jueves, julio 18, 2024
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El Furgón en Rusia 2018 de la mano de CCCP Mundial

Vamos a seguir el campeonato del mundo desde las notas de CCCP Mundial, un proyecto que reúne a cinco periodistas argentinos que estarán en Rusia. Ellos son Juan José Panno, Roberto Daniel Fernández (Defer), Héctor H. Cardozo, Adrián De Benedictis y Vito Amalfitano, mientras que en Buenos Aires edita Néstor López. Con CCCP Mundial tendremos una mirada original, más allá de dónde rebote la pelota. Son cronistas  que viajan con la consigna que Osvaldo Ardizzone daba antes de cubrir un partido: “Vamos, vemos y cuando volvemos, contamos”.

A continuación, la presentación de CCCP Mundial y las primeras líneas de cada uno de los cronistas. A disfrutar.

¿Por qué le habrán puesto CCCP?

CCCP eran las siglas en alfabeto cirílico de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Las vimos, primero, en las camisetas de fútbol: letras blancas sobre fondo rojo. No las olvidamos más. Desgajado aquel conglomerado, mudado el sistema de vida, el traspaso histórico cultural en lo que fue el núcleo de la URSS acabó asimilándose, igual como había ocurrido luego de la Revolución de 1917. Los rusos, pese a los dolores que provocaron semejantes cambios, siguen orgullos de su pasado, que abarca desde antes de Pedro I -el gran transformador- hasta el presente. Se nos ocurrió jugar con CCCP porque sí nomas.

En la Ciudad de la Furia

Por Néstor López – Siempre tiene que haber una base de operaciones. Cinco tipos dando vueltas por Rusia y bailando al ritmo del Mundial necesitan un apoyo que les permita brillar. Y ese apoyo estará en Buenos Aires, desde donde habrá que editar las notas (textos, videos, fotos, audios o lo que venga desde el otro lado del planeta) y también aportar la mirada de cómo se vive esta Copa del Mundo aquí, en la Ciudad de la Furia, donde por ahora va ganando el escepticismo por goleada con respecto a las posibilidades del equipo que conduce Sampaoli desde afuera y lidera Messi desde adentro.

Después de toneladas de vermicellis tuco y pesto ingeridas en un tradicional bodegón porteño (con extensas sobremesas incluidas) se formó este equipo que sale a la cancha para mostrar que todavía está vivo el texto y también para incursionar en otras formas de comunicación, como el video por ejemplo. En el mismo momento en que los jugadores sueñan con la Copa mientras cruzan el océano rumbo a Europa, CCCP Mundial sale a la cancha con el sueño de atrapar lectores ávidos de finas prosas y materiales audiovisuales únicos. Ahí vamos.

¿A qué Rusia vamos?

Por Vito Amalfitano – ¿A qué voy a Rusia? ¿Qué vamos a buscar? No solo voy por mi octavo Mundial de fútbol, que para mí siempre se trata de un postgrado en periodismo, como los Juegos Olímpicos. En este caso, también voy a buscar tres países diferentes en uno. El primero, el que está a la vista, la opulenta Rusia que renace como potencia con el liderazgo de Vladimir Putin, que, aun con economía de mercado, sale del cimbronazo neoliberal de Yeltsin, que con mucha pobreza y desigual había marcado un alto contraste con la Unión Soviética que quedaba atrás. El segundo país que trataré de encontrar en este viaje es justamente ese, la URSS: los vestigios de la vieja CCCP, no solo en la liturgia, los bares que la rememoran o los símbolos. También en la cultura, en la nostalgia social, y en lo que todavía pueda quedar de aquel particular estado de bienestar. Y el tercer país es el de la historia, el también opulento, la Rusia zarista, la monumentalidad, desde la Plaza Roja a los subtes.
También será un desafío descubrir cuanto de estos tres países se entrecruza. Que es lo que queda, por ejemplo, del mundo socialista insertado en la historia que permanece en los edificios y la geografía y en el presente dinámico que vuelve a ubicar a Rusia en el primer plano de un mundo que pretende multipolar.
Además de todo eso, como dice Galeano, voy por una limosna de buen fútbol. Algo que me llene desde el juego. Si es de Argentina, mejor. Sino igual se puede disfrutar.

