lunes, junio 17, 2024
Por el mundo

Corresponsal del otro lado de la TV. Crónica de un golpe de Estado

Por Alejandro Nisi/El Furgón  –

Dos mil doscientos treinta y nueve kilómetros separan Buenos Aires de La Paz. Poco más, poco menos, treinta años separan a la democracia del cono sur de las últimas dictaduras. Poco más, poco menos, treinta años separan a Latinoamérica de El Plan Cóndor. Un botón de encendido/apagado nos separa y enseña el mundo a su antojo. Usted decide cómo pensar y entender la realidad detrás de ese botón. Así lo veo yo.

Una cordillera; un desierto en las alturas; la confluencia de ríos vertidos por una gigantesca catarata hasta un tesoro subterráneo; la densa respiración de la selva; el viento incansable de la Patagonia; el oro negro que besa el Caribe; la exquisitez de los mares; todo une el mismo desconcierto y desamparo. Lo que es aún peor, sangre y depredador, atrae al mismo ambicioso externo y su siempre fiel cipayo interno.

De una manifestante en Buenos Aires

Hoy es doce de noviembre de 2019. Escribir esos números suena a futuro. Mucho más con el inútil avance de las telecomunicaciones (sean sinceros, ¿les damos un uso útil?),la incontenible y vacía velocidad de la existencia humana, la falsa promesa de que un auto y un perfume nos harán libres y gustosamente felices. Sin embargo, el futuro, el progreso, no sólo están sobrevalorados, sino que constituyen la base de una ilusión, de una sostenida mentira. Tal y como el alpiste en la jaula del pájaro. O sea, sin oraciones rimbombantes:¡el futuro y el progreso son otra cosa! Machado escribió: “Todo necio confunde valor y precio”. Actual verdad.

Hoy (mientras escribo) es doce de noviembre de 2019,un día que nos llevó al pasado con la premura de los medios hegemónicos, la traición de muchos dirigentes y complacencia de otros, el histórico descaro de la OEA y el infaltable apoyo democrático de los Estados Unidos de América. ¡Vaya apropiación del continental gentilicio! En este contexto, hay quienes se esmeran en continuar las huellas coloniales y quienes, ante los escollos de dicho futuro, anhelan la soberanía que escasamente tuvimos desde las primeras independencias.

Evo Morales, primer Presidente indígena electo por su pueblo,fue depuesto días atrás mediante un Golpe de Estado. Bolivia cuenta con más del 60% de población indígena, sin embargo, aunque no le parezca, no lo haya pensado o no lo imagine, a lo largo de su historia, Bolivia ha sido manejada por gente que cree que América es la India. Es decir, la oligarquía santacruceña. Para que usted tenga una idea adecuada, piense en Argentina con presidentes británicos o españoles, en Brasil con presidentes portugueses, y así. Pero tampoco se asombre demasiado. En Bolivia, antes de Evo, estuvo la mano visible. Acá fue igual. No olvidemos el pacto Roca-Runciman. La página de Civilización o barbarie, donde Sarmiento ofrecía los ríos navegables a buques mercantiles franceses y británicos. La memoria gorda de los noventa… Por eso le digo, no vaya usted a creer que es dueño de su soberanía. Hace poco, Macri remató a sus nietos al Fondo Monetario. Pero, como dije al principio: ¡Así lo veo yo!

No nos desviemos del tema principal. Evo Morales fue destituido de su cargo democrático, por:

En primer término, las fuerzas policiales. Luego, cuando estas se vieron avasalladas, pidieron el auxilio de las Fuerzas Armadas Más tarde, cada uno de estos movimientos ajedrecísticos, tuvieron el aval de la Organización de los Estados Americanos. Sin tardar demasiado, Trump (como un brujo que conoce el futuro), aplaudió los hechos acaecidos.

¡Bingo! Golpe de Estado.

No obstante, usted no se preocupe, la democracia tiene un as bajo la manga: La Asamblea Legislativa.

Por lo tanto, nos brindan la posibilidad de creer, que a pesar del Golpe, no está acabada la idea de elegir libremente y sin condicionamientos a nuestros gobernantes. El diálogo son nuevas elecciones. Sin indígenas, con progreso.

En Bolivia, ambas cámaras (senadores y diputados) son ocupadas en mayoría, electos democráticamente a través del voto popular, por el MAS. Partido al que pertenece Evo Morales. Pero, válgame dios, el sucesor nombrado es de la oposición. ¿Coincidencia, desidia, absolutismo? La respuesta es: No.

Lleva el buen nombre de futuro, progreso, o en castellano latinoamericano, neocolonialismo.

Evo Morales está exiliado en México. Usted y yo, detrás del botón de encendido/apagado del control remoto.