lunes, junio 17, 2024
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8M: Quebrar la cultura patriarcal y romper los estereotipos de género

“Muchas veces se nos pregunta si los hombres pueden colaborar con nuestro movimiento como mujeres y yo digo que es un gran equívoco: quienes estamos colaborando con la liberación de los hombres somos nosotras, las mujeres. El movimiento feminista está ayudando a los hombres a que abran los ojos y se liberen del “mandato de masculinidad” que los deteriora físicamente, que los expone a peligros. En muchos lugares del mundo mueren jovencitos y niños en esos universos de reclutamiento del crimen organizado, en los que se ven convocados porque ahí pueden exhibir su masculinidad y su potencia”, comentó la antropóloga Rita Segato en una entrevista con la Universidad de Chile.

A siete años del nacimiento del movimiento “Ni Una Menos“, colectivos de mujeres, organizaciones sociales y políticas, madres, hijas, abuelas, sujetos y demás,  proclamaremos y nos manifestaremos exigiendo nuestros derechos. En relación a las actividades programadas, en muchos casos se realizarán de forma virtual y otras de manera presencial con el aforo pertinente. El país y el mundo entero estarán proclamando, diciendo basta y pidiendo que la cultura dominante durante décadas -donde el patriarcado marcaba el rumbo de la cotidianidad de nuestras vidas, historias y trayectorias- se caiga, reclamando que las leyes que existen en defensa de las mujeres se cumplan y que en los países que aún no existen, se sancionen. Marchando, expresándonos unidas y agrupadas porque eso es lo que nos hace poderosas y fuertes para luchar día tras día contra la violencia machista que está a la vuelta de la esquila literalmente.

Desde el 1 de enero al 28 de febrero de 2022, se produjeron 52 femicidios, 2 trans/travesticidios y 5 femicidios vinculados de varones, según un nuevo informe del Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano” que dirige La Casa del Encuentro.  Los datos más sobresalientes son que 64 hijas /hijos han quedado sin madre, el 67 por ciento son menores de edad; el 63 por ciento de los agresores eran parejas o exparejas y el 25 por ciento de las víctimas tenían entre 19 y 30 años.

Como lo indica el informe, el lugar más inseguro para una mujer en situación de violencia continúa siendo su vivienda o la vivienda compartida con el agresor (el 71 por ciento fueron asesinadas en su hogar).Si bien los femicidios abarcan el territorio nacional, en términos absolutos, Buenos Aires sigue siendo la provincia con más casos, seguida por Santa Fe, Córdoba, y Santiago del Estero.

Es fundamental señalar que durante el 2020 y 2021 se ha capacitado a la totalidad del personal de la Administración Pública Nacional (APN) como lo indica la Ley Micaela (nro. 27.499) puesta en marcha en 2019 la cual establece la obligatoriedad de desarrollar talleres para los y las trabajadoras de la APN en temas de género, diversidad, violencia y desigualdades.

Así también, es esencial mencionar que como consecuencia de la dimensión de los femicidios se sancionó y promulgó en 2018 la Ley Brisa (Ley 27.452), que otorga a los hijos/as de mujeres asesinadas por violencia de género una reparación económica mensual equivalente a la jubilación mínima.

Éstas son leyes esenciales y fundamentales que hemos, como movimiento, conseguido y son logros muy importantes que merecen ser comentados y comprendidos como tales, fruto de la unión de un colectivo que se sostiene mediante el entramado vincular y el apoyo mutuo que con el transcurrir de los años se ha ido fortaleciendo y es cada vez  más sólido.

Por su parte, la gestión vigente ha puesto un énfasis en la prevención y cuidado de la mujer y la importancia de sus derechos y equidad creando el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, el cual se encarga de las políticas de igualdad de género y los derechos de las mujeres, temas siempre postergados que los movimientos feministas han logrado poner en la agenda política luego de declaraciones, marchas, manifestaciones y la unión subjetiva de una grupalidad que supo hacerse escuchar.  El organismo se encarga de generar capacitaciones y diseñar distintos programas y dispositivos en relación a temas de géneros y protección de las mujeres.

Este hecho es inédito y fundamental para la defensa y alojo de nuestros derechos, reclamos, denuncias, protección y prevención de las víctimas de abusos de cualquier tipo de violencia por las cuales las mujeres transitamos cotidianamente.

El Ministerio puso en marcha durante el 2020 el “Plan Nacional de Acción contra las Violencias por Motivos de Género”, el “Programa Acompañar” (el cual forma parte del Plan), la “Campaña Argentina Unidas contra la Violencia de Género” y la “Guía de Comunicación con Perspectiva de Género”, entre otros.

