jueves, junio 20, 2024
Nacionales

Pablo Riveros, jefe comunal de Villa Ciudad Parque: “En esta comunidad noto que son más las cosas que afloran como fortalezas, que las debilidades de una sociedad”

En chiste le dicen que es del PJ (Partido Jipi). Surgido de la organización social Semillas del Sur y de la Corriente Nacional Martín Fierro, asumió en diciembre del año pasado. ¿Cómo se vive en tiempos de pandemia la oportunidad de gobernar desde la comunidad organizada en un pequeño pueblito de Córdoba?

Por Tomás Astelarra, desde Córdoba/El Furgón

La crisis sanitaria, social y económica que vive el mundo, y en particular el país, ha revalorizado el papel del Estado frente al mercado. También, en este complicado proceso, al menos en Argentina, se han puesto en evidencia las dificultades estructurales con las que carga este elefante blanco y el papel imprescindible de las organizaciones sociales que cubren los territorios más alejados tanto geografica como socialmente.

En esta difícil coyuntura, mientas el gobierno rema contracorriente contra el sector de las grandes empresas y fortunas, las organizaciones sociales han dinamizado su creatividad, redes y esfuerzo para sostener, en tiempos de crisis, los sistemas de salud y seguridad alimentaria que hace años vienen desarrollando como opción a un sistema capitalista de descarte. Episodios como los sobreprecios de alimentos para las ollas populares o la mala implementación del IFE, y otras medidas paliativas de la crisis social producto de la cuarentena, muestran los límites del Estado en muchas de sus intenciones.

Si bien también rema contracorriente de la debacle presupuestaria y de estructuras que dejó Cambiemos, en muchos aspectos, esta gestión ha mostrado una visión porteño y estado céntrica a la hora de implementar políticas públicas frente a la crisis. Nadie como las organizaciones sociales para poder conocer los problemas y soluciones no solo “para”, sino “de” sus comunidades. Además cuentan con capacidad y experiencias para actuar con sencilla rapidez frente a la compleja situación que vivimos. La reunión que hace quince días dirigentes de la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) con Alberto Fernández vino a agilizar está dinámica.

Pablo Riveros en una reunión con vecinos de su comuna

Frente a la crisis, a contramano de las medidas a nivel nacional, en Córdoba, el gobierno de Hacemos Córdoba ha optado por cancelar planes sociales, reducir los envíos de alimentos, y desplegar a las fuerzas de seguridad en el territorio (con una serie de abusos propios de una basta historia de políticas represivas). “Nuestro orden de prioridades frente a la pandemia es: primero la sanidad, después la seguridad, tercero el alimento. Y no sabemos si estamos en capacidad de hacer lo primero”, le dijo une importante funcionarie de Hacemos Córdoba a une importante dirigente social de la provincia.

Nosotros sentimos que estamos preparados desde una experiencia de acción social y de contención, que es un poco lo que tuvimos haciendo durante el proceso de nuestra organización en el territorio. Pero ahora desde el Estado, con mayores responsabilidades.

En los municipios, dependiendo del gobierno de turno, algunas organizaciones sociales han podido (a través de sus contactos con funcionaries nacionales o provinciales) articular con los intendentes y solucionar problemas que la lentitud del elefante blanco no permite. “El tema es que entre un dirigente social de algún pueblo perdido de Córdoba y un dirigente de UTEP a nivel nacional hay dos o tres llamados, y con respuesta.

Entre un intendente y el gobierno nacional la situación puede ser kafkiana”, aclaran. A esto cabe agregar que muches dirigentes de organizaciones sociales son hoy funcionaries del gobierno de Alberto Fernández. En Villa Ciudad Parque, una pequeña comuna cerca de Villa General Belgrano, este cúmulo de contradicciones y falta de articulación entre estado y movimientos sociales muestra una nueva experiencia que parece estar dando buenos resultados a la hora de enfrentar la coronacrisis. También es notorio el desconcierto de muchos gobiernos municipales alejados de la capital, lejanos al gobierno nacional, con un mejor conocimiento del territorio y sus gentes, pero sin herramientas legales ni económicas para adaptar las políticas nacionales.

En un pueblo perdido de Córdoba

El martes 10 de diciembre de 2019, asumía como jefe comunal de Villa Ciudad Parque, Pablo Riveros, dirigente de la Corriente Nacional Martín Fierro y Semillas del Sur (una organización “jipi” con 15 años de trayectoria, que cuenta con una radio comunitaria, una biblioteca, una panificadora, una editorial, banco de semillas y otros emprendimientos de formación y articulación con la UTEP, el Consejo Nacional de Cultura Comunitaria, la Unión de Asambleas Ciudadanas o Paren de Fumigar).

