jueves, junio 20, 2024
Cultura

Delfor Soto: Biografía de un desaparecido en La Matanza

Delfor Soto forma parte de ese universo de 30.000 detenidos desaparecidos que todavía nos exigen Memoria, Verdad y Justicia. 44 años después del secuestro, su familia sigue pidiendo y militando por él. Soto fue arrancado de su domicilio en Ramos Mejía la noche del 21 de agosto de 1976. Sí, se lo llevaron por la noche, como les gustaba actuar a aquellas patotas que ejecutaron la mayor tragedia de lesa humanidad que recuerde nuestro país.

¿Pero quién fue Soto? Responder esa pregunta fue uno de los motivos que me empujaron a indagar sobre este personaje de la cultura y del ámbito político de La Matanza. Su recorrido, el nacimiento del Peronismo en La Matanza, su actividad literaria, su militancia política y otros temas forman parte de esta reconstrucción histórica que a lo largo de tres años buscó echar luz sobre los años más tormentosos de nuestra patria. Pandemia mediante, en 2021 la biografía de Delfor Santos Soto se editará en forma de libro en todo el país.

Delfor Soto

Para explicar al personaje se hace necesario empezar a conocer los orígenes del peronismo en La Matanza, a la que muchos consideran un bastión impenetrable. Uno de los aspectos políticos que aborda este libro es conocer por qué en La Matanza el movimiento creado por Juan Domingo Perón alcanza tal predicamento en amplios sectores sociales. Por qué esa construcción y ese vínculo es una materia insoldable que identifica a los matanceros con el Peronismo.

Delfor Soto es parte de esa construcción donde el trabajador de campo, las familias de los centros urbanos, los empleados de comercio, los jóvenes con inquietudes intelectuales y los adultos experimentados, los hombres y las mujeres, el obrero y el profesional sienten que las figuras de Juan y Eva Perón son las que aseguran una patria grande y un pueblo feliz.

El protagonista nació en el año 1935 en una zona rural de La Matanza llamada Querandíes, donde algunos años más tarde se iba a construir Ciudad Evita. A poco de nacer, su familia se instaló en el entonces pueblo de San Justo que por entonces no llegaba a tener 4 mil habitantes.

A los 20 años el destino lo iba a poner en un lugar que lo marcaría para el resto de sus días. Era 1956 y mientras cumplía con el Servicio Militar Obligatorio en el Regimiento de Campo de Mayo ocurrió la sublevación del general Juan José Valle. Aquel levantamiento de cívico militar, ocurrido el 9 de junio, buscaba terminar con la dictadura que había desalojado a Perón de la presidencia y que había dado comienzo a su largo exilio. Pero la revolución del general Valle fracasó y la orden de los dictadores fue fusilar a los que habían participado de aquel alzamiento. Soto fue uno de los conscriptos elegidos para ejecutar la orden marcial. Pero terminó confinado por varios meses en los calabozos de Campo de Mayo luego de resistirse a formar parte de aquel pelotón de fusilamiento.

Ese episodio, el fusilamiento de los militares a manos de jóvenes conscriptos y esos meses en el calabozo por resistirse a ser parte de la barbarie, le hicieron ver la crueldad con la que se perseguía al peronismo.

Soto fue un hombre interdisciplinario que transcurrió por las actividades sociales, deportivas y culturales. Asombrosamente en todas lograba destacarse. Pero su incursión en las disciplinas literarias le valió algún reconocimiento más. En su juventud fue autodidacta y empezó a ejercer el periodismo como se hacía en la vieja escuela donde la única academia era la redacción del diario.

Sin embargo, no pudo escapar a la hola militante de fines de los ’60 y de principio de los ’70. Aquella efervescencia juvenil y revolucionaria que contagió a varias generaciones, también lo involucró. Soto pertenecía a la generación intermedia que había luchado por la vuelta de Perón, pero no escapaba al entusiasmo revolucionario que impregnaba a la juventud que ingresaba a la discusión pública por un mundo mucho más justo. En ese camino fue fundamental su relación con Gustavo Rearte, fundador de la JP y hombre de estrecho contacto con el General Perón que ya estaba radicado en Puerta de Hierro.

La perspectiva revolucionaria de Rearte, creador del MR17, empujó a Soto a participar en forma activa del proceso final para la vuelta de Perón a la Argentina luego de 18 años de proscripción. Participación que le valió ser parte de las listas del FRE.JU.LI en calidad de candidato a concejal por La Matanza en la elección de 1973. No sólo que ingresó al Concejo Deliberante, sino que, por su verba y preparación, fue una de las espadas más importantes de la bancada oficialista.

Pero a poco de ingresar, y especialmente luego de la muerte de Perón el 1° de julio de 1974, Soto empezó a ser víctima del enfrentamiento intestino que por aquellos años vivió el peronismo. Aquellos acontecimientos lo obligaron a renunciar a su banca y a “exiliarse” preventivamente en las sierras de Córdoba en el año 1975.

Finalmente, y con la instalación del “Proceso de Reorganización Nacional” encabezado por el dictador Jorge Rafael Videla, fue secuestrado la noche del 21 de agosto de 1976 por los Grupos de Tarea. Compañeros de cautiverio lo vieron por última vez en el Centro Clandestino de Detención “El Campito” de Campo de Mayo. Irónicamente, 20 años después volvía a ese lugar donde cumpliendo el Servicio Militar había tenido aquel acto de arrojo contra las órdenes de la Dictadura fusiladora.

Con más de 30 horas de entrevistas realizadas por el autor, consultando diarios, revistas y periódicos de la época; basándome en los Diarios de Sesiones del Concejo Deliberante de La Matanza y en diversos documentos, la biografía del Delfor Soto es un relato en el que el método de evidencia científica para demostrar los hechos no se divorcia de una narrativa amena que busca amigar al lector con la lectura.

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