jueves, julio 18, 2024
Nacionales

AGR-PepsiCo: la misma lucha, la misma represión

Candelaria Dominguez/El Furgón* – Resistir, luchar, caer, levantarse, seguir luchando. Ésa es la fórmula. Este gobierno viene jugando al desgaste con aquellos trabajadores que pelean por su puesto de trabajo. Es la lucha por la dignidad humana, la lucha por mantener aquello que aún no se les ha quitado, como tantas otras cosas. El desgaste y la represión representan la intención de quitar la posibilidad de resistir, de organizarse, de sobrevivir.

El desalojo en PepsiCo y en Artes Gráficas Rioplatenses (AGR) tienen un común denominador: utilizar el desgaste para apagar el calor de las luchas obreras y terminar con la organización de los trabajadores. La justicia juega su rol: ignorar las denuncias de los trabajadores por despidos ilegales y seguir así, quieta, hasta que llegue la orden del Ministerio de Seguridad de reprimir y terminar con los acampes en los lugares de trabajo. Las cifras de desempleados desde 2016 ya no pueden medirse: ¿400.000?, ¿500.000?; de cualquier modo, todos los días, tanto del sector privado como el público, los trabajadores tienen que limpiar sus escritorios o lugares de trabajo e irse. Irse, ¿a qué?, ¿a buscar en los clasificados o consultoras trabajos donde se encuentra la flexibilización laboral o el sueldo por debajo de la línea de pobreza?

Represión 2

PepsiCo: planta que se dedica a la fabricación y envase de productos de snacks y gaseosas. Despidió, con un simple cartel, a 690 trabajadores de un día para el otro, con la excusa de que trasladaban su producción a Mar del Plata. Dejaron números de teléfono en caso de querer comunicarse.

AGR: planta gráfica que se dedicaba a la impresión de la revista Viva del diario Clarín, a otras revistas nacionales y a cuadernos escolares. Grupo Clarín despidió, de un día para el otro, a 400 empleados. Dejaron también números de teléfono para comunicarse.

AGR 1

Ambos cierres carecieron de la ayuda de sus respectivos sindicatos. Rodolfo Daer, del Sindicato de la Alimentación, no planteó ningún paro o huelga. Tampoco lo hizo el Sindicato de Gráficos con los despidos en AGR; sólo una marcha, luego de 30 años de inmovilización y despidos a mansalva de periodistas. Ambos sindicatos se sumieron en su clásico silencio. Una delegación de 17 diputados y organizaciones de derechos humanos fue al Juzgado de Garantías de San Isidro para pedir que se anulara el pedido de desalojo en PepsiCo. La empresa, al despedir, comenzó un recurso preventivo de crisis (el cual, por ley, debe realizarse al despedir a más del 15 por ciento de la planta permanente), pero despidió a 690 empleados durante ese término de recurso, lo cual hace al despido ilegal. Por eso, comenzó a trasladar sus productos desde Chile ante el conflicto. En el Juzgado de Garantías, la jueza se negó a garantizar la protección de los trabajadores y continuó con el apoyo a la empresa, mientras que los abogados de los trabajadores presentaron sus denuncias en el Juzgado Federal de San Isidro.

Represión 3

En AGR, los despidos también fueron ilegales, ya que Grupo Clarín no presentó el recurso preventivo de crisis y no pagó los sueldos adeudados de diciembre. El acampe de los trabajadores duró seis meses, aguantando represiones brutales, frío y hambre. La carpa de plástico, rodeada de pequeñas carpas, fue desalojada semanas atrás.

Los trabajadores de PepsiCo comenzaron a difundir el miércoles que helicópteros y móviles policiales rodeaban la fábrica donde ellos estaban; llegaba gendarmería. “Vamos a resistir -dijo Camilo, delegado de PepsiCo-. Nos hallamos una veintena de trabajadores en la planta para cuidar nuestros puestos de trabajo, han enviado unos 500 gendarmes con carros hidrantes y en todas las calles aledañas están cortadas. Los vecinos del barrio están viniendo en apoyo”.

Se escuchan las sirenas bajo la noche tapada en San Isidro. Saben que están rodeados. Ellos siguen, resisten, luchan.

*Fotografías: Colectiva Fotografía a Pedal