lunes, abril 22, 2024
Cultura

Juan Iñaki: “Apostamos al movimiento, no sólo a individualidades”

  • El cantante, compositor y arreglador de Córdoba de la voz aguda tan distintiva, dentro de la música de raíz folklórica de vanguardia, volvió a Buenos Aires para presentar su sexto disco solista: Aquí y ahora. Entre nuevas obras propias, versiones de temas conocidos y otros desafíos en su voz sin fronteras de géneros, Iñaki alinea los desafíos sonoros de Aquí y ahora y de la nueva generación de la música popular argentina más comprometida: las causas medio ambientales en Córdoba, la autogestión artística, los conflictos sociales y la discriminación.

Por Patricio Féminis/El Furgón – Juan Iñaki despeja el ruido de la mente en un bar del barrio porteño de Almagro: su tonada cordobesa gana rugosidad con la cerveza helada y sus brillos revelados en la boca. A los 31 años, el cantante y compositor de la voz aguda, sin fronteras ni límites de géneros (dentro y más allá de la raíz folklórica) sonríe sin ansiedad. “Mi sexto disco solista Aquí y ahora no se parece a nada de lo que haya hecho antes. Creo que abrí una puerta en la que estoy muy cómodo, muy extasiado, y hacia ahí estoy yendo. Toda la sonoridad del disco es nueva para mí”, confía Iñaki, saboreando los sutiles misterios por venir.

Al Aquí y ahora lo habrá presentado el viernes 20 de abril a las 21 en la Sala Caras y Caretas (Sarmiento 2037), de Buenos Aires, para mostrarse sin velos cada vez más. En este disco, Iñaki acentúa sus multiplicidades sonoras en, casi, veinte años de trayectoria dentro de la música popular sin pasatismos ni estridencias de mercado. Con su voz virtuosa de tenor ligero, única en el panorama de solistas argentinos, conecta en sí diversas facetas de la canción popular: la tradición y lo ancestral, el universo andino, la trova cancionera, la raíz folklórica de vanguardia y hasta la Música Popular Brasilera (MPB). ¿Popular? Lo popular no es lo masivo: el arte hecho de abajo desafía a los oídos por venir. No sirve sólo para entretener.

Se expone Iñaki: “Aquí y ahora alude al presente y es a la vez una intención. Muy pocas veces en mi vida pude frenar mi cabeza para dejar de analizar el pasado y estar ‘aquí y ahora’. El concepto del disco es el deseo de ir hacia allí. Esa búsqueda no se va a acabar nunca. Porque ese ‘aquí y ahora’ es una mirada al futuro”. ¿A dónde buscar a este sexto disco, que distribuye Disco Trashumante, el sello de Raly Barrionuevo? ¿A dónde ver los espejos reveladores para su voz, hoy?

Su voz plena en matices se espeja (allí arriba, y en sus oscuridades) desde versiones referenciales. “Canción del pinar” (de Jorge Fandermole) y “Las cosas tienen movimiento”, de Fito Páez, con Lito Vitale al piano. La chacarera “La carbonera”, de Julián Díaz y Adolfo Ábalos. La “Jota cordobesa” (anónimo atemporal cordobés). “Aruricu abuela Adela”, del Duende Garnica. La zamba “Entre tu amor y mi amor, del joven gran referente riojano Ramiro González, y “Volver a los 17” (de Violeta Parra). Es el final, con el vasco Kepa Junquera en trikitixa (un acordeón pequeño tradicional) y txalapartas (percusión), haciendo latir un fragmento del poema “Defensa de Violeta”, de Nicanor Parra. La palabra es una revuelta en acción.

