domingo, abril 21, 2024
Cultura

Documentales. Conspiranoia y soledad en Adam Curtis

En silencio y sin salir de la televisión, el británico Adam Curtis está construyendo una de las obras más singulares del cine documental reciente. Buena parte se encuentra gratis en YouTube.

Por Fernando Chiappussi/El Furgón –

“Cuando busco objetividad miro la BBC” dijo Beatriz Sarlo en un célebre programa de 678. La verdad es que la emisora pública británica, si bien produce documentales ejemplares sobre temas culturales (música popular, por ejemplo), tiene sesgo como cualquier otra cuando se trata de sus intereses: basta ver, a falta de noticieros, el documental que hace poco le dedicaron a Vladimir Putin. Pero la cadena exhibe pluralidad y en ella trabaja, desde hace décadas, uno de los mejores documentalistas “progres” contemporáneos: Adam Curtis (1955). Si este nombre no suena tanto como los de Errol Morris o Werner Herzog es, sencillamente, porque la obra entera de Curtis ha sido hecha para la televisión y, hasta hace muy poco, en formato de serie, por lo que no suele ser tenida en cuenta por festivales y premios cinematográficos. Sin embargo, es uno de los grandes ensayistas del cine de nuestro tiempo, y un precursor del uso de archivos multimedia fuera de contexto, que usa con mucha habilidad para construir sus argumentos. Por sobre todo esto, Curtis es un gran analista de la geopolítica mundial, que describe a través de pequeñas historias siempre sorprendentes y tejidas con paciencia de araña.

The Trap (2007)

Hace algo más de una década, algunos repararon en él por su reveladora serie The power of nightmares (2004, 3 episodios), en la que postulaba una relación directa entre el islamismo más radical y un desconocido pero influyente think tank conservador de la política de EE UU. Para entonces llevaba unos veinte años haciendo documentales para la BBC, primero haciendo reportajes para programas tradicionales de la cadena como Inside Story, y luego con proyectos propios.

En su época de reportero entrevistó a líderes clave como Muamar Gadafi, material que años más tarde reciclaría de manera espectacular. A fines de los años ’80, quizá influido por la artística de MTV y su uso de fragmentos de todo tipo, se lanzó a producir series de análisis histórico y político con su particular estilo visual, combinando imágenes de clips, películas y programas de televisión en un rompecabezas que ilustra sus particulares teorías conspiranoicas, unidas por un relato leído en off por él mismo. “Este programa les mostrará…” anuncia en la introducción de cada uno de estos artefactos visuales, que pueden encontrarse fácilmente en YouTube (algunos incluso subtitulados). Lo que Curtis se propone mostrarnos parece ser cómo una y otra vez, vivimos engañados por grandes fuerzas más allá de nuestro control… pero no sólo nosotros, sino también los poderosos que accionan dichas fuerzas. Material que atraería a un taxista mitómano, pero increíblemente complejo.

The power of nightmares 1

https://www.youtube.com/watch?v=LYcqNqnWllI

En 1992 la BBC emitió los seis episodios de Pandora’s box, quizá su primera obra maestra. Su tema es la proyección tecnológica y cómo fue usada por distintos gobiernos para cambiar el mundo… aunque finalmente el cambio no fue como habían pensado. Una de las obsesiones de Curtis es la macrohistoria, y el modo en que fuerzas desatadas con objetivos específicos por diversos gobiernos y factores de poder luego se desmadran y actúan a su antojo, un poco como un jardín descuidado se convierte en poco tiempo en un matorral. Así, casos como el encumbramiento de la ingeniería en la recién nacida Unión Soviética o el ascenso de las teorías económicas monetaristas en los años ’70 son vistos como ejemplos de los efectos no deseados de la voluntad de poder.

Adam Curtis y su fan Jarvis Cocker

Aquí ya está en su esplendor el estilo “corta y pega” de imágenes de todo tipo, que dan al programa el ritmo de un clip realizado con elegancia y humor irreverente; pero no todo es ironía. Curtis entrevista a personajes clave en cada una de las historias y también se ocupa de buscar imágenes documentales desconocidas, por ejemplo de los conflictos bélicos que aparecen a menudo en sus tramas. Por su violencia, la televisión habitualmente reprime estas imágenes, aunque sean consecuencia directa de los discursos presidenciales que sí emite. Tal vez por esto, las series de Curtis nunca fueron mostradas en la BBC1, la señal principal de la cadena. Pero cuentan con admiradores famosos como el grupo de electrónica Massive Attack -con el que trabajó en alguna performance-, el cómico Russell Brand o el ex cantante de Pulp, Jarvis Cocker, quien lo ha entrevistado en la BBC Radio con la avidez de un verdadero fan.

