viernes, diciembre 1, 2023
Nacionales

La TV ¿ataca?

Lucas Napoliello/El Furgón* – Cuando Mauricio Macri simula viajar en un colectivo demuestra varias cosas: la primera, y más importante, es que, por miedo o por rechazo a quienes se suben todos los días al transporte público, sería incapaz de tomarse un colectivo de verdad; la segunda es que evidentemente la imagen le importa, y mucho (por eso también se contrató a Durán Barba y por eso también se gastan millones en redes sociales y pauta publicitaria), y la tercera muestra, como en tantos otros casos, una complicidad absoluta por parte del grueso de los medios masivos de comunicación.

La pregunta entonces es: ¿pueden los medios de comunicación definir la vida política de un país?

ares-medios-2Consultado por El Furgón, Martín Becerra, co-autor del libro Los dueños de la palabra: acceso, estructura y concentración de los medios en la América latina del siglo XXI y Doctor en Ciencias de la Comunicación, mostró una postura muy clara al respecto: “Los medios dominantes no son una aguja hipodérmica que inocula ideas ajenas al cuerpo social y por eso, en 2011, Cristina Fernández de Kirchner sacó el 54 por ciento de los votos y casi 40 puntos de diferencia mientras tenía la oposición cerril de grupos de medios dominantes”. No se equivoca Becerra, de haber sido por la influencia del Grupo Clarín, no sólo Cristina Fernández no hubiera sacado semejante resultado, sino que su mandato hubiera terminado muchísimo antes. En ese sentido, aunque sin responsabilizar únicamente a la influencia mediática, Daniel Cecchini, ex director del periódico Miradas al Sur, cree que “el Grupo Clarín y su socio La Nación fueron los mayores artífices de la creación de una agenda informativa destinada fundamentalmente a limar al gobierno anterior y, en menor medida, a promover la llegada de Macri a la Casa Rosada”.

Sin embargo, es normal escuchar a seguidores del gobierno anterior tildar de “globoludos” a los votantes de Macri, acusándolos de dejarse llenar la cabeza por el poder mediático que, sin dudas, tiene el presidente. De la misma manera entonces se podría descalificar a aquéllos que ciega y, muchas veces, torpemente repitieron el discurso instalado desde 678 y se negaron a hablar o criticar políticas implementadas por el kirchnerismo.

Latinoamérica

El golpe de Estado contra Dilma Rouseff, el resultado del plebiscito por la paz en Colombia, y el continuo clima de inestabilidad social y política que se vive en Venezuela, también tienen como protagonistas a los medios masivos. Sobre lo sucedido en Brasil, El Furgón charló con Agatha Azevedo, integrante de los colectivos Fora do Eixo, Midia Ninja y Jornalistas Livres, quien aseguró que en el vecino país “se creó un sentimiento anti PT (Partido de los Trabajadores), entonces eso llevó a varias derrotas electorales en municipios de todo el país, porque la gente creyó que limpiando al PT se limpiaba la corrupción, y eso es muy fuerte. Entones O Globo y otros medios hicieron creer que la corrupción está en un solo partido y en una sola persona, que es Dilma”. Además, Azevedo asegura que hubo una campaña de ensañamiento personal y de género, ya que “con Dilma utilizaron mucho la semiótica, hablando todo el tiempo de ‘la villana’, poniendo fotos con cara de histérica, de ponerla en el lugar de la mujer que no tiene el control de sí. Y usan muchas cosas machistas como que ella no es casada, que necesita un macho para salir adelante. Hasta han utilizado la palabra puta y otras palabras feas, pero nunca dicen políticamente por qué querían echarla”. En efecto, la sucia campaña instalada contra la ex presidenta es indudable, pero las masivas movilizaciones contra Dilma previo al Mundial 2014 desarrollado en su país, los pedidos desesperados de los sectores más pobres por mejorar la salud y la educación, y la desigualdad que nunca se achicó entre los que más tienen y los que tienen poco y nada, no colaboraron para contrarrestar las intenciones destituyentes de la derecha y sus medios.

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Semanas atrás, el mundo se sorprendía ante el resultado del plebiscito que en Colombia le dijo “No” a los tratados de paz firmados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Manuel Santos. Para tratar de entender este resultado, consultamos a Cristian López, integrante de una de las organizaciones impulsoras de los acuerdos por la paz, el colectivo Marcha Patriótica. López no duda que el triunfo del “No” fue fundamental por el rol “de los medios masivos de comunicación, del Clarín colombiano, de La Nación colombiana, de los monopolios económicos”. Además aclara que la presión mediática no es sólo de estos meses: “Acá lo que ha habido es una propaganda de guerra durante 52 años”.

Claro que estos no son los únicos países donde existen medios de gran poder de llegada a la sociedad, sin embargo en países de gobiernos que supieron ejecutar políticas populares, el ensañamiento ha sido una constante. Pese a esto, presidentes como Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia han sabido sostener sus mandatos frente a las graves campañas de desprestigio, que llegaron hasta el racismo en el caso del mandatario boliviano, acusado incluso de “indio bruto” por medios y periodistas de la prensa de ese país. Quizá sus políticas hicieron que las opiniones de la burguesía no hicieran mella en la sociedad.