Aquí y ahora también ofrece cinco obras nuevas de Iñaki, las cuales garantizan su veta de compositor: la inicial “Abismo”, “Aquí y ahora” (junto a Mariana Pellegrino, con la mexicana Lila Downs), “Coplita de corazones abiertos” (con el jujeño Bicho Díaz en charango y el ensamble vocal cordobés Aruma), “Cuando todo parecía florecer” (con la voz de la española Carmen París), “No podrán jamás callar mi voz” (con la banda cordobesa Los Caligaris). Luego está “Abrazado al viento”, un tema vidaleado de Pellegrino, guitarrista y productora del disco, junto a la tecladista Cecilia Fandiño y al propio Iñaki. Habrá más invitados en cada instante del disco por descifrar…

Y el nuevo manifiesto de Iñaki es “Abismo”, un aire de huayno sobre programaciones eléctricas y piano. Allí canta: “Por una delgada línea desconocida, trepa mi pensamiento al aire, se lanza a los abismos de la duda y cae a los pantanos de lo incierto. ¿Por dónde me llevará? ¿Qué sacaré de bueno?”. En el estribillo celebra: “Hoy me entrego al latido renovado de mi corazón. Desde el centro de mi pecho va creciendo en mi garganta una nueva voz”.

Hay una respiración corporal y musical en busca de libertad. Un tono más enérgico y dúctil a la vez, cuyas claves están en las guitarras de Pellegrino y en los teclados, flautas y acordeones de Fandiño, con la base que apuntala el vuelo interpretativo: José “El Negro” Gómez en batería-percusión y José “Pepo” Gómez en bajo y contrabajo. (Más ciertas programaciones de Jota Figueroa que el oído avezado sabrá detectar). Explica Iñaki: “Aquí y ahora está sostenido en su mayor parte por guitarras de nylon y eléctricas. La producción femenina fue un gran acierto, sobre todo a nivel energético. Estoy pensando en repetirla. Fue un equipo hermosísimo”.

Ese latido renovado no aludirá sólo a lo personal. En la propia “Aquí y ahora”, una saya de Pellegrino e Iñaki, abarcan los conflictos sociales de hoy. “Siento en mi voz cómo resuena la llamada de mi alma, como un grito proclamando la esperanza de ser libres al fin”. Y la mexicana Lila Downs le responde: “Siento en tu voz cómo te llenas de tristezas, de resacas. Hay que sacarse de encima la coraza y levantarse al sol”. Y así confluyen juntos: “Hay que salir, y respirar. Dar una sonrisa, respetarse aquí y ahora. Y ser feliz, poder sentir, que si estamos juntos ¡somos una aplanadora!”.

-¿Cómo nació el tema “Aquí y ahora”?

-De una manera muy loca. Con Mariana Pellegrino y Cecilia Fandiño nos matamos de risa trabajando. Un día estábamos jodiendo no me acuerdo sobre qué cumbia o reggaetón. Mariana tocaba un riff pegadizo, lo tarareé y lo grabó. Luego me mandó por WhatsApp una parte de la letra y me dijo: “La compuse pensando en muchas charlas que tuvimos”. Mariana había escrito ‘hay que sacarse de encima la carcasa’ y en el estudio lo cambié por ‘coraza’. Luego puso ‘cómo te llenas de tristezas, de resacas’. Pero me enteré que la resaca no es sólo la del alcohol. Refiere al sedimento del viento: a lo que el viento deja pasar. Ahí me cerró el concepto y completé la segunda parte de la letra”.

En ese canto hay un llamado colectivo, dice Iñaki. “Si uno escucha ‘Aquí y ahora’ por arriba va a parecer saya livianona, aunque expresa la necesidad de volver a cosas muy básicas en tiempos de crisis social. La letra es un manifiesto para decir: ‘Conectemos más con las buenas cosas, con la alegría, con todo lo que nos va a permitir resistir’”. Y revela: “A mí me da bronca una cosa. Yo pensé que ante la asunción de un gobierno de derecha íbamos a amucharnos para resistir mejor. Pero empecé a ver las salas vacías. La gente no iba a los shows y me indigné. ¿Cómo puede ser que,cuando más juntos debemos estar, nos desunamos más? No lo digo sólo por mí. Yo veo artistas que con la gestión anterior llenaban grandes salas y ahora hacen cosas muy chiquitas porque la gente no va. Si habíamos dado un paso adelante culturalmente, si habíamos conquistado espacios, tendríamos que lograr el doble de convocatoria. Quedamos cacheteados. Es una sensación muy extraña”.

