martes, julio 16, 2024
Nacionales

Crónica de una ley anunciada

“Tenemos una escandalosa necesidad práctica de ideas, que nos conduzcan no sólo a rechazar, sino a construir”. Fernando Martínez Heredia.

Pocos minutos después de las 15 comenzó a sonar el himno nacional por los parlantes en la plaza del Congreso. Algunos, sorprendidos, comenzamos a mirarnos sin terminar de entender que pasaba. El “acto” convocado por algunos dirigentes de la CGT, las CTA y facciones del PJ, había finalizado abruptamente. Con rapidez sus huestes comenzaron a enrollar las banderas, descolgar los carteles y, mientras un gigantesco transporte cargaba el equipo de sonido que hasta ese momento nos había aturdido con música de los Redondos, pero casi sin pronunciar consignas antigubernamentales, comenzaban su retirada de las inmediaciones del Congreso.

Muy lejos quedaba ya la encendida retórica del camionero Pablo Moyano en los días previos: “Estaremos en la calle las horas que sea necesarias para que los senadores vean que hay un pueblo movilizado que les está exigiendo que no voten esa ley (…) Vamos a estar presentes hasta que se vote”. Como si todo esto hubiera sido pactado con el gobierno, minutos después de tan precipitada salida comenzaba una feroz represión contra quienes aún permanecían entre azorados e incrédulos en el recinto de la plaza.

Allí comenzó la fiesta de ellos. El ataque artero de sus perros de uniforme. Y una burda puesta en escena contra “los terroristas, que intentaron un golpe de estado”. Otra vez heridos y detenidos. Otra vez las puteadas y las cabezas gachas. Otra vez el tren y la vuelta a casa.

Pese a los golpes recibidos aún quedaba algo de fuego interior, y quienes pudimos nos juntamos en la Plaza. Comenzó el ruidazo y marchamos a la estación de ferrocarril con tachos, cacerolas y algún redoblante, manifestando nuestro rechazo al accionar represivo.

Horas después, tras una maratón infame de discursos vacíos, el senado-una de las instituciones más putrefactas del sistema- aprobaba la ley que pretende hipotecar nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Mientras el capital unificado –desde FMI y fondos buitres, pasando por multinacionales, grandes empresas locales y dueños de pymes, hasta el narcotráfico- aplaudía a rabiar.

En este clima político donde se impone la anomía, donde el desánimo parece dominarlo todo, se hace imprescindible la búsqueda de una discusión fecunda y fraternal con trabajadores y trabajadoras, con organizaciones sociales y culturales, con la juventud: debatiendo sobre la naturaleza de la crisis que azota al país, atribuida por unos y otros a la perversión de Javier Milei antes que a la lógica intrínseca del sistema; insistiendo en la imprescindible búsqueda democrática de la unidad social y política de las grandes mayorías, sin tutelas, para salir de esta ciénaga en la que el país se hunde.

Una y otra vez vuelve a la memoria aquello que, vecinos y vecinas de Claypole, afirmamos en nuestra primera Asamblea de un no tan lejano 21 de diciembre: “¡Sólo podemos confiar en nuestras propias fuerzas!”.

Foto de portada: FUENTE: somostelam.com.ar