viernes, junio 21, 2024
Nacionales

“¿Qué pasó con Santiago Maldonado?” significa buscar la verdad

Por Marcelo Massarino/El Furgón

¿Qué reacción tuvo la mayoría de la clase media ante la desaparición de Santiago Maldonado? ¿Y los pobres que se sueñan rubios y de ojos celestes? Todo este espectro que se siente representado por una idea de derecha rancia y antipopular fue la misma que apoyó las políticas del Gobierno en torno a la desaparición de Santiago Maldonado.

La desaparición de Maldonado durante la represión de la Gendarmería Nacional en la Pu Lof Cushamen, el 1º de agosto de 2017, desató los sentimientos más bajos y hostiles de una parte importante de la sociedad. Del otro lado, diversos colectivos y organizaciones apoyaron los pedidos de justicia de parte de la familia que reclamaba saber, como lo hace hoy, qué pasó con Santiago.

Los funcionarios gubernamentales y judiciales contribuyeron con acciones u omisiones para sostener un marco de impunidad para las fuerzas de represión. Dos partes que confluyeron para garantizar la falta de justicia, las manos libres y el gatillo fácil de los uniformados.

Un aparato de comunicación inédito desde el retorno de la democracia en 1983 acompañó y sostuvo las políticas representadas por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Los funcionarios gubernamentales y judiciales contribuyeron con acciones u omisiones para sostener un marco de impunidad para las fuerzas de represión. Dos partes que confluyeron para garantizar la falta de justicia, las manos libres y el gatillo fácil de los uniformados.

Las empresas periodísticas concentradas blindaron al Gobierno con un cerco mediático que en contadas ocasiones pudo ser perforado. Un puñado de medios y periodistas independientes del poder le dieron espacio a las investigaciones que cuestionaban las versiones oficiales, desarmaron operaciones de prensa y denunciaron las acciones de trolls oficialistas en las redes sociales.

Quienes aplauden cuando los pueblos originarios son expulsados de sus territorios, abrazan el credo de la derecha y ven al macrismo como un mantra.

El terreno donde se apoya el presidente Mauricio Macri y sus seguidores es una clase media que tiene un imaginario de ascenso social con crecimiento patrimonial, acumulación de capital y el reconocimiento de terceros a quienes considera “exitosos” o, en palabras de Jaime Durán Barba, “el mejor equipo de los últimos cincuenta años”. Así, abraza sin chistar un proyecto neoliberal que descarta cualquier esfuerzo colectivo. “Lo que tengo no se lo debo a nadie”, asegura el típico representante de la clase media.

Estas concepciones son el caldo de cultivo ideal para que el fascismo -en sus distintas formas- haga raíces y se afirme. No es casualidad, entonces, que muchos argentinos apoyen la idea de mayor represión ante los reclamos sociales. Quienes aplauden cuando los pueblos originarios son expulsados de sus territorios, abrazan el credo de la derecha y ven al macrismo como un mantra.

La crisis económica y social expulsa a hombres y mujeres del sistema, los descarta como sujetos de derecho, los deja ahogarse sin que puedan llegar a la orilla del río.

Entonces, la causa de Santiago Maldonado es mucho más que el resultado de una autopsia, que el trabajo de los peritos, que las declaraciones de testigos. La causa de Santiago Maldonado es el reclamo de un conjunto que tiene la fuerza de la búsqueda de la verdad. Como la gota que horada la piedra, nada podrá cambiar la fuerza colectiva que quiere saber qué pasó con Santiago.

Aunque una porción de la sociedad avale las políticas discriminatorias y de mano dura, hay otro sector que alza la voz ante la injusticia. Es una marea cada vez más creciente que también suma a los desencantados del modelo neoliberal que pasaron de aplaudidores a víctimas. La crisis económica y social expulsa a hombres y mujeres del sistema, los descarta como sujetos de derecho, los deja ahogarse sin que puedan llegar a la orilla del río. Por eso, cada día son más quienes suman su voz y se preguntan ¿qué pasó con Santiago Maldonado?