-¿Cuál es tu análisis?

-Yo creo que nos quieren hacer creer que todos los cordobeses somos de derecha. Pero las marchas del 24 de marzo tras la asunción de Macri tuvieron 240 mil personas. Antes, había mucha gente que no iba a las marchas del 24 porque no quería quedar pegada detrás de una bandera política. Ahora hay una gran organización de izquierda y hay una gran organización kirchnerista, también. Por eso yo cuestiono: ¿Cómo es que esa gente no salió a acompañar a esos artistas, a militar ahí, donde sabe que nos vamos a encontrar todos?”.

-Más de una vez sostuviste que de los políticos no se puede esperar nada y que la acción pasa por otros espacios.

-En un tiempo, en Córdoba estuve muy cerca del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT). Cuando empecé a no sentirme tan contenido entré en cierta crisis. Ojo, yo no soy anti-K y he salido a defender las que veo como conquistas ante el avance de la derecha. Pero yo tengo compromisos muy serios con la tierra y el medioambiente. La gestión kirchnerista nos dejó debiendo mucho en ese aspecto y me indigné mucho. Hace años hay un gran movimiento de asambleas y de la población en rechazo el avance de los desmontes por la soja transgénica, del intento de modificación de la Ley de Bosques para seguir arrasando con el bosque nativo cordobés, así como con el proyecto de autovía de montaña, entre otros ataques al medio ambiente.

La conciencia abarcará siempre lo cultural. Por eso Iñaki confía: “No puede ser que les demos el gusto de disgregarnos cuando no hay nada que nos frene a ocupar los espacios y centros culturales. Eso les dije a muchos compañeros. Si no nos reorganizamos en el tejido cultural que habíamos logrado, los boludos somos nosotros. ‘Aquí y ahora’ habla de resistir, pero no banalmente, como en ese slogan de Macri, ‘la revolución de la alegría’ y toda esa pelotudez. Yo no quiero salir a la calle conectado con el bajón, porque desde ese lugar no voy a poder generar nada”.

Contra las etiquetas

“¿Cuáles son los cinco temas de Aquí y ahora que más te gustan?”, toreó Mariana Pellegrino en las últimas escuchas íntimas del disco al compás de unos vinos. “Y no coincidíamos: ¿Será porque todos los temas están buenos?”, se ríe Juan Iñaki. “El Pepo Gómez, un bajista de puta madre, eligió la zamba ‘Entre tu amor y mi amor’, del Ramiro González. Me acuerdo que yo estaba afónico, con la garganta en la mano, y decidí grabarla así. La voz que quedó me encanta porque está rota. No la iba a poder romper si no era literalmente. A mí me gustan muchas cosas: ‘Las cosas tienen movimiento’ con Lito Vitale al piano; lo que produjo Kepa Junquerapara ‘Volver a los 17’; lo que hicimos con Los Caligaris para ‘No podrán jamás callar mi voz’. Bah, me gusta mucho todo el disco. Lo siento muy uniforme”.

Hay una amalgama fluida de tinku, saya y agite de rocanrol en “No podrán jamás callar mi voz”, con el charango vibrante del Bicho Díaz, más el saxo y las trompetas de la masiva banda cordobesa Los Caligaris. Ellos suman su voz, algo descuidada frente a la de Iñaki, pero el resultado global es poderoso alrededor de la letra: “Hasta este pozo llegué, mis pies me trajeron, el hambre me apuró. Creerá la gente que yo no siento, no pienso, no asimilo el dolor. De miradas que me esquivan, de palabras como sables, de personas que me ignoran. ¡De los gritos de la calle!”. Y arengan juntos: “En mis pies late el sol de la tierra, corazón. Aunque me rechaces hermano, no podrás jamás callar mi voz”.

