El Mundial de “soccer” acaba de finalizar… El fútbol es otra cosa
No es un grupo de mafiosos, corruptos y genocidas manejando el negocio desde sus despachos.
No es un gobierno que pretende quedarse con la parte del león de un gigantesco negocio, impulsando la privatización de los clubes que de hecho ya están privatizados.
No es una runfla de periodistas incitando a la violencia desde siempre, fingiendo ser hinchas y hablando a los gritos para imponer su mediocridad.
No es la policía cebada, dando palazos a la gente, estableciendo zonas liberadas para cobrarse algún negocio turbio o recibiendo millones en operativos de seguridad en las canchas que hacen agua por todos lados.
No es un puñado de dirigentes engordando la billetera y armando su carrera política a partir de rosca y mentiras.
No es un grupo de futbolistas consagrados promocionando comida chatarra, tarjetas de crédito o plataformas de casino y apuestas online que le venden a millones de jóvenes la promesa del dinero fácil, a manos de multinacionales depredadoras que enjuagan sus imágenes y esconden sus prontuarios detrás de un patriotismo de cotillón.
No es un país opinando con la camiseta puesta, defendiendo la injusticia (mientras sea favorable para tu equipo), y aplaudiendo imbéciles o mercenarios travestidos de barras bravas.
Fútbol son los pibes y las pibas pateando una pelota, jugando, pasándosela al amigo, abrazando al compañero, bancando al equipo en las difíciles, disfrutando en la victoria y compartiendo en la derrota.
Fútbol es otra cosa. No lo que hicieron de este juego estos nefastos.
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