jueves, junio 20, 2024
GénerosNacionales

Prohibido prohibir

Pensar, recorrer y dialogar sobre la Educación Sexual Integral (ESI) nos conduce indudablemente a un abanico de conceptos y reflexiones que van mucho más allá de la genitalidad y mucho más acá de una territorialidad escolar (en términos de Deleuze). La ESI nos convoca a revisarla desde cada lugar donde un sujeto transita porque está relacionada con el cuidado, con el respeto, la aceptación de uno mismo y del otro, habilita la posibilidad de diálogo, cobija inquietudes, comprende valorar la diferencia; hacer y crecer con ella. Es una herramienta fundamental para modificar estereotipos e ir transformando este mundo en el que aún continúa primando el modelo binario hétero normativo y donde todo lo que se disloca de éste es expulsado,  diría Byung Chul Han.

Me gustaría plantear y compartir en estas líneas cómo y desde qué espacios abordar esta temática tan compleja y de la cual todos los días aprendemos, que jamás se quedará quieta ni estancada ya que somos seres humanos cambiantes y en movimiento. Como la ESI. ¿De qué forma se puede motivar e incentivar a tomarla, trabajarla y transitarla para que sea comprendido su verdadero valor, entendiendo que lo que seguro está es “prohibido prohibir”?

Mural en la Agencia Correntina de Recaudación, ubicada por avenida La Paz al 2400, ciudad de Corrientes.

La ESI nos propone repensar intervenciones pedagógicas, para que no se planteen desde la intención de normalización, revisando nuestras propias historias y relatos en los que fuimos construyendo una idea de la sexualidad. En este sentido, se abren horizontes aún por descubrir desplegando más herramientas: arte, cultura, literatura, deporte, juego, como posibilidades de inaugurar lenguajes cercanos a nuestras emociones, afectividad y cuerpos. El otro como enigma que nos constituye, esa potente frase de Butler puede ser una buena entrada para interpelar a la ESI que necesitamos reinventar.

Creo que la motivación es un elemento imprescindible para la educación, es un componente esencial para el desarrollo del ser humano pues se entiende que posibilita, de alguna forma, alcanzar objetivos, metas, inquietudes y generar y habilitar el advenimiento de nuevos saberes. Cobija, anida y aloja.

Los pensadores y psicólogos  Dosil y Caracuel definen la motivación como “un factor disposicional que depende de ciertas características del sujeto como su condición física y psíquica actual así como de objetos o eventos a los que tiende a acercarse o alejarse y de variables tales como nivel de privación, necesidades, temperatura ambiente, etc., que aumentan o disminuyen en cada momento el valor motivacional, así como de las relaciones actuales-históricas de ese individuo con sus motivos particulares.”

Mural en una escuela pública

 

Esta definición nos convoca a pensar en un conjunto de variables que influyen en la motivación de un sujeto, por lo que no se puede afirmar que la motivación sea un proceso simple. Es un componente fundamental para el desarrollo del individuo, de ahí su abordaje desde múltiples puntos de vista: laboral, educativo, social, deportivo etc. con la finalidad de que las personas implicadas logren un mayor desempeño en la escuela, en el trabajo, en el deporte o en su vida social.

La ESI, nos induce a una cantidad de espacios por recorrer, descubrir y desentramar, por lo tanto debemos ser lo suficientemente frágiles para dejarnos penetrar por el devenir que implica todo acto de educar, concientizar y deconstruir en su hacer. Como bien menciona Derrida sobre la hospitalidad, el educativo tiene y debe ser un acto hospitalario, es decir para todos y para que cualquiera puede transitarlo.

Creo que abordar el acto de educar sobre la sexualidad integral desde lo artístico es una propuesta que no podemos dejar pasar para trabajar con niños/as y adolescentes ya que es un instrumento de inmensa riqueza para que mediante el juego (arte) emerjan sentires, pensares, acciones y más motivaciones para seguir forjando y de esa manera enseñando ya que no hay hacer más creativo que el de educar con el cuerpo en movimiento.

Como bien mencionan los profesores especialistas en el tema Javier Gallego Diéguez y Carlos Moreno Gómez, las lecturas deben adaptarse a la edad y evolución madurativa de los lectores-receptores, no sólo por los contenidos relacionados con la sexualidad, sino por la dificultad en la comprensión de textos literarios que utilizan vocabulario y recursos estilísticos más elaborados y complejos.

La música y la danza o baile son disciplinas artísticas que han evolucionaron a lo largo de los tiempos sin perder sus cualidades. En ambas, la percepción sensorial inunda al individuo que difícilmente puede permanecer ajeno ante su manifestación y, por lo tanto, esa invasión de los sentidos favorece la aparición de un estado placentero, vital y sensual que permite no solo educar sino aprender y aprehender en un ambiente lúdico y creativo. La música es un gran instrumento y herramienta para decosntruir sus relatos y analizar lo que comunican y representan, sin la intención de prohibirlos sino para ser sujetos activos y conscientes de nuestros haceres y transitares y, desde ahí, comenzar a transformarnos y modificar al otro y al mundo en el que vivimos.

