lunes, abril 22, 2024
Géneros

El silencio de los inocentes

“¿La sentencia? ¿Pero si todavía no me han juzgado?

¡La sentencia es primero! ¡El juicio vendrá después!”

Lewis Carroll – Alicia en el país de las maravillas

Jorge Montero/El Furgón – 1- “…este prostíbulo funcionó durante más de veinte años, no solamente pasé yo y fui esclava durante muchísimo tiempo, sino que pasaron miles de mujeres, y los proxenetas se beneficiaron durante veinte años de las vaginas de todas estas mujeres, vendiendo su sexualidad, su voluntad”, explicó Alika Kinan poco antes de la lectura de sentencia.

El 1 de diciembre se conoció el fallo del Tribunal en el juicio en Tierra del Fuego: siete años de prisión para Pedro Montoya, dueño del prostíbulo Sheik, donde Alika y otras mujeres fueron explotadas sexualmente, y tres años en suspenso para Ivana García, esposa del proxeneta, y Lucy Alberca Campos, encargada del local. Un juicio emblemático donde además se condenó a la Municipalidad de Ushuaia como “facilitadora” de la red de trata y prostitución, haciéndola cargo de parte de la reparación económica de 780 mil pesos para la víctima.

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2- Cuatro años antes, el 12 de diciembre de 2012, los ojos del país apuntaban hacia el palacio de justicia del Barrio Sur, en San Miguel de Tucumán. La lectura del veredicto había sido fijada para las cinco de la tarde. Pero los camaristas Alberto Piedrabuena, Eduardo Romero Lascano y Emilio Herrera Molina se dejaron caer en la sala de audiencias con cuatro horas de retraso, tras deliberar desde la mañana en un despacho del segundo piso.

En cuestión de segundos, el primer plano -entre sorprendida y avergonzada- de la Secretaria del tribunal al leer el veredicto fue un elocuente anticipo de lo que se avecinaría. Por un instante todo se congeló. En esa quietud flotaba el estupor de quienes colmaban la sala, el azoro de la multitud que rodeaba el edificio y el desconcierto de millones de televidentes. Las cámaras exhibían el júbilo de los absueltos, mientras los jueces se retiraban del recinto con un sigilo atroz. Aquellas imágenes ya daban la vuelta al mundo. En la capital tucumana rodaba la cabeza del ministro de Seguridad, mientras una muchedumbre ganaba las calles. Las marchas repicaron por todo el país. La del centro porteño terminó con 14 heridos y la Casa de Tucumán en llamas.

Entre los imputados por el secuestro y desaparición de María de los Ángeles Verón, estaban Rubén “La Chancha” Ale, el jefe de la organización criminal; su ex mujer María Jesús Rivero y su hermano Víctor Ángel Rivero, autores del rapto de Marita el 3 de abril de 2002. También Irma Medina y sus hijos Gonzalo y José Gómez, propietarios de prostíbulos y traficantes de drogas en La Rioja, adonde fue llevada la víctima, junto a Daniela Milheim y su pareja quienes la habían retenido en su casa antes de enviarla a la provincia y otros partícipes secundarios. Quedaban todos en libertad.

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3- Entender la trata de seres humanos implica analizar en qué contexto se agita. En primer lugar, este siniestro negocio capitalista mueve al menos 39.000 millones de dólares anuales y se lleva la vida de más de cuatro millones personas en el mundo. Una mercancía apenas menos lucrativa que el narcotráfico y la venta de armamentos.

Según Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), dos millones de niños son explotados sexualmente alrededor del planeta. Sólo en Europa Occidental ingresan por año unas 500 mil mujeres forzadas a prostituirse.

En Argentina, donde no abundan las estadísticas oficiales, según relevamientos oficiosos del último año y medio suman 3231 las mujeres y niñas que están desaparecidas. El hilo de Ariadna que podría llevarnos al principio de este laberinto, debería recorrer, en primer lugar, las rutas de la soja.

4- No fue fácil transitar los días del juicio para Alika Kinan en Ushuaia. Familiares y allegados de los proxenetas la provocaron en las calles, y dentro del Tribunal padeció la violencia institucional de jueces y abogados. Hasta se leyó la pericia psiquiátrica que expuso las consecuencias de las violencias y de los años de explotación sexual, “de esa vida de mierda que le hicieron vivir estos tipos” en palabras de sus compañeras.