Lo que importa y lo que no

El documental La crisis causó dos nuevas muertes, de Patricio Escobar y Damián Finvarb, es tal vez una de las pruebas más contundentes de cómo los medios de comunicación, en este caso argentinos, son capaces de mentir y manipular información cuando quieren instalar una idea. Durante los 90 minutos del film, se observa cómo casi todos los medios masivos fueron encubridores no sólo del asesinato de los militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, sino de la estigmatización que durante todo ese período se intentó hacer sobre el movimiento piquetero.

ares-medios-4En la actualidad, los mismos medios que justificaron y encubrieron la masacre son los que deciden estigmatizar a diferentes sectores de la sociedad. El primer lugar del podio lo ocupan claramente “los pibes”, “los menores” y “los pibes chorros”. Cuando los medios quieren, el país es el reino de la paz y cuando se les antoja, la inseguridad vuelve a ser noticia; en medio de todo esto quedan siempre “los pibes”. A través de la repetición incansable de escenas en las que participan jóvenes (aunque en las redes sociales y los medios de información alternativos haya cientos de ejemplos de delitos policiales, de abusos de autoridad, de asesinatos por gatillo fácil) y, a través de la instalación de “verdades” que no tienen asidero con la realidad (un ejemplo muy claro es que según el informe anual de la Comisión Provincial por la Memoria, la cantidad de menores implicados en delitos ha bajado en los últimos cinco años, y sin embargo los medios responsabilizan siempre a los menores). En ese sentido, los datos del Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios de la Universidad Nacional de La Plata muestran que el 70 por ciento de las noticias relacionadas a jóvenes, durante los meses de marzo, abril y mayo, están vinculados a episodios de violencia, a punto tal que el 40 por ciento de estas noticias fueron publicadas en la sección “policiales”. Curiosamente, en tan sólo el 5 por ciento de los casos se consulta a los propios protagonistas (los jóvenes) y en la mayoría se recurre como fuente al testimonio policial o judicial. Sentencia mediática I: si sos joven, sos delincuente, o al menos violento.

Algo similar ocurre con las mujeres. Después de la lucha de muchos años y de miles de mujeres luchando en todo el país, hoy los medios (salvo excepciones) por fin hablan de femicidio y no de “crimen pasional”. Pero a la hora de tratar la noticia es habitual leer argumentos que ponen el ojo en la vida de la víctima: si era joven, si andaba sola, si estaba drogada, si se vestía de tal o cual manera. Siempre o casi siempre se investiga a la víctima y no se repudia o se investiga a los asesinos. En ese sentido, lo sucedido en el Encuentro Nacional de Mujeres fue otro buen ejemplo. Durante los días en que las mujeres se juntaron para debatir temáticas como el aborto, la violencia laboral o los femicidios (entre otros temas), los medios eligieron mostrar noticias tan poco trascendentes como un campeonato de asado, dedicándole horas de pantalla y hasta móviles en vivo. Sin embargo, el día en que la policía reprimió la marcha de mujeres que se dirigía a la catedral rosarina, hubo hasta programas especiales analizando la “violencia” de mujeres que pintaban grafitis o se mostraban semidesnudas por las calles. Nuevamente la responsabilidad queda puesta en las víctimas y no en los victimarios, nuevamente el “bombardeo” mediático descalificador, estigmatizante: las mujeres que van al encuentro son violentas.

Sentencia mediática II: si usas poca ropa sos puta, si sos puta te gusta que te digan cosas, si sos puta y consumís alguna droga podés meterte en problemas y si te metiste en problemas te pueden matar.

En mayor o menor medida, con discursos más o menos cuidados, más o menos progresistas, en estos temas la mayoría de los medios se ponen de acuerdo. Será quizá porque no se defiende o ataca a ningún gobierno, sino a problemáticas sociales.

Ley de Medios y lo que viene

La Ley de Medios promulgada en Argentina en 2009 pareció ser la punta de lanza en la dura batalla por la democratización de los espacios mediáticos. Para Daniel Cecchini, “terminó siendo principalmente un instrumento fallido en la guerra del gobierno kirchnerista contra Clarín, pero no alcanzó para promover y potenciar la aparición de medios realmente viables para pelear esa batalla informativa que, finalmente, es una batalla cultural”. En ese sentido, no sorprendió que, apenas asumido Macri, programas como 678 y Duro de Domar, así como el periódico Tiempo Argentino y Radio América dejaran de funcionar normalmente, ya que sus dueños o productores eran simples empresarios amigos del gobierno kirchnerista, y no periodistas u organizaciones dispuestas a ampliar realmente el debate de ideas o la batalla cultural. Como no podía ser de otra manera, cuando Macri asumió la presidencia se ocupó de que los puntos más salientes de la Ley quedaran sin efecto.

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Desde Brasil, Agatha Azevedo está convencida de que “los medios alternativos debemos continuar dando la batalla por la democratización de los medios de comunicación; tenemos que seguir demostrando que no existe una única verdad, que no existe un medio como Clarín u O Globo que diga algo sin un interés de por medio”. Y agregó que para terminar con la instalación de verdades de los grupos mediáticos hay que “luchar por la prensa libre”.

Hace 100 años, Lenin, que no fue periodista pero que supo entender el rol fundamental que tenía la prensa, dijo que la “libertad será un engaño mientras las mejores imprentas y grandísimas reservas de papel se hallen en manos de los capitalistas y mientras exista el poder del capital sobre la prensa”. Habrá que luchar entonces porque haya una verdadera pluralidad de voces, que será efectiva cuando los medios estén en manos de sus trabajadores, y no en manos de empresarios amigos de tal o cual gobierno.

*Ilustraciones: Arístides Esteban Hernández Guerrero (ARES) / www.areshumour.com/