Preguntas que buscan respuesta

Por Adrián De Benedictis – El Mundial de Rusia provoca incertidumbre no sólo en el aspecto deportivo, sino también por todo lo que puede ofrecer a nivel social y político el país más grande del mundo. El desprendimiento de la Unión Soviética dejó secuelas en la Europa del este, y CCCP viajará con la misión de resolver todos los interrogantes que se plantean antes de la partida. Para este enviado será la primera experiencia en ese continente y la incertidumbre es aún enorme, pero con la experiencia y el apoyo del resto de los integrantes de este grupo, las preguntas encontrarán sus respuestas. CCCP Mundial buscará exhibir lo que no se encontrará en otros sitios, con la sabiduría y la capacidad de un equipo de Selección. El camino empieza a recorrer sus primeros tramos, y con CCCP Mundial el viaje será de antología.

Con la mirada pura de los pibes

Por Héctor H. Cardozo – Es un destino, es el destino. Rusia siempre estuvo en la imaginación, fue cuna de fantasías, sueños de juventud. Zambullirse en su historia es pasear desde Pedro el Grande, la invasión de Napoleón, los manifiestos de Lenín, la derrota del cruel nazismo, el advenimiento de la URSS, la caída del comunismo, la Perestroika, Putin, los mercados, la globalización. Hubo hay más. Rusia es su cultura milenaria, su música, su arte, la literatura, la belleza de su cambiante y atrapante geografía. Pero nos mueve un deseo: nuevo, fulminante, hasta quizá incierto. Ojalá pueda descubrir cada centímetro de Rusia con la mirada pura y transparente de esos miles de chicos que observaban embelesados a Messi en la cancha de Huracán. Esos ojos que denunciaban que aún no están contaminados por nada, que veían y no miraban. Que disfrutaron y fueron felices viendo a Leo o a Lio. Que en cada exclamación nos contagiaron la sabiduría de la nobleza. Así quiero ver Rusia, así quiero ver cada partido. Disfrutando, gozando, sintiendo. En CCCP voy con la mano en el hombro de mis compañeros y con el abecedario en el bolsillo, para expresar gratitud con todas las letras.

De la URSS a Rusia

Por Roberto D. Fernández – Vuelvo después de 38 años a un escenario cambiado en mayor proporción que la mera medición en tiempo. Era verano en el hemisferio norte aquel 19 de julio de 1980, el mismo día en que Moscú abría sus Juegos Olímpicos. La primera imagen que recuerdo fuera del entonces novísimo aeropuerto Sheremétievo-2, a lo largo de la Autopista Leningradskoe, con el fondo de inmensos monobloques habitacionales, es la figura de un flaco veinteañero, barbudo, melena hasta los hombros, montado en bicicleta, con una guitarra terciada a la espalda. No era poco, llegando como llegaba de un país sumido en las sombras de la dictadura, en el que ser joven y poco convencional ya era delito. Hoy, igual que ayer, convoca el deporte, excusa perfecta para expandir horizontes, mal que les pese a los enciclopedistas. Allá vamos, a mezclarnos con los otros, que somos nosotros, al fin.

Rusia decime qué que se siente

Por Juan José Panno – ¿Rusia? Te digo que se siente: como un viaje de egresados se siente ¿o habría que decir regresados.? Regreso a la adolescencia, a la juventud, a los años mozos para El Negro Cardozo, Vito Amalfitano, Roberto Defer y yo. Doscientos sesenta años entre los cuatro, que se hacen 300 si lo sumamos al pibe Adrián De Benedictis. Cinco tipos en una casa alquilada en el norte de Moscú, organizando el día de modo tal que quede tiempo para todo: mirar, chusmear, indagar, preguntar, comparar, reflexionar, viajar, ver, comer, probar, cocinar, lavar, dormir y contar sobre todo contar. Con la compu, la cámara de foto, la filmadora del celular o como sea, pero siempre con la obsesión de contar, de modo tal que, al menos por algunos momentos, puedas sentir que estás ahí, con nosotros, viviendo el Mundial y todo lo que lo rodea. Sumate.