A todos mis compañeros y compañeras, les dije: ‘Ustedes están acá por una decisión política. Si el día de mañana nos toca perder las elecciones se tienen que ir. Ninguno se tiene que afincar en el Estado’.

Era la tercera vez que Riveros se postulaba por la Unión Vecinal de Villa Ciudad Parque. Esta vez con una vasta alianza entre diversos sectores y organizaciones de la comunidad. También había sido candidato a diputado en 2017 por Unidad Ciudadana y, desde hace ocho años, secretario de la Comuna (además de artesano y padre de tres hijes).

A la nueva experiencia de gobernar este pequeño y perdido pueblo de Córdoba con su banda de galos indomables, se sumo el hecho de tener que hacerlo en tiempos de pandemia. En su discursos inaugural, Riveros aseguró que iba a gobernar en una alianza con los movimientos sociales del territorio. “Nosotros vamos a defender nuestra comunidad y nuestra casa común, que es la naturaleza, que es la Pachamama. Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano. Esto no es un capricho, esta es la Constitución Nacional y el artículo 41. No llegamos hasta acá para permitir que intereses económicos pasen por encima de intereses comunes”, aseguró en esa ocasión.

Cuatro meses después, en un video destinado a la comunidad, detrás de su escritorio, rodeado de una bandera argentina, una comunal y una whipala, con la foto de Evita y un abrazo con Alberto Fernández, frente a la cuarentena o pandemia o coronacrisis, Riveros volvió a destacar: “Todas estas políticas, estas medidas, que venimos tomando, tienen que estar acompañadas por nuestra comunidad. Porque tenemos que entender que el estado funciona con una comunidad organizada. Y ahí es muy importante que fortalezcamos los vínculos, que nos cuidemos los unos a los otros. Que entendamos que hay un solo objetivo que es el bienestar común y que la herramienta que tenemos es la solidaridad”.

Mercadería para distribuir en la comunidad

El Furgón: – ¿Como se siente a meses de asumir como gobierno tener que afrontar esta crisis?

Pablo Riveros: – Estamos viviendo esta experiencia en una comunidad chica, donde articulamos organización popular con gobierno, o donde la organización popular es gobierno. Es de locos. Estamos muy felices de estar asumiendo esta responsabilidad. Más allá que lo hacemos con un placer y una vocación militante, es una gran responsabilidad, porque tenemos que impartir políticas de estado hacia toda la sociedad. Y cuando uno experimenta estas experiencias de estado menores, en una tercera dimensión (detrás del estado nacional y provincial), uno se da cuenta, como siempre, que los que ponen el lomo son los que menos tienen, y los que más tienen son los que menos aportan, los que menos hacen, los que menos sufren…No me quiero imaginar lo que debe ser este desafío para Alberto. Nosotros estamos en la Comuna todos los días. Hay un nivel de demanda muy fuerte, porque también tenemos los empleados a media máquina, entonces todos los compañeros de planta política y de la organización están laburando full time.

Le hice un pedido a la secretaría de Ambiente de Córdoba, fundado en la ley de abastecimiento de Perón del ’74, para poder pescar en el dique Los Molinos. Pesca de Estado, para la alimentación

De todas manera, nos agarra con nuestra mayor fortaleza, que es la parte social de organización y de articulación entre la sociedad civil y las instituciones, o estructuras a nivel nacional como la Martín Fierro. De alguna manera nos agarró de los dos lados del mostrador. Y eso nos permite cubrir todo el territorio, que tampoco es muy grande, pero es la comuna más grande de Calamuchita. Tenemos hoy un despliegue muy importante, que además del estado tiene que ver con las organizaciones, con Semillas del Sur, pero también con la cooperadora de la escuela, los clubes de fútbol o las agrupaciones gauchas. Es un momento ideal para poner en práctica la comunidad organizada. En eso, la experiencia de la organización social y la red es fundamental. Es un gran momento para mostrar justamente esa experiencia. Por ejemplo, el trabajo en la radio, como el presidente comunal se puede comunicar con su comunidad a través de este medio que viene siendo sostenido por la organización social. O la comida, que se hace en la cocina de la comuna con donaciones de los comerciantes y otras organizaciones, y los y las compañeras de Semillas del Sur u otras organizaciones cocinan, y otres se encargan de hacer el relevamiento para repartirlas. Para eso es fundamental ese proceso anterior.

