lunes, abril 22, 2024
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La protesta contra el ajuste gana la calle y Macri reacciona llamando a Trump

Por Jorge Montero/El Furgón –

La medida que anunció el Gobierno tras los mensajes del presidente Mauricio Macri y del ministro Nicolás Dujovne, es mayor ajuste fiscal, justo antes de abrir una nueva etapa de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En los hechos significa cierres de áreas de la administración central, disminución sustancial de la obra pública, transferencia de gastos a las provincias y política de déficit cero para el año 2019. Ni más ni menos que un remedo de la medida que Domingo Cavallo anunció en julio de 2001, cinco meses antes de que el presidente Fernando De la Rúa, fuera catapultado de su cargo.

Mientras el Gobierno anunciaba la fusión de ministerios, que significaron la desaparición como tales de las áreas de Salud, Trabajo, Desarrollo Social y Ciencia y Tecnología, entre otros, las huelgas de los empleados de estos sectores, no se hicieron esperar. Miles de trabajadores estatales agrupados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), se movilizaron por la ciudad de Buenos Aires y marcharon hacia las sedes de las carteras reducidas, a partir de ahora, al rango de secretarías.

Cuesta racionalizar, que con una proyección gubernamental inflacionaria del 42% para este año y una caída del Producto Bruto Interno (PBI), que estará por debajo del 2,4%, se suprima el ministerio de Salud. Máxime cuando la irrefrenable devaluación y su secuela de despidos y caída salarial, llevará la pobreza del actual 32% de la población al 40%, en pocas semanas. No resultó casual que casi inmediatamente renunció el director Sergio Maulen. quien alegó falta de presupuesto para atender el área de prevención, tratamiento y asistencia de SIDA, enfermedades de transmisión sexual, hepatitis, tuberculosis y lepra.

Las protestas incluyeron concentraciones frente al ex ministerio de Agroindustria, en demanda de la reincorporación de 600 empleados recientemente despedidos, y un abrazo simbólico a la sede del suprimido ministerio de Ciencia y Tecnología. Allí confluyeron ATE, UPCN, investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), UBA (Universidad de Buenos Aires), agrupaciones de Científicos y Universitarios Autoconvocados y de Jóvenes Científicos Precarizados, que han venido resistiendo el vaciamiento de la cartera durante los últimos dos años. La marcha continuó luego hacia Plaza de Mayo, permaneciendo los trabajadores frente a la Casa Rosada y la sede de Hacienda.

Pese a la atomización en diferentes corrientes internas de ATE y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), todas convergerán en huelgas y movilizaciones el 12 de septiembre y luego el 25 junto a la Confederación General del Trabajo (CGT) y el resto de las corrientes sindicales. En menos de tres años el gobierno de Cambiemos ya provocó el despido de 35.000 estatales.

A poco de conocerse los anuncios gubernamentales, un grupo de vecinos que reclamaban alimentos en las puertas del supermercado “El Impulso”, ubicado en el Barrio Obrero de Roque Sáenz Peña -la segunda ciudad en importancia de la provincia del Chaco-, fueron brutalmente reprimidos. Durante la represión policial, Ismael Ramírez, de 13 años, recibió un balazo en el tórax, muriendo pocas horas después. Mientras que José Quinteros, de catorce años, sufrió heridas de perdigones en su ojo derecho, encontrándose en grave estado. Presuroso el gobernador Domingo Peppo, del Partido Justicialista, dispuso la “rápida intervención” de las fuerzas de la policía provincial para evitar los intentos de saqueos.

El ministro de Seguridad de la provincia, Carlos Barsesa, señaló que “esto tiene que ver con una situación social que está caliente” y definió la zona del hecho como “un barrio muy vulnerable, de gente de escasos recursos”. Las fuentes periodísticas señalan que la policía detuvo a 19 personas durante varios intentos de saqueos ocurridos en la noche del lunes en distintos puntos de la ciudad.

El gobernador Peppo, ya confirmó la solicitud de ayuda al gobierno nacional para el envío de fuerzas federales. Eso sí, prometió una exhaustiva investigación para determinar “con veracidad los hechos ocurridos donde perdiera la vida un joven de la ciudad”.

La CGT no quiere quedar a la zaga de la situación y en un comunicado señaló que los anuncios de más ajuste “lejos de generar confianza en los trabajadores, multiplicó la incertidumbre sobre el futuro inmediato”. Y añade: “Rechazamos que la degradación política de la problemática del Trabajo y la Salud sea valorada como un ahorro en el gasto de la administración. No hay ahorro real, solo un mensaje simbólico hacia los más poderosos”.

Las divisiones internas dentro de la CGT y del sindicalismo argentino en general se manifestaron cuando, a media tarde de ayer, algunos dirigentes presionaron para adelantar la fecha de la huelga general prevista para el 25 de este mes.

También este lunes protestaron, sin movilizarse, los movimientos sociales que rechazaron por insuficientes los aumentos en las asignaciones universales anunciadas por el Gobierno, demandando más asistencia del Estado en momentos en que los precios de los alimentos y los servicios básicos escalan sin pausa. Estos movimientos están liderados por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) -de fuerte influencia papal-, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa, quienes ya anunciaron un plan de lucha antes de la huelga de la CGT, a la que también adhieren.

Sobre el final de la jornada grupos de personas se reunieron en diferentes puntos de la Ciudad de Buenos Aires para rechazar, con carteles, banderas y cacerolas, los anuncios de Macri antes de las negociaciones con el FMI. El espontáneo “ruidazo”, que se replicó en numerosos barrios porteños, mostró el fastidio en una ciudad donde más del 50% votó por el oficialismo en las últimas elecciones.

Las protestas de vecinos cerraron una jornada donde por primera vez en mucho tiempo hubo convergencia de varias corrientes sindicales motorizadas, fundamentalmente, por las bases que sienten las consecuencias del ajuste. Las une la gravedad de la situación antes que su vocación frentista, y la necesidad de alzar la voz de alerta en el diagnóstico: lo más grave de la situación económica y social en Argentina aún no llegó.

Ni siquiera el apoyo que el presidente Donald Trump dio al Gobierno de Mauricio Macri, a horas de mantener en Washington reuniones con el Tesoro de Estados Unidos y una renegociación del acuerdo firmado hace tres meses con el FMI, consiguió revertir los números rojos con que cerró la jornada la economía argentina. Aumentó el dólar, subió el riesgo país, el Banco Central vendió reservas y cayeron acciones en Buenos Aires y Nueva York.

Fotos: http://www.cta.org.ar y http://www.ate.org.ar