sábado, abril 13, 2024
Nacionales

La sonrisa de la ministra

Leandro Albani y Germán Duschatzky/El Furgón – Amplia y blanca, así es la sonrisa de Patricia Bullrich Pueyrredón, ministra de Seguridad de Argentina. En cada una de las fotos se la ve espléndida, ya sea junto a un militar israelí que le explica las ventajas de las fabricaciones militares de Tel Aviv o posando al lado de Avigdor Lieberman, titular del Ministerio de Defensa israelí o, como los palestinos lo denominan, el Ministerio de la Ocupación.

Bullrich y Lieberman, representante de la ultra-derecha israelí, posaron para las cámaras entre los días 13 y  17 de noviembre, cuando la funcionaria visitó Israel y fue recibida con los brazos abiertos por el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu. Pero el viaje de Bullrich no fue una simple visita comercial o para estrechar los históricos lazos bilaterales entre ambos países, sino que se enmarca en los frecuentes viajes de funcionarios de la administración de Mauricio Macri hacia Tel Aviv, algo que el actual presidente ya había promocionado cuando era Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

bullrich-5Hace seis años, cuando la Policía Metropolitana daba sus primeros pasos en la capital del país, el gobierno de Macri tuvo que responder al escándalo de poner como jefe de la nueva fuerza a un ex-policía acusado de -y separado de la fuerza por- encubrir la investigación sobre el atentado contra la AMIA. Jorge “Fino” Palacios era ese hombre. Mauricio Macri, como Jefe de Gobierno, acudió a la Sociedad Hebráica para dar explicaciones sobre el polémico nombramiento, pero dio precisiones que fueron más allá. Explicó que, antes de asumir el gobierno, consultó con las embajadas de Estados Unidos e Israel sobre el hombre indicado para encabezar la fuerza y ambas representaciones definieron al mismo personaje: El Fino Palacios. Macri lo llevó entonces a Boca Juniors para que se hiciera cargo de la seguridad de club y así entablar una relación estrecha con el preferido de Israel y Estados Unidos.

Encubrir el atentado a la AMIA era, para el Fino Palacios, desviar la investigación hacia la línea planteada por las agencias norteamericanas e israelíes de inteligencia: culpar a Irán. Esa línea, reforzada por el vuelco de la fiscalía especial que conducía el fallecido Fiscal Alberto Nisman, es sostenida hasta hoy. En Israel, Patricia Bullrich también dio precisiones sobre eso: Argentina pretende aprobar una Ley para juzgar en ausencia a los acusados iraníes.

Cerrar los ojos

La agenda de Bullrich en Tel Aviv fue intensa. La ministra manifestó su objetivo de interiorizarse en la tecnología utilizada en defensa por Israel, como radares, cámaras y centros de comando y control en zonas de frontera. Bullrich también retornó a la proyección de que Argentina compre drones, cámaras de seguridad y otro tipo de elementos, con la idea de elaborar e implementar un sistema similar en las fronteras del país.

En la reunión mantenida con Lieberman, la funcionaria acordó la adquisición de equipamiento de origen israelí, que se realizará a través de la Dirección de Cooperación de Defensa Internacional (SIBAT), organismo que maneja el comercio del equipamiento tecnológico de defensa israelí y reúne a todas las empresas de seguridad de ese país.

La relación de la ministra con Israel no es nueva. En una nota firmada por el periodista del Diario Contexto, Héctor Bernardo, se señaló que varias fuentes marcaron que fue la embajada israelí la que habría “pedido” que Patricia Bullrich sea la titular del Ministerio de Seguridad. Por ese entonces, ella era presidenta de la Comisión Nacional de Amistad con Israel hasta 2015, cuando terminó su mandato como Diputada Nacional.

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Bullrich junto a su comitiva también se reunió con el ministro de Seguridad Pública de Israel, Gilad Erdan, en el marco de la Cuarta Conferencia Internacional ISRAEL HLS & CYBER 2016. Bullrich y Erdan, según lo difundido por los medios, hablaron “acerca de los objetivos fundamentales de trabajo por parte del Ministerio de Seguridad y sobre las temáticas de seguridad prioritarias como la lucha contra el narcotráfico, la violencia de género y el robo de celulares”. También departieron sobre la implementación de modelos policiales y de investigación, sobre acuerdos interinstitucionales de programas de capacitación y prevención del crimen y nuevas formas de cooperación bilaterales.

Por supuesto, durante su estadía en Tel Aviv, la ministra no hizo ninguna referencia a las palestinas y los palestinos que son reprimidos de forma cotidiana por las fuerzas de seguridad israelíes. El mismo día que Bullrich aterrizaba en el aeropuerto Ben Gurion, el gobierno de Netanyahu aprobaba un proyecto de ley para legalizar de forma retroactiva los asentamientos temporales en la ocupada Cisjordania. Estas construcciones temporales, o “outpost”, son establecidas en propiedades palestinas y consideradas ilegales por la comunidad internacional. La agrupación israelí Yesh Din indicó en un comunicado que “esta aprobación revela que Israel ha asumido el papel de legislador en Cisjordania y pone en evidencia su intención de anexionarla sin asumir los derechos civiles de sus residentes”. A los dos días de presentada esta propuesta, el parlamento israelí dio el visto bueno a la legalización de estas colonias en tierras palestinas.

colonia-judiaPor esos días, la cancillería de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) denunciaba que “Israel está planeando edificar 7.000 viviendas nuevas en el este de Jerusalén, para separar la ciudad santa de su entorno palestino, aumentar el número de colonos judíos, y para apoderarse de más tierras”. Las revelaciones de la ANP estuvieron acompañadas por las declaraciones de Michael Lynk, relator de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, que alertó que la ley aprobada para “formalizar” los asentamientos es “un duro golpe a las promesas de paz duradera”. Según Lynk, la propuesta del Ejecutivo israelí contradice la Convención de Ginebra que prohíbe que una potencia ocupante transfiera su población civil al territorio ocupado.