Vecinos de la comuna que trabajan en la distribución de alimentos

La verdad que es complicado afrontar esta crisis a meses de asumir el gobierno. Nos podíamos imaginar cualquier tipo de desafío, pero este ni locos. Es bastante complejo el panorama en términos generales. Pero nosotros sentimos que estamos preparados desde una experiencia de acción social y de contención, que es un poco lo que tuvimos haciendo durante el proceso de nuestra organización en el territorio. Pero ahora desde el estado, con mayores responsabilidades.

EF: – Ni te imaginas lo que debe ser gobernar una provincia o un estado nacional…

PR: – Esto para el Estado nacional es muy complejo. A veces uno pierde de vista en una comuna lo que puedan llegar a ir haciendo tus directores. Por eso tiene que ser siempre de una confianza muy grande. Y no solamente eso, sino que hay que dejarle claro al funcionario que está ahí por una decisión política. Por eso, a todos mis compañeros y compañeras, les dije: “Ustedes están acá por una decisión política. Si el día de mañana nos toca perder las elecciones se tienen que ir. Ninguno se tiene que afincar en el Estado”. Y me imagino que también por eso ocurren estos conflictos como lo que ocurrió en Desarrollo Social con la mercadería, que más allá de si es políticamente correcto o no sacarlo para afuera en un contexto donde no hay que generar debilidades, tampoco uno puede dejar pasar estas cosas. Es muy complicado.

Acabo de comprar cincuenta garrafas para intervenir el mercado local. Conseguí cargarla a precio más barato (270 pesos) y le voy a meter una guita de la Comuna para venderla a 200 pesos. Es la única manera de hacer control de precios. Y lo próximo es el mercado de alimentos.

Yo creo que el Estado es un monstruo impresionante, donde hay primera, segunda, cuarta, quinta, sexta, séptima línea… direcciones, subdirecciones, técnicos… una infinidad de espacios que no se sabe ni en qué oficina están. Así es muy difícil ejercer el control institucional sobre el funcionamiento de cada lugar. Creo que uno tiene una línea política y es muy importante dejarla bien clara. Porque es la única forma que tenés de controlar la función publica de tus funcionarios, valga la redundancia. Porque si vos dejás bien clara la línea política, cualquier accionar, aunque sea de un técnico lo mas lejano de la Casa de Gobierno, si no avanza sobre esa línea política, queda en claro offside. No solo ante alguien que lo pueda ver desde la Casa Rosada, sino ante sus superiores o incluso compañeros. Pero sí, es muy complicado. Es complicado para nosotros, no me quiero imaginar para el Estado nacional

EF: – ¿Y desde este pequeño lugar de Comuna, y también de organización social, cómo viene siendo la articulación con el Estado a nivel provincial y nacional?

PR: – Hasta hora el gobierno nacional y provincial han implementado medidas que tratan de contener más a la ciudadanía que a las instituciones comunales o municipales. Hoy es un momento muy crítico para esta Comuna. Un buen momento para replantear la ley de coparticipación. Para que te des una idea el último mes llegó 1 peso de coparticipación. Literalmente. Acabamos de tener una reunión de las comunas y municipios de Calamuchita, porque la coparticipación es muy injusta. Así es muy difícil gobernar.

De alguna manera hay un presencia notoria en salud, más que nada del gobierno provincial, que es lo tenemos más cerca. Pero en términos económicos no hay una respuesta a la situación crítica que estamos viviendo, sobre todo en lo que es la parte de sueldos e infraestructura. En el próximo mes va a tener que haber una respuesta a esto. Por suerte en nuestra experiencia de organización aprendimos a ser creativos.

Hemos recibido donaciones de algunos terratenientes de la zona para alimentos. Y ahora le hice un pedido a la secretaría de Ambiente de Córdoba, fundado en la ley de abastecimiento de Perón del ’74, para poder pescar en el dique Los Molinos. Pesca de Estado, para la alimentación. Acabo de comprar cincuenta garrafas para intervenir el mercado local. Conseguí cargarla a precio más barato (270 pesos) y le voy a meter una guita de la Comuna para venderla a 200 pesos. Es la única manera de hacer control de precios. Y lo próximo es el mercado de alimentos. Si uno se pone a verlo a nivel provincial y nacional es muy alevosa la falta de mercadería.