Nada impidió, sin embargo, a la víctima embestir contra la connivencia estatal: “El Estado claramente se beneficia del delito de trata, tienen libretas sanitarias en los hospitales públicos y la policía es cómplice, no sólo cobrando coimas, sino que también las policías provinciales tienen una clara participación como abusadores”.

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De esta forma dejaba en claro cómo un sistema capitalista y patriarcal, y una alianza delictiva entre complicidades políticas, judiciales, policiales y religiosas, hacen posible que los cuerpos se transformen en mercancía, al servicio del poder y la violencia machista que asola con innumerables casos de feminicidios la geografía del país.

5- Ironías del destino, Rubén Ale y María Jesús Rivero ahora serán juzgados junto a otras 14 personas por los delitos de lavado de activos, asociación ilícita y producción, tráfico y comercialización de estupefacientes. En las pesquisas fueron clave tres misivas en poder de “La Chancha” que, con un total de 20 carillas, fueron escritas por su ex esposa y en las cuales están detalladas las propiedades que compartían en la capital tucumana, los testaferros que ponían al frente de las empresas, las tareas que realizaban y parte de los ingresos obtenidos.

Rubén Ale, el hombre ligado a la política provincial y al fútbol tucumano, propietario de una flota de 600 remises, con quien el entonces gobernador peronista Julio Miranda firmó un convenio en el que los declaraba custodios de la ciudad -una enorme red de control territorial-. Uno de cuyos móviles fue utilizado para secuestrar a Marita Verón, según reconocieron numerosos testigos. El hombre que, primero encabezando la barrabrava y luego desde la presidencia de San Martín de Tucumán, resultó absuelto del asesinato de dos miembros de Los Gardelitos, que le disputaban la conducción del club. El orondo personaje que llegó a ser detenido con un automóvil lleno de granadas, ametralladoras y una Itaca, entrando al juzgado por una puerta y saliendo por la otra. Ahora será juzgado por las cartas que su ex mujer, María Jesús Rivero, le escribió cuando la pareja disputaba la división de bienes: “Que persona injusta que sos, vos al igual que yo, no tenías nada cuando te conocí y ahora pretendés dejarme sin nada y vos te das el título de dueño de todo; estás muy equivocado. Esto no lo hago porque estés preso o no, lo hago porque ya me cansé, me hasquié (sic) de todo… Les juro que aunque pongan 20 francotiradores, 2000 policías o 1000 negros, no les tengo miedo”.

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6- El modelo sojero no sólo produce contaminación del suelo, sino que expulsa a las poblaciones rurales hacia las periferias pobres de las ciudades, agravando la situación de vulnerabilidad de mujeres y niñas. Basta con mirar los márgenes de los “caminos de la producción” devastados, para encontrar las postales de miseria y olvido apenas iluminadas con las luces de las whiskerías, donde los cuerpos de las jóvenes son sometidos, violados y explotados comercialmente no sólo por los varones, sino por todo un sistema ideológico y de negocios naturalizado y validado por la sociedad.

Esta descripción se confunde con la de aquellos lugares donde hay un movimiento económico que permite generar mayores ingresos y dividendos. En los márgenes de las rutas del petróleo, de las mineras, del turismo sexual, en eventos deportivos nacionales o internacionales, todos objetivos prioritarios de las redes de trata y prostitución.

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En junio de 2009 ,Jorge Ullrich, dueño de El Rancho, uno de los cuatro cabarets que funcionan en Colonia 25 de Mayo, La Pampa, tuvo el dudoso privilegio de ser el primer procesado por violación a la Ley de Trata. En la misma causa la fiscalía pidió el enjuiciamiento del intendente de la localidad, David “Sapito” Bravo, y otros dos funcionarios municipales, por autorizar el funcionamiento del prostíbulo.

Sintetizando como nadie la ideología de la trata, Ullrich sentenció: “Para mí es un negocio como el que hacía antes, como comprar y vender vacas”.

7- En el cuerpo y la historia de Alika Kinan se acumulan todas las violencias; “los clientes usan tu cuerpo y compran el silencio de tu violación”.

Su lucha ahora busca justicia. “Sé que mañana voy a volver a las calles a gritar para que ninguna mujer más sea víctima de las redes de trata y de prostitución en nuestro país ni en el mundo”, dice y abre caminos: “Esa es nuestra meta, que ninguna más pase por todo esto, que ningún cuerpo más sea sacrificado”.