jueves, junio 20, 2024
Nacionales

Los dilemas de salir jugando por abajo

Por Manuel Fernández*/El Furgón

Charlar de fútbol siempre es un estímulo y más todavía en estas horas en las que lo que sabemos y entendemos es que hay que quedarse en casa. Sucede que, tanto en la cancha como en la vida, lo simple y lo evidente pueden a veces quedar sepultados en la confusión. Pasa, por ejemplo, con el modo en el que los equipos deciden iniciar el juego a partir de la salida del arco propio. Las etiquetas y las simplificaciones, lamentablemente, hacen su trabajo y nos terminamos topando a menudo con sentencias cargadas de argumentaciones escasas. Desde que el fútbol es fútbol, los arqueros tienen dos posibilidades cuando tienen que reponer el juego: iniciar desde su última línea o buscar directamente a sus compañeros. ¿Qué implicancias tiene eso para el estilo? ¿Cómo se entrelaza con la belleza y con la eficacia? ¿Cuáles son los beneficios y cuáles son los riesgos?

la salida del arco propio es un momento del juego muchas veces sobrevalorado y muchas veces utilizado para etiquetar erróneamente a los entrenadores y a los equipos

Arranco con una definición sencilla: la salida del arco propio es sólo una forma más de reanudar el juego en posesión del balón. Lo ejemplifico: en el último partido que Agropecuario disputó antes de la suspensión decretada a raíz de la llegada del COVID-19, contó nada más que con nueve saques de meta a favor, un número bastante bajo en relación a la cantidad de veces en que repuso el juego a través de otras vías -laterales, tiros libres o rechazos de los contrarios-. Entiendo por lo tanto que el hecho de ser o no protagonista en el terreno poco y nada tiene que ver con la forma en que se sale del arco propio.

El caso de River puede funcionar como una muestra de esto que afirmo. El conjunto de Marcelo Gallardo es, sin dudas y desde hace varias temporadas, protagonista de la mayoría de los partidos que disputa y suele optar por buscar directo -es decir, salteando a los defensores y a los mediocampistas- a sus delanteros en cada saque de meta. Además, es habitual que los equipos protagonistas sean los que tienen menos saques de meta a favor porque suelen manejar más tiempo la pelota que el rival y jugar más tiempo en campo contrario que en el propio. A esos dos factores yo sí los vinculo directamente con la vocación de protagonismo. No me parece descabellado entonces sostener que la salida del arco propio es un momento del juego muchas veces sobrevalorado y muchas veces utilizado para etiquetar erróneamente a los entrenadores y a los equipos. Me da la sensación, además, de que los entrenadores caemos seguido en una trampa que se amplifica desde muchos medios de comunicación y tratamos de salir jugando desde el fondo para quedar encolumnados en el listado de quienes supuestamente “intentan jugar”.

¿Cómo se miden los riesgos de jugar directo para los delanteros ante un adversario que está organizado para defenderse?

El objetivo cada vez que se reanuda el juego y disponemos del balón es poder avanzar en el campo con el pase como herramienta para desordenar defensivamente al rival, que siempre aprovecha la detención del encuentro para reagruparse. Para lograr eso, resulta fundamental disponer de una estructura posicional que nos permita encontrar zonas con superioridad numérica para que los jugadores puedan resolver las situaciones con más tiempo. La búsqueda en todas las circunstancias es generarles a los futbolistas un contexto favorable para que tomen las mejores decisiones.

En el lado de los riesgos, aparece la presunción de que perder la pelota cerca del arco propio es peligroso porque no permite organizarse para defender. Frente a esta situación, creo que desarrollar una buena estructura de ataque es el mejor aliciente para recuperarse ante una posible pérdida. Pero, más allá de eso, me surge una pregunta a la que sería interesante encontrarle respuesta: ¿cómo se miden los riesgos de jugar directo para los delanteros ante un adversario que está organizado para defenderse?

Así como sin ideas es imposible construir un modelo de juego, sin una metodología de trabajo consistente no hay manera de que las ideas se plasmen en la cancha. ¿Qué hacemos nosotros como cuerpo técnico para preparar este momento del juego al que -repito- tiende con frecuencia a sobrevalorarse?

 

  • Lo primero es investigar y/o imaginar cuáles son los movimientos del rival, es decir, cómo distribuye a sus jugadores en el campo en ese momento del juego y si lo hace de la misma forma de local que de visitante. También hay que evaluar si hay circunstancias del contexto que pueden inducir a un cambio en ese comportamiento. Por último, es necesario hallar los patrones que el adversario utiliza para recuperar la pelota, qué jugadores son los que impulsan la presión y cuáles son los corrimientos del equipo.
  • Lo siguiente es mostrarles a nuestros jugadores a través de imágenes cuál va a ser nuestra propuesta a la hora de reanudar el juego desde nuestro arco. Sugerimos la utilización de animaciones para mejorar las posibilidades de interpretación y para exponer con más claridad dónde creemos poder encontrar el contexto más favorable para nuestra idea.
  • A continuación, le revelamos los comportamientos del rival al grupo de sparrings que ejecutará esos movimientos durante los entrenamientos para que nosotros podamos generarles a los jugadores el escenario más parecido posible al que van a enfrentar en la competencia.
  • Luego, ya en el campo, se entrena lo que denominamos conductas colectivas ofensivas para este momento del juego. A eso se le agrega el comportamiento que debe tener el equipo en los casos en que pierda la pelota en las proximidades al arco propio.
  • Por último, analizamos el entrenamiento junto a los futbolistas, a través de una charla con imágenes de video, para poder corregir lo que no se hizo bien y regresar al terreno para seguir puliendo detalles.

Por fuera de los rótulos que tanto achatan el diálogo, el fútbol continúa ofreciendo un amplio abanico de circunstancias que invitan a la reflexión. Cómo salir jugando es apenas una de todas las aristas a las que, enorme pasión mediante, nos dedicamos a estudiar para enriquecer el debate.

*Manuel Fernández es director técnico del club Agropecuario Argentino que participa del torneo de Primera Nacional de la Asociación del Fútbol Argentino.

Portada: Imagen de https://pxhere.com/es/photo/1551211

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