Para la ministra Bullrich, esta ilegalidad impulsada por Israel y rechazada por Naciones Unidas, no iba a enturbiar su viaje, por eso prefirió cerrar los ojos y hundirse en un profundo silencio. Sin vacilar, el miércoles 16 la ministra viajó a Eilat, donde visitó una unidad militar que controla la frontera con Egipto, y luego se trasladó al pasaje fronterizo Begin. Por supuesto, Bullrich no escatimó tiempo para fotografiarse con los militares que integran uno de los Ejércitos más denunciados en el mundo por violaciones a los derechos humanos.

Paso a paso

Aunque la agenda de la ministra fue apretada, se tomó unos minutos para brindar una entrevista a la Agencia Judía de Noticias (AJN), en donde dejó claro que el gobierno del presidente Macri no vacilará a la hora de respaldar a Israel. Además, Bullrich profundizó las especulaciones recientes -y no tan recientes- sobre la presencia de grupos terroristas islámicos en Argentina.

Al ser consultada sobre este último punto, la ministra afirmó que Argentina “está preparada” para enfrentarlos y “desde el primer día de gobierno decidimos darle una atención especial, creamos los departamentos de antiterrorismo en todas las fuerzas federales y en el Ministerio de Seguridad y junto con la Agencia Federal de Inteligencia estamos trabajando realmente muy bien en ese sentido”. Bullrich agregó que “con el diálogo interreligioso esperamos poder lograr que esta convivencia impida la radicalización de algunos elementos que puedan querer golpear a la Argentina”. Por supuesto, ni la ministra ni ningún funcionario del gobierno argentino presentaron un mínima prueba sobre la presencia del Estado Islámico (ISIS o Daesh) en el país. Pero con estas declaraciones, en donde vuelve a aparecer la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay) como zona crítica en donde supuestamente pululan grupos de toda índole que buscan atacar al país, la administración macrista justifica, por un lado, la compra de armamento a Tel Aviv y, por otro lado, deja en claro que cualquier disidencia podrá ser calificada de “terrorista” y criminalizada.

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Las declaraciones de la ministra empalman con las palabras pronunciadas días atrás por el embajador israelí en Argentina, Ilan Sztulman, que en una entrevista con el diario La Nación, aventuró sin sonrojarse que entre ambos países “hay una cooperación muy fuerte en materia de seguridad e intercambio de información para detectar células terroristas en la Argentina”, por lo cual desde Israel “estamos investigando”. “Se sabe y sabemos que hay células terroristas -expresó el diplomático-. Ustedes (por la Argentina) ya alertaron de operativos de Hezbollah aquí hace seis semanas. Lo sabían por datos de Interpol. Nosotros colaboramos en lo que podemos. No es que tengamos una estructura de inteligencia en América del Sur. Para combatir este tipo de terror la única forma que hay es la cooperación internacional”.

Bullrich también confirmó que con Israel existe una “cooperación muy fluida y cada vez que venimos fortalecemos los lazos, pero es una relación diaria” y al ser consultada si la “cooperación” entre Argentina e Israel se trasladará a los organismos internacionales, la ministra no dudó en responder: “Paso a paso, lo vamos a ir buscando”.

Esta gira no fue la única novedad sobre los fuertes vínculos del gobierno macrista con Israel. Hace dos semanas, el propio ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, reconoció que están trabajando con militares israelíes para el entrenamiento de las fuerzas especiales de la Policía Bonaerense en La Plata. El arduo entrenamiento ocurre en la ciudad de La Plata, en la Escuela Juan Vucetich, donde los militares israelíes aterrizaron para enseñar sus tácticas de guerra, estrategia, represión y, además, los policías argentinos deberán aprender los idiomas inglés y hebreo.

Cuando Bullrich retornaba desde Israel, el vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Santilli, arribaba a Tel Aviv, donde se reunió con el propio Netanyahu quien ponderó a la administración macrista. El primer ministro israelí además agradeció de la posición de Argentina en Naciones Unidas con respecto a Israel.

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Casi obnubilado, Santilli declaró que el Estado israelí es “una de las cunas del emprendedorismo del mundo, tecnología, seguridad, para la nueva policía de la Ciudad que estamos prestos a crear en estas horas”. Como ejemplo, el vicejefe de Gobierno resaltó que “el 90 por ciento del agua que consume Israel es reciclada, es tratada, con lo cual son temas de tecnología que los ponen en la punta del mundo”. Santilli, siguiendo los pasos de Bullrich, también cerró los ojos y ni siquiera intentó preguntar las razones que llevan a Israel a robar el agua que le corresponde  a las palestinas y los palestinos. Según la Organización Mundial de la Salud la cantidad mínima de agua por personas es 100 litros, pero en Palestina es menor a 70 litros, en tanto que en Israel se superan los 280 litros. Organismos internacionales han detallado que en la Franja de Gaza se encuentra uno de los acuíferos más importantes de la región, que Israel mantiene controlado desde 1967. De ese caudal de agua, el Estado israelí se queda con el 88% y apenas entrega el resto al pueblo palestino. Claro que para Santilli estos datos, entre otros muchos, no le hicieron mellar su sonrisa. La misma sonrisa que la ministra Bullrich.