-¿Cómo surgió esta canción?

-A “No podrán jamás callar mi voz” la escribí en 2011, después de mi primera gira por Europa. En el norte de Italia me enojé mucho, porque fue el único lugar donde me sentí discriminado por latinoamericano. Hasta que me puse a pensar que en Córdoba se discrimina igual a los bolivianos y los peruanos residentes. Al darme cuenta de ello me morí de vergüenza. Como me siento muy identificado con la cosmogonía andina,  pensé la canción como un regalo a las comunidades andinas en Córdoba, víctimas de la trata de personas. La peruana está en el barrio Alberdi y la boliviana en Villa El Libertador, con sus celebraciones y caporales. Es una maravilla de color acercarse. “No podrán jamás callar mi voz” habla de la discriminación, la trata, los cortaderos de ladrillos y los talleres clandestinos.

Y abre luz sobre sus otros temas en el disco. “‘Coplita de corazones abiertos’ fue un sueño”, evoca Iñaki. “¡Rápido! Improvisá un bailecito, que tenemos que salir a bailar”, soñó que decía el Negro Valdivia, el bailarín y alma páter del Encuentro Nacional Cultural San Antonio de Arredondo, núcleo autogestivo, musical y popular en Córdoba. “En el sueño el Negro Valdivia me tiró la letra: ‘La diablada salió a la calle, se incendia el carnaval. Coplita de corazones abiertos para festejar’. Me desperté, fui a dar clases y terminé la canción caminando. Está dedicada al Negro y al Bicho Díaz, que toca el charango”.

A Iñaki le falta hablar de dos temas propios. “‘Cuando todo parecía florecer’ es una historia de separación y desilusión. También la escribí en una tarde”, jura. En ritmo de candombe, con la voz invitada de la española Carmen París y del grupo femenino Aruma, se oye: “Mientras nos despedimos, voy sintiéndome que me pierdo. Cómo haré para enfrentarme a los días venideros”. Y suma luego: “En qué brújula cabe la muerte de la flor, nacida de lo que antes nos unió”. La clave de candombe es un mantra contra el dolor.

Y quedará volver al origen. “‘Abismo’ fue el segundo tema que compuse para mi disco Orgânico, de 2013, pero no entró ahí”. El que sí quedó en aquel disco fue la chacarera “La circular”, el primer tema, que dice: “Comienzo a escribir sin pensar en qué decir, sin guiar mis sentimientos, caminando sin un fin”. Y “Abismo” empieza parecido. “Por una delgada línea desconocida trepa mi pensamiento al aire, se lanza a los abismos de la duda y cae a los pantanos de lo incierto”.

Vos tenés múltiples vertientes sonoras en tu voz: la cordobesa, la andina, el folklore clásico, la música de Brasil, el tango y lo lírico. ¿Cómo hacés para organizar y condensar todo eso? Cada una de esas facetas podría ser un disco en sí mismo.

-Esa es una larga discusión con el equipo. Raúl, mi viejo y mi manager, suele decirme que el resolver bien muchos géneros como la MPB, el tango, el folklore, y también haber pasado por la lírica, me complica más las cosas. Uno quiere poner todo. Yo creo que el primer pastiche que hice fue el disco Orgánico. Y es el disco que más extraño. Surgió de un deseo claro: “Tengo toda esta información acumulada de años. Quiero darme el gusto, por lo menos una vez, desacarla para afuera”. Siento que Aquí y ahora hace foco: es un disco más redondo y corta una cadena de discos producidos por mí. Igual, sé que voy a hacer juzgado haga lo que haga. A todos nos pasa. No reniego de eso, pero elijo qué mostrar. Uno siempre elige qué muestra. Y como en este último tiempo tomé la decisión de no esconder nada, no voy a dar explicaciones. Pero no voy a esconder nada.

