Educación Sexual Integral

Se muestra y demuestra, con justificaciones sólidas, que la gestación de un hijo es un acto subjetivante, no sólo un embrión dentro de un cuerpo. Para ser un sujeto gestante y que ese embrión se convierta en un ser, es necesario pensar a ese futuro hijo, nombrarlo, hablarlo, acogerlo, concebirlo, alojarlo desde un lugar que habilite a ese niño por nacer. Por otra parte, es una realidad que los abortos existen, suceden y se practican de manera ilegal, clandestina y lo único que se logró con el rechazo a la ley por el aborto legal, seguro y gratuito, es más muerte, desidia y desamparo.

Esta ola verde que se manifiesta, se mueve y crece genera miedo, un inmenso terror en los progenitores “pro vida” que no pueden hacer otra cosa que intentar contraargumentar con declaraciones absurdas, como la  permeabilidad de la loza de una taza, para desestimar el uso del preservativo. O como la castidad hasta el matrimonio. Ni hablar del acting de quienes se pasean por la Avenida Rivadavia con un bebé gigante de papel mayé al que el aborto mataría. Por supuesto, también están en contra de la ESI ya que, según sus cabezas, pervertirá a sus hijos/as y los/las convertirá poco menos que en el diablo.

Me pregunto: ¿por qué estos señores/as no reparan en preguntarse quiénes son los que no deben meterse con sus hijos/as? ¿Qué no toleran que sus hijos/as aprendan? ¿Qué temor les genera que sus hijos/as reciban Educación Sexual Integral? Viendo algunas declaraciones puedo interpretar que tienen pánico a que se homosexualice a los pibes/as. También consideran que mediante la ESI se los/as incentivaría a abortar, a la promiscuidad. Y además, suponen que atenta contra la familia (tradicional, por supuesto). Les horroriza pensar que sus hijos/as puedan interpelarse sobre su identidad. Su lema es “los hijos son de los padres y no del Estado”.

Es fundamental que esos sujetos (padres/madres) comprendan que sus hijos/as nos son suyos ni del Estado. Son sujetos en construcción y movimiento constante, con identidad propia. En tal sentido, tienen y tendrán la posibilidad de elegir, de transitar y construir su trayectoria como lo deseen y puedan. El egoísmo, narcisismo y sentimiento de omnipotencia de estos padres/madres es supino al igual que su ignorancia y gravedad en el discurso. Pensar que sus hijos/as serán homosexuales, cambiarán su identidad, practicarán la promiscuidad (?) o irán a abortar compulsivamente, es no entender de qué se trata la ESI, es no interesarse en absoluto por investigar, por indagar, por saber que la Educación Sexual Integral tiene que ver con brindarle herramientas al ser para que pueda desarrollarse con afecto, libre de estereotipos de género, cuidando su cuerpo, su salud y respetando la diversidad que alberga en todas las personas.

 

Este es el gran miedo de esos padres: la mirada. Observar a sus hijos/as como sujetos individuales, diferentes y con deseos. La ESI capacita para prevenir, preservar, cuidar, alojar, habilitar y formar personas críticas.

Señores/as, no tengan tanto miedo de que sus hijos no cumplan con sus mandatos y normas. Aunque quieran, intenten, prohíban, oculten y no proporcionen herramientas, los sujetos somos seres sociales que nos construimos a partir de otros y con ellos. Con sus actitudes represivas solo ocasionarán que si se meten verdaderamente con sus hijos, ellos estarán carentes de información  y los obturarán en su devenir subjetivo.

Este año tenemos otra oportunidad de tratar la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, con algunas modificaciones. La ola verde sigue creciendo, la conciencia es mayor, la realidad nos muestra que no sancionar la norma provocó muertes que podrían haberse evitado y que con los hijos/as, quieran o no estos “pro padres”, la realidad se mete igual y los atraviesa.

Carla Elena. Psicóloga Social, miembro de Forum Infancias. Docente.

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