Respecto de la práctica deportiva y la actividad física, son indudables los beneficios que tienen para nuestra salud, son un factor anti-estrés, liberan endorfinas provocando placer; mejoran la presión arterial, etc.

Es fundamental pensar a la actividad física y el deporte no como actividades competitivas con unas considerables exigencias físicas y mentales, sino en relación a lo lúdico e inclusivo. De lo contrario, los beneficios más adecuados y saludables pueden quedar en un segundo plano y se corre el riesgo de concederle más importancia al “éxito deportivo” o considerarlo nuestro único objetivo y perder de vista la importancia del deporte como construcción subjetiva de redes y tramas vinculares.

En nuestras sociedades, de manera invisible, a través de diversas formas de comunicación se brindan mensajes de diversas características para varones y mujeres. Esto determina y condiciona el vínculo, la comunicación y la construcción del propio cuerpo y su relación con la actividad física. Este sistema produce desigualdad en la valoración familiar y social ante las actividades físicas y deportivas de mujeres y varones. Una consecuencia es la menor inversión económica destinada a las actividades físicas asociadas a la feminidad.

Es entonces la práctica del deporte en las instituciones educativas y particularmente el desarrollo de la Educación Física una oportunidad de singular importancia para el abordaje de la Educación Sexual Integral, interpelando cuestiones de género, deconstruyendo el modelo heteronormativo, desvelando los elementos y factores culturales que generan inequidad y que impactan en la restricción de la libertad a la hora de desarrollar una actividad física o el desarrollo de un deporte. Esto permite, entonces, la reflexión y el cuestionamiento que posibilite desnaturalizar las estructuras culturales de nuestra cotidianidad y encontrar nuevas formas de construcción que no necesiten encajar en un patrón predeterminado.

Aclaremos: La ESI no es un protocolo, no es un taller, tampoco una jornada aislada. Se trata de una construcción constante, plástica y elástica. En ella la palabra circula de manera flexible gestando espacios que acompañan los procesos escolares y sociales; donde la responsabilidad y el reparo no es lo mismo que la culpa; donde el pensar y/o ser distinto no es ser enemigo/a.  Va más allá de una mirada o perspectiva integral, es una manera de pensar, de decir, y una forma de hacer escuelas y fuera de ellas también. De hacer sociedades.

Cambio de Juego – Deporte y género – DeporTV

La ESI rechaza cualquier forma de violencia. Explora la forma en que se manifiestan. Revisa atavismos y pautas culturales (poder, género) a fin de deslegitimar algunas formas de violencia. Favorece la comprensión de la dinámica que se establece entre víctimas y atacantes a fin de desculpabilizar a las víctimas y llevar hacia un empoderamiento que les permita hacer valer sus derechos.

La Educación Sexual Integral rescata el valor de la diversidad, aboga por el derecho de las personas a la no discriminación, cuestiona los efectos perniciosos del estigma y la exclusión, promueve actitudes y conductas incluyentes y de respeto a la diversidad que son mucho más que el simple acto de “tolerar.”

Como bien menciona Carlos Skliar: “La principal virtud de la educación es la de la detención, la pausa; hacerse un tiempo para pensar lo que por su propia mutación ya no es tan evidente ni obvio: la jactancia del currículum y las didácticas como las formas nodulares y naturales de recrear y reinventar lo educativo… Aquello que tengo para enseñar -es decir: lo que ya sé y lo que todavía no conozco, lo mucho y poco, lo relevante o superfluo, lo que está cerca y lo que está lejos de mi vida o de otras vidas- debería ofrecerse a cualquiera, más allá de cómo lo reciba, qué haga con ello, cuándo. Si no me dirijo a cualquiera, sería imposible siquiera comenzar a conversar”.

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir y arte para aprender sin prohibir.

Carla Elena. Autora de Esi, haciendo camino al andar. Es Psicóloga Social. Diplomada en “Violencia Familiar y Género”. “Derecho de Niñez y Adolescencia”. “Discapacidad” y “Educación en Contextos de Encierro”. Posgraduada en “Educación Sexual Integral: Desafíos de la implementación en el ámbito educativo y comunitario”. “Despatologización de las Diferencias”. Miembro de Forum Infancias. Docente. Columnista de SudestadaEl Furgón y Revista Movimiento. Participa en Radio Tinkunaco en temas sociales. Tw: @Carla_Elena5. Instagram: @carlaelena5, Mail carlaelena74@hotmail.com