Y a nivel organización social, si es verdad que podría haber mucho más articulación de la que hay, y que el estado aproveche el conocimiento que tenemos para enfrentar esta crisis. Yo creo que también mucho depende de la sintonía del Gobierno, cual es su impronta. Si me preguntas Villa Ciudad Parque, hay una sintonía fina con el Gobierno nacional, pero si en términos provinciales podría haber mucho mas de la que hay. Supongo que en provincia de Buenos Aires hay mayor articulación que en Córdoba. A nivel nacional me parece que está todo preparándose para un despliegue importante a partir de la participación de muchas organizaciones en el Ministerio de Desarrollo Social. Pero todavía no se ve con fuerza todo esto. Yo creo que cuando se empiecen a abrir esos canales y se empiecen a mover los programas y los recursos, va a haber mucha mayor posibilidad para que las organizaciones puedan desplegar sus capacidades y relaciones en el territorio.

Vecinos en cuarentena en actividades solidarias

EF: – ¿Cómo ves el comportamiento de la sociedad en Villa Ciudad Parque frente a la crisis?

PR: – Yo creo que la sociedad en eso está bastante desnuda. Este tipo de crisis hace que afloren denuncias cruzadas, egoísmos, posturas muy vinculadas a lo material, que quedan muy claras en la sociedad. Gente que dice: aquella persona esta saliendo de la casa, el otro puede trabajar y yo no… Pero también vengo resaltando que a la vez vienen aflorado sentimientos y acciones de solidaridad, de vecinalismo, de asociativismo…Muchos vecinos que por ahí tienen al lado una pareja de ancianos viviendo y están pendiente de que necesiten una receta, un medicamento… las donaciones de alimentos para los comedores, voluntarios en defensa civil, gente que nos escribe para colaborar. Por lo menos en esta comunidad noto que son más las cosas que afloran como fortalezas, que las debilidades de una sociedad.

EF: – Una fuente del Gobierno de Córdoba le dijo.a une compañere de las organizaciones sociales que el orden de prioridades en la pandemia son primero la salud, segundo la seguridad, tercero el alimento. ¿Cual sería el suyo?

PR: – Yo coincido en que la salud es la primera prioridad, sobre todo en tiempos de pandemia. Me parece que la seguridad no es la segunda. En todo caso sería la seguridad alimentaria. El alimento es esencial en este momento. Y en tercer lugar pondría a la soberanía alimentaria. Creo que hoy está muy claro que quien produce alimentos tiene el poder. Acá no es un prioridad la seguridad. No se que pensaría si estuviera gobernando en otro territorio.

 

Todos los martes a las 20:00 Pablo Riveros se acerca a la pequeña casa de barro donde funciona la radio comunitaria El Brote, parte de Semillas del Sur, y donde el actual jefe comunal de Villa Ciudad Parque realizó la mayor parte de su carrera política. “De ida y vuelta”, se llama el programa en el que, durante dos horas, a la manera del “Alo Presidente” de Hugo Chavez, Riveros responde las preguntas de les vecines.

– Es un buen momento para comunicarnos. Tenemos la virtud muy grande que estos compañeros y compañeras de Semillas del Sur puedan sostener este medio para tener una relación directa entre la comunidad y este lugar de responsabilidad que me toca como jefe comunal. Estamos en una situación bastante atípica y es un buen momento para comunicarnos y tener una buena fuente de comunicación. Porque de información hay mas fuentes más importantes que la mía.

Las redes sociales son una fuente de información muy importante, pero el exceso de información, y muchas veces las malas intenciones, o la irresponsabilidad, hacen que circulen falsas informaciones que a veces apelan a la desesperanza en medio de el momento crítico que estamos viviendo. Ustedes saben que soy una persona de calle, de territorio, que ando dando vueltas y me gusta charlar con la comunidad, con todos. Por eso es importante que lo vecinos puedan comunicarse y que si no sabemos la respuesta, poder buscar la información desde una fuente más directa.

 

La idea es contarle que nosotres también estamos aprendiendo como es vivir en un estado de pandemia o crisis sanitaria”, dice en la apertura del programa. A pocos pasos, las otras casitas de adobe de El Semillero son un urgente y agitado pulular de cumpas preparando ollas populares para 80 ó 90 personas, entregas de semillas, actividades para niñes, otros programas radiales, confección de barbijos, llamados telefónicos, y todas esas cosas que día a día sostienen con su trabajo las cumpas de las organizaciones sociales. Hoy más que nunca. Y si es con ayuda del Estado, de la comunidad toda, mucho mejor.