jueves, julio 18, 2024
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Qué hay detrás del discurso de “mano dura”

Tras la muerte de dos policías en veinticuatro horas, ciertos funcionarios y medios de comunicación ponen otra vez en discusión la puerta giratoria y a exigir mano dura. Impunidad, las cifras negras de la delincuencia y la situación carcelaria.

Por Juan Agustín Maraggi/El Furgón

Dos policías fallecieron en las últimas horas en distintos lugares de la Provincia de Buenos Aires. La familia de una de las fallecidas convocó una marcha contra la impunidad, los medios tomaron la posta e inundaron la pantalla de comentaristas –pocos especialistas– que encendieron la alarma sobre la situación delictiva y penal en el país. Un discurso que ha demostrado ser por demás peligroso.

Las manos atadas de la policía

El esposo de una de las fallecidas –también policía– sentenció que tienen “las manos atadas”. Patricia Bullrich adhiere a este discurso, la ministra refuerza con constancia que, en la doctrina de seguridad del macrismo, se protege a las fuerzas sin duda ante cualquier ocurrencia para evitar que adopten una política de ‘brazos cruzados’. “ (…) Lo que no puede decir la policía es ‘si actúo y defiendo un ciudadano voy preso yo’, ¿sabes lo que termina pasando? Uno no sabe la cantidad de veces que no actúan pero yo lo escucho todos los días” sentenció Bullrich en Radio Nacional en febrero.

Según la lógica del oficialismo, ‘cuidan a la policía para que cuide a la gente’, la defienden, como hicieron con Chocobar y otros casos, porque presuponen una judicialización innecesaria que inhabilita lo que definen como correcto accionar. Sin embargo, los números de la CORREPI son contundentes, el Macrismo se transformó, proporcionalmente, en el gobierno con más muertes en manos de las fuerzas represivas.

La puerta giratoria y la impunidad

Estos debates vuelven a ponerse en primer time continuamente. El carnicero de Zárate, el fusilamiento realizado por Chocobar, el caso actual, son –con diversos matices– algunos ejemplos. Los medios masivos de comunicación desvían la atención en debates que sólo se basan en la víctima –y las posibles víctimas que, según ellos, somos todos– y perspectivas superficiales, evitando así hablar de las complejidades de un sistema penal y judicial meramente punitivo.

Germán Garavano se situó en este discurso en varias ocasiones “En general no va preso nadie” sentenció en una entrevista a Luis Novaresio. A su vez, le echó la culpa al garantismo y a Raúl Zaffaroni la situación en la que se encuentra la Justicia. En otras entrevistas, también hizo referencia a ‘la puerta giratoria’, la cifra negra y la impunidad como causantes de los problemas.

La Cifra negra del delito es la definición popular de la diferencia entre los hechos delictivos existentes y aquellos que son denunciados. Según la Encuesta de Victimización realizada en 2017 por el INDEC[1] cerca de un 72% de los delitos no violentos no son denunciados, mientras que un 60% de los violentos son reportados.

Razones de no denuncia por tipo de delito

Si se hace un cruce de datos con los datos censales del 2010, se da cuenta que la violencia de género tiene una cifra negra que llega al 60% y llega a un 70% en los delitos comunes. Para el discurso televisivo o radial hablar del tema puede ser muy rentable, pero superficial. Lo que Garavano olvida indicar es que, según el mismo informe, la principal razón por la que los delitos no son denunciados radica en la desconfianza en las autoridades, su funcionamiento y transparencia.

La supuesta puerta giratoria se posiciona como una herramienta discursiva de fácil acceso. Sin embargo, los números también contradicen esta consigna, según el SNEEP[2] el crecimiento de la población carcelaria no disminuye, sino que continúa en ascenso.

Evolución de la población penitenciaria

En Argentina, hoy en día, existen 175 privados de su libertad cada 100.000 habitantes, de los cuales la mitad se encuentran procesados pero sin sentencia firme. La cantidad de privados y privadas de libertad es casi el doble de la que existía en el año 2000 y aumentó un 41% desde el 2007. Las estadísticas también demuestran que hace más de veinte años que la mayor cantidad de detenidos son ‘primarios’, esto quiere decir, procesados o condenados por primera vez. Las cifras llegan a un 70%, por lo que la Puerta deja de ser giratoria.

Sobrepoblación en cárceles

Al mismo tiempo, la mano dura y sus discursos tienen su otra cara. Según el informe anual de la Procuración Penitenciaria de La Nación[3] la superpoblación carcelaria sobrepasó su récord histórico. En el último trimestre del 2017 la cifra llegó a un 106% y las condiciones en las cárceles son denunciadas cada vez con mayor énfasis.

Nuevamente se debate sobre la superficialidad. El gobierno continúa incitando un discurso punitivo que se desentiende de las causas del delito, las posibilidades de reinserción social y el rol de la educación, el trabajo entre otras prioridades. El objetivo, aquí, es terminar de transformar la Justicia en lo que el modelo necesita, una guerra constante entre un ‘nosotros’ y un ‘ellos’ que definen los que tienen el poder.

Notas

[1] Encuesta Nacional de Victimización, 2017. Disponible en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/env_2017_02_18.pdf

[2] SNEEP: Sistema Nacional de Estadística sobre Ejecución de la Pena. Informe disponible en la Web del Ministerio de Justicia: http://www.jus.gob.ar/media/3268598/Informe%20ejecutivo%20del%20Sneep%202016-Sistema%20Nacional%20de%20Estad%C3%ADsticas%20sobre%20Ejecuci%C3%B3n%20de%20la%20Pena.pdf

[3] Informe Anual de la Procuración Penitenciaria de La Nación (PPN). Disponible completo en: http://www.ppn.gov.ar/sites/default/files/Informe%20Anual%202017.pdf

También puede accederse a un resumen estadístico en: http://www.ppn.gov.ar/sites/default/files/BE%20PPN%20N%C2%BA%209%20-%204to%20Trim%202017.pdf

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