-¿Cómo ves ahí al folklore?

-Es un ambiente muy catalogador. El folklore tiene una dependencia de la etiqueta, que más nos encorseta que lo que nos da libertad. Te subís a un taxi en Córdoba y te dicen: “¿Ay, tenés un conjunto? ¿Qué hacés, fooolklore rooomántico o traaadicional?”. Primero tenés que figurarte qué te está preguntando. Por ahí preferiría decir que hago música de Mali o de Mozambique. El público depende mucho de las etiquetas y muchos artistas se alimentan de eso. Es un ambiente en el que todos nos decimos progresistas, pero apenas nos corremos de la categoría, en el orden que sea, ya incomoda. Es una actitud bastante careta.

-Volver a Buenos Aires, con fechas aún medianas para tu capacidad de proyección, ¿cómo te planta hoy?

-Yo vi varias crisis y vengo de un lugar donde estamos acostumbrados a otras convocatorias. Es discutible si el under de Córdoba es tan under. Durante años nosotros militamos las fechas en Córdoba: íbamos al Comedor Universitario y la gente nos veía volanteando o pegando afiches. Ahora creció un poco la estructura, y apostamos al movimiento, no sólo a individualidades. Sé que en Buenos Aires están empezando a hacer lo mismo. Las crisis políticas nos obligan a remar para salir de las situaciones de comodidad. Este es un tiempo en que se están cayendo los estrellatos. Estamos entendiendo que trabajamos como un almacenero: hay que invertir. Si alguien quiere abrir un almacén tiene que comprar mercadería o pedirla prestada. El Estado no tiene que darte todo: no es un mecenas ni una productora. Sí tieneque tener políticas culturales para que el arte llegue de la manera más plural a mayor gente. Si los artistas logramos entender eso, vamos a caminar a favor de la corriente.

-Muchos dicen que el Estado no debe competir con las productoras independientes contratando a sus artistas para recitales gratuitos porteños.

-Claro, porque cuando la gente luego va a ver a esos artistas en un teatro y ve que sale 250 pesos, por ahí dice: “¡Qué cara la entrada!”. Pero, ¿cuánto te sale una pizza y una birra? Así, se termina subrayando que ingresar a un show tiene que ser de canuto siempre. Está bárbaro ver a Cecilia Todd gratis al CCK: que la gente pueda acceder a eso es mortal. Pero no es sólo una cuestión de fondos. Creo que antes de articular con los artistas hay que articular con el sector privado de producciónpara que sea más fácil traer esos artistas. Eso ya significa una gestión y este país no está acostumbrado a gestores. Aún no es Brasil. Sí creo que los artistas nos estamos poniendo las pilas. Nosotros mismos nos las tuvimos que poner en Córdoba. Por eso estamos empezando a viajar para expandirnos.

-¿Cómo es la relación de tu camada con el Estado de Córdoba?

-El Estado cordobés trabaja poco y nada con nosotros. Yo sí puedo decir que eventualmente trabajo con la municipalidad. La primera vez en veinte años fue en diciembre de 2017, cuando canté en la explanada del Cabildo en una puesta multitudinaria de la Misa Criolla. Yo he trabajado más con el Ministerio de Cultura de la Nación que con la Provincia. Como llevo veinte años esforzándome, puedo prescindir de aceptar un trabajo por un cachet bajo. Pero hay mucha gente que todavía la tiene bastante difícil en ese sentido. No es positivo el feedback entre los organismos y los músicos independientes. También Córdoba se alimenta mucho del circuito festivalero, que es un poco más difícil para los músicos independientes. A mí me gusta mucho -y me da ternura- ir a los pueblos a tocar. Me gusta recorrer el interior cordobés. Eso te va a ayuda a acomodar el ego.