martes, julio 16, 2024
Nacionales

Panza contenta, corazón lleno

Alain Valfré/El Furgón – Un grupo de madres inauguró un comedor infantil en el Club Sarmiento, de San Martín de los Andes, para alimentar diariamente a más de 80 chicos y chicas que se quedan sin comer por el receso escolar.

Una tarde como cualquier otra, Marcela llevó a su hijo de ocho años al Club Sarmiento, de San Martín de los Andes, donde practica fútbol. Saludó a las madres de sus compañeros y enseguida notó la preocupación que las invadía: en poco tiempo empezaría el receso escolar y se quedarían sin comer los niños y niñas que asisten a la Escuela Primaria 89, debido a que no tendrían el desayuno y el almuerzo que el colegio les garantizaba de lunes a viernes.
El grupo de mamás había inaugurado meses atrás el merendero del club, espacio de contención, por eso resolvió que sería conveniente darle de comer a las 60 criaturas durante las vacaciones, pero no sabían cómo dar el primer paso. Marcela, con su espíritu de Scout y la fuerza del amor, apeló a su capacidad organizativa para empezar a coordinar la difícil y hermosa tarea; aprovechando su rol como periodista en el diario Lacar Digital, aunque el medio no estuviera involucrado en el proyecto, se contactó con distintas personas para conseguir alimentos y artículos de cocina, ya que debían equiparla por completo. En el merendero sólo había 50 tazas en las que servían la leche para chicos y chicas del club.

Golpeó tantas puertas como pudo, habló con comercios y solicitó donaciones; realizó una feria con lo que había recibido para recaudar fondos, que servirían para aportar a la causa.

Marcela notó que las madres gestionaban más que los funcionarios de su ciudad, quienes ignoraban, o decidieron ignorar, la cantidad de bocas que no tenían para comer. De hecho, una tarde tuvo una visita inesperada: un político se acercó hasta su casa para ofrecerle comida a cambio de que su partido sea mencionado en el proyecto. Ella le contestó que no había ninguna bandera detrás y que no iba a permitir esa clase de clientelismo basura, mucho menos con las pibas y los pibes en el medio; le recomendó que revisara su accionar y se indignó por ver cómo actúan aquellos que poseen un cargo, los que aprovechan las necesidades para obtener algunos votos.

La colecta de alimentos y artefactos fue exitosa; recibieron cuatro heladeras con freezer, una que está activa y las otras tres a reparar. Así abrieron las puertas del comedor el 8 de enero; la intención era brindar almuerzo y merienda a 60 niñas y niños, pero se les fue de las manos: se acercaron más de 80 y algunos familiares. Además, algunas sonrisas esperaban desde temprano en la puerta del playón, ubicado en la intersección de Mariano Moreno y Weber, para pedir el desayuno, en la medida de lo posible.

Entonces, resolvieron agregar la primera comida del día al menú desde las nueve de la mañana y, cuando sobra comida, les arman una vianda a los más necesitados para que puedan compartir en sus hogares.

Marcela aprendió mucho de los Scouts, pero consigue motivación en una frase y por eso lucha día a día: “Dejar el mundo un poco mejor de cómo lo encontramos”.

Posiblemente no haya encontrado al mundo en muy buen estado, sino no habría tantos chicos y chicas sin comer. Por las falencias de su hallazgo y las injusticias que siente como propias, decidió trabajar en consecuencia, aun sabiendo el cansancio y el estrés que le provoca. Ella deja de lado su agotamiento porque prepondera la alegría de las criaturas que agradecen su plato lleno y que festejan el amor de estas madres que tienen el sueño de mantener abierto el comedor a lo largo del año, aunque, por ahora, se conforman con sostenerlo durante el receso escolar. Gracias a este grupo de luchadoras incansables, las niñas y los niños de zonas aledañas al Club Sarmiento de San Martín de los Andes tienen la panza contenta y el corazón lleno.

¿Cómo colaborar?
Si tenés intenciones de donar alimentos, artefactos de cocina o libros y útiles para los días de lluvia, podés contactarte por estos medios:
-Marcela Barrientos, coordinadora: 294 441-6545
-Mirta, cocinera: 294 437-6396