The Trap 1

https://www.youtube.com/watch?v=y97Ywl7RtUw

Otro mojón fundamental de su carrera televisiva es The century of the self (2002, 4 episodios), donde describe la influencia del psicoanálisis en la industria publicitaria, la cultura juvenil y por último la política, a lo largo del siglo veinte. Descubrimientos como el de Edward Bernays, un sobrino político de Freud que usó su teoría para desarrollar las relaciones públicas en EE UU, sostienen el interés de este y otros seriales suyos. Curtis tiene afición por encontrar personajes desconocidos que sin embargo participaron de grandes juegos de poder, y su puntería en este terreno ayuda a atender su recorrido zigzagueante por diversas épocas y lugares.

El estilo derivativo y la omnipresente voz en off tienen algo de Chris Marker, el padre del documental-ensayo como hoy lo conocemos. Lo que aleja a Curtis de Marker, o de los productos más discursivos de un Godard, es su voluntad totalizadora: ahí donde éstos elaboran un discurso impresionista y personal, él pretende explicar las grandes fuerzas que mueven el mundo contemporáneo. Y no sólo algunas: quiere explicarlo todo, encontrando causas ahí donde uno sólo vería el más puro azar. En todo caso, sus conclusiones desafían la objetividad del periodismo tradicional, ya que intuimos que Curtis no podría probar todo lo que dice de la misma manera que se supone un columnista de The Guardian chequea sus informaciones (no digamos un juez).

HyperNormalisation (2016)

Incluso se pueden intuir generalizaciones en su discurso, como cuando postula (en The century of the self) que la juventud de los años ’60, aburrida de intentar cambiar el mundo por la vía revolucionaria, se abstrajo en la cultura hedónica de los nuevos cultos y modos de vida alternativos (podría argumentarse que en realidad fueron dos procesos paralelos, que involucraron a tribus algo diferentes). Pero el argumento suele ser tan atractivo que nos preguntamos: “¿y si fuera cierto?” Y por momentos, y para nuestra desazón, parece que efectivamente lo es. En este sentido, las series que realizó en los años ’90 y comienzos de este siglo hoy se iluminan con una verdad retroactiva. The century of the self cierra con una crítica durísima a los gobiernos de George W. Bush y Tony Blair… un año antes de la invasión a Irak. Algo parecido ocurre con The trap: What happened to our dreams of freedom (2007), tres episodios incendiarios sobre la limitación de las libertades individuales aquí y ahora.

The century of the self 3

https://www.youtube.com/watch?v=kq3Zz4Wo6_A

En los últimos años Curtis ha volcado su interés al mundo 2.0, al que ve como otra trama de control y vigilancia de los individuos (esto mucho antes de que supiéramos de Cambridge Analytica). En paralelo, viene recopilando y digitalizando el material histórico de todas las corresponsalías de la BBC en el mundo, lo que anuncia proyectos aún más elefantiásicos en base a estos materiales. Sus últimos opus no fueron series sino dos extensos largometrajes emitidos on demand por la cadena británica, lo que algunos ven como una marginalización de su figura.

El primero, Bitter lake (2015), es una suerte de doble negativo de The power of nightmares, contando la historia del islamismo desde el frente asiático, en particular las historias de Arabia Saudita y Afganistán. Y su último documental, el extraordinario HyperNormalisation (2016), es lo más extenso que ha hecho hasta ahora: dos horas cuarenta y cinco minutos que se pasan casi volando, mientras describe el uso geopolítico de líderes de Oriente no religiosos (Gadafi en primer lugar, pero también los Assad en Siria) por parte de las grandes potencias occidentales. La película se emitió antes de las elecciones presidenciales en EE UU y predice el triunfo de Trump y la debacle de las campañas políticas tradicionales, envueltas en una nube hiperreal de perfiles psicológicos, public relations y fake news a medida del consumidor. Para Adam Curtis, el futuro llegó hace rato y cada uno de nosotros, preso en su ciudad, es un político en estado de hibernación.

HiperNormalización

https://www.youtube.com/watch?v=dlhg_QF1cBk&vl=es-419