lunes, julio 15, 2024
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Entre cuadernos Gloria, la patria contratista y la inseguridad

Por Juan Agustín Maraggi/El Furgón –

El debate mediático y social procedente de los cuadernos, los arrepentidos y las irregularidades judiciales nos abre las puertas a debatir los delitos que nos afectan a todas y todos y que -casi nunca- son penalizados: los de cuello blanco.

Existe un acuerdo implícito entre las fuerzas en disputa por el poder que garantiza la connivencia, gobernabilidad y el orden social: las diferencias desaparecen en los negocios. Los conflictos de intereses – que los hay – de estos sectores en disputa se suelen resolver en privado y no suelen ser judicializados. ¿A qué nos referimos? Al Delito Económico Organizado (DEO), conocido popularmente como “Cuello Blanco”.

El fraude empresarial; la evasión impositiva, la fuga de capitales, el lavado de dinero, los activos no declarados, la malversación de fondos son sólo algunas formas en las cuales se dan. Pero su condición de existencia no es unilateral, no podría funcionar sin una amplia red organizacional que incluye financistas, banqueros, abogados, instituciones, funcionarios y un papel selectivo de la Justicia (en cuanto enfoca la penalidad en ciertas ilegalidades y no en otras).

En el discurso sobre la (in)seguridad se da un recorte premeditado de la problemática, se desvía el total de la atención hacia los delitos callejeros y una presunta asociación con la pobreza. Es decir, hacia la inseguridad física y la propiedad privada. Que esto suceda no es una casualidad, evita así incluir los delitos de carácter estructural, económicos, aquellos que condicionan toda la vida social.

Los cuadernos Gloria que investiga la justicia argentina

Según Juan Pegoraro*,”hay que sacarle el Ketchup” al delito para poder comprenderlo. “Es necesario sacarle la sangre de encima. El fenómeno del delito está constituido por las ilegalidades económicas que se consuman cotidianamente, a cada hora” indicó en una entrevista a la revista Ñ. Los delitos económicos son aquellos que atraviesan transversalmente a todos y todas, además de favorecer la existencia de las otras inseguridades (estructural, de educación, de salud).

En el país, todo este entramado lo solemos conocer como ‘Patria Contratista’ pero la definición resulta, en algún sentido, simplificadora. Mauricio Macri es hijo y participe de la misma, el blanqueo para familiares de funcionarios se transformó en algo inédito, además de ilegal. Incluso se vio beneficiado de manera directa en estas tramoyas con una de las estafas más grandes de toda la historia; la estatización de las deudas privadas a partir del ’82. Se estima que, en total, se estatizaron más de 19.000 millones de dólares.

En el país, los delincuentes de cuello blanco iniciaron su institucionalización formal durante la dictadura. Durante los años ’90 se dio un proceso de profesionalización de los mismos, paraísos fiscales, sobreejecución, especulación inmobiliaria, de divisa acompañados de una red de abogados, contadores, entre otras figuras para mantenerlo oculto.

Interior de uno de los cuadernos de Centeno

Los beneficiados no son sólo empresas nacionales, la banca Morgan, por ejemplo, durante fines de abril de este año vendió sus LEBACs, compró dólares a $20.5, y ocho días después los vendió a $25,5. Inmediatamente volvió a comprar LEBACs. ¿El resultado? $8.000 millones, ¿quiénes permitieron la gestión? Sturzenegger y Caputo.

El 14 de agosto el Banco Central realizó tres subastas de dólares por un monto de 1.600 millones para mantener el precio, sin embargo, aumentó treinta centavos. Los especuladores se hacen un festín, la emisión de deuda del macrismo, a su vez, se transformó en un récord para la historia de éste país.

Los cuadernos abrieron un nuevo debate. No nos interiorizaremos en el caso, el ‘secreto de sumario’ sólo nos deja la opción de informarnos a través de rumores e información de ciertos periodistas, por lo que dar certezas sería incorrecto. Si podemos remarcar ciertas cuestiones: las irregularidades judiciales son demasiadas; los cuadernos –fotocopias– llegaron en un momento oportuno y la información fue resguardada por tanto tiempo por algún motivo; los ‘arrepentidos’ están en sus casas por lo que se comprende que el circo no va para sus delitos; si los rumores son ciertos y los trascendidos reales, estaría involucrado el oficialismo en más de una forma.

En su cruzada, Bonadío terminó provocando consecuencias no deseadas de la acción. El intento de involucrar Cristina Fernández de Kirchner lo llevó a cruzarse con varios aliados y romper ciertas convivencias pre-establecidas. ¿Tendrá algo que ver con esto la falta de quórum en el Senado para tratar la autorización para allanar la vivienda de la ex presidenta?

Claudio Bonadío, juez federal. (Foto: CIJ)

Llegar al fondo de la cuestión

El historiador e investigador de la deuda externa, Alejandro Olmos Gaona, y el senador Fernando “Pino” Solanas realizaron una denuncia contra los arrepentidos por evasión fiscal y lavado en el Juzgado Criminal y Correcional número 10. Intervendrán el Juez Ercolini y el Fiscal Di Lello. La denuncia no busca ocultar o rechazar la teoría de coimas o sobreprecios, sino remarcar el carácter irregular de las denuncias y los ‘debidos procesos’. Sobre todo, el rol de ‘los arrepentidos’, volviendo a sus casas cuando se incriminaron en delitos penales a sí mismos. Incluso, Olmos Gaona, denunció con anterioridad a Cristina Fernández, Jorge Capitanich, Carlos Menem, Mauricio Macri, Marcos Peña y muchos funcionarios más.

“Está muy bien que se investiguen los hechos de corrupción, pero que se investiguen todos, y que los arrepentidos sean juzgados y condenados y no se vayan tranquilamente a su casa” sentenció el abogado. Los denunciados son Ángelo Calcaterra, Carlos Wagner, Aldo Roggio, Jorge Guillermo Neira, Héctor Zavaleta, Javier Sánchez Caballero, Armando Lonson y Juan de Goicoechea.

Tal vez sea la oportunidad de cambiar el paradigma, si los políticos quieren abordar la problemática de seguridad deberían atacar la Patria Contratista, los Delitos Económicos Organizados y la corrupción estructural y no continuar con su doctrina de “Mano Justa“. A su vez, dejar de investigar de manera superficial o simbólica y avanzar en profundidad. ¿O será que este tipo de delito es intrínseco al funcionamiento del capitalismo?

*Juan Segundo Pegoraro es referente en la Sociología del Delito. Abogado, Jefe de Cátedra del seminario ‘Delito y Sociedad’ en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y director de la Revista académica “Delito y Sociedad”. Además es autor de gran cantidad de investigaciones y libros, recomiendo ‘Los Lazos Sociales del Delito Económico y el Orden Social’ (EUDEBA).

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