Mediante el Programa Nacional “Acompañar”, el Estado brinda asistencia directa a personas en situación de violencia por motivos de género que se encuentren en riesgo, a través de transferencias monetarias y de un acompañamiento integral para que puedan construir proyectos de vida autónomos. Esto se complementa con el “Programa Potenciar Trabajo” que el MMGYD ya viene ejecutando junto a la cartera de Desarrollo Social de la Nación. Todo apunta a fortalecer la autonomía económica de mujeres en situación de violencia por motivos de género.

Por su parte, recordemos que la provincia de Buenos Aires también cuenta con el Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual a cargo de Estela Díaz, que tiene por objeto desarrollar políticas integrales para la plena igualdad jurídica, social, económica, laboral, política y cultural entre los géneros, transversalizar este enfoque en el estado provincial y trabajar para la prevención y erradicación de la violencia por razones de género.

Más allá de estas conquistas y medidas aún tenemos como sociedad y Estado una deuda y es la implementación de la Educación Sexual Integral que impulsa y difunde el conocimiento de los derechos humanos internacionales y de las políticas, leyes y estructuras nacionales, a la par que defiende los derechos a elegir y la participación ciudadana. Además, plantea entre sus objetivos el disfrute de la sexualidad y cuestiona las barreras sobre el erotismo que limitan la sexualidad a la mera función reproductiva. Cuestiona creencias que asocian, de manera errónea, la sexualidad con enfermedad y/o pecado y propone una visión integral de la misma. La ESI plantea y propone un cambio de mirada, de paradigma. Quebrar con la cultura patriarcal dominante y romper con los estereotipos de género que nos han inculcado.

En nuestro país el 80 por ciento de los alumnos/as de las escuelas ha manifestado la necesidad de mayor información y solo la mitad de los docentes declaran haber tenido algún tipo de capacitación sobre la temática. En tal sentido, la ESI debería abordarse de manera trasversal ya que la Educación Sexual Integral atraviesa todos nuestros estares y no solo en el ámbito educativo. Es decir, cualquier espacio que transitemos todos los seres de cualquier edad y género.

Como grupalidad rechazamos cualquier forma de violencia y planteamos la urgencia de revisar y deconstruir las pautas culturales (poder, género) a fin de deslegitimar algunas formas de violencia. Rescatamos el valor de la diversidad; abogamos por el derecho de las personas a la no discriminación; cuestionamos los efectos perniciosos del estigma y la exclusión. Promovemos actitudes y conductas incluyentes y de respeto a la diversidad que son mucho más que el simple acto de “tolerar”, sino que implican vivir con la diversidad, con la particularidad, singularidad y mismidad de cada ser y su hacer.

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

Marchamos por la igualdad de salarios, cargos, cupos laborales, por un quiebre de mirada que rompa con estructuras patriarcales que tanto daño nos han hecho. Denunciamos porque estamos hartas de ser maltratadas y hostigadas por nuestra ropa, por nuestra manera de actuar, de hablar, de pensar, de ser o por la cantidad de tipos que metemos en nuestras camas. Nos movemos para evidenciar que nuestros cuerpos siguen siendo oprimidos, abusamos y acosados por el machismo en el que estamos inmersos que nos juzga y castiga por ser mujeres.

Desde el Estado y las diferentes organizaciones proponen diversas acciones a realizar el próximo del 8 para seguir uniéndonos como grupalidad, tejiendo esta enorme trama vincular que construimos y la sororidad tan importante entre nosotras, conductas esenciales para abordar esta lucha que lleva años y tiene mucho camino aún por recorrer.

No podemos bajar los brazos ni dejarnos vencer, este movimiento, este colectivo, este conjunto de subjetividades que crece día a día debe seguir proclamando, luchando y reclamando por sus derechos porque como manifiesta Rita Segato:  “La conquista del poder es un proceso que nunca culminó”.

Portada: La imagen es de la fotógrafa Lina Etchesuri

Carla Elena. Autora de Esi, haciendo camino al andar. Es Psicóloga Social. Diplomada en “Violencia Familiar y Género”. “Derecho de Niñez y Adolescencia”. “Discapacidad” y “Educación en Contextos de Encierro”. Posgraduada en “Educación Sexual Integral: Desafíos de la implementación en el ámbito educativo y comunitario”. “Despatologización de las Diferencias”. Miembro de Forum Infancias. Docente. Columnista de SudestadaEl Furgón y Revista Movimiento. Participa en Radio Tinkunaco en temas sociales. Tw: @Carla_Elena5. Instagram: @carlaelena5, Mail carlaelena74@hotmail.com