sábado, mayo 18, 2024
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Una herida que busca cerrarse

Agustina Lanza/El Furgón – Noelia Olivera no llegó a buscar a sus hijos al colegio el 28 de agosto de 2014. Ese día apareció muerta, con un cinturón rodeándole el cuello, en su departamento de la ciudad de Castelar. No hubo testigos. El último que la vio con vida fue su novio, Gastón Manes y dijo que se había suicidado. Pero esa versión fue desmentida. Según la autopsia, el cuerpo tenía tres costillas rotas y un golpe en la cara. Los peritos encontraron pruebas de que ella se quiso defender y no pudo: había ADN de Manes debajo de sus uñas. El martes, el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de Morón, a cargo de los jueces Fabián Cedarri, Aníbal Termite y Humberto Gonzáles, lo condenó a prisión perpetua por el femicidio de Noelia.

El fallo de los jueces fue unánime y sus fundamentos se darán a conocer en los próximos días. Anunciaron el veredicto y pidieron la detención inmediata de Manes, que llegó libre al juicio y no presenció la lectura de la condena. Estuvo prófugo algunas horas hasta que se entregó.

Noelia 1

Ese 28 de agosto, Manes simuló haber encontrado muerta a Noelia y pidió ayuda. Los días siguientes fingió un estado de shock y se autolesionó para ocultar los arañazos que ella le marcó en la piel cuando intentó defenderse de sus ataques. Durante el juicio, la versión que sostuvo su defensa giró en torno al suicidio. Decían que su novia padecía anorexia y estaba deprimida. Al comienzo la investigación se centró en esa hipótesis.

Miriam Luchetta, la mamá de Noelia, denunció irregularidades en el proceso judicial. Durante el primer mes la causa estuvo al borde de ser archivada en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°7 de Morón. En ese tiempo no llamaron a declarar a Manes, el único sospechoso, y la fiscal de turno nunca se presentó en el lugar del hecho. Además, Miriam los acusó de tergiversar su testimonio. En el expediente figuraba que ella había confirmado la tentativa de suicidio. No fue así. Siempre estuvo convencida de que su hija fue asesinada. Meses después, la fiscalía se declaró incompetente y la causa pasó a la UFI N°6 de Morón. “El fiscal Sergio Dileo nos confesó que encontró demasiadas anomalías en la investigación. Le pidieron que archivara la causa así como estaba”, dijo Luchetta a El Furgón.

Noelia 7

Luchadora. Con proyectos de vida. Así describieron a Noelia las personas que la querían. Todo cambió cuando conoció a Manes en un boliche y empezaron a salir. Durante los nueve meses que duró la relación, la aisló de su círculo cercano, controló su celular y sus redes sociales. Con el paso el tiempo, la joven de 27 años modificó su forma de vestir y bajó de peso. Una vez su mamá le encontró marcas en el cuerpo y ella dijo que se las había hecho “jugando” con su pareja, pero no le creyó.

Una médica del SAME se opuso a la versión de Manes. En su informe detalló que había signos de violencia en el lugar del hecho. Otras pruebas también lo pusieron en la mira. Según las pericias psicológicas, el hombre experimentó “celotipia”: una emoción que busca la posesión exclusiva de una persona cercana. En otras palabras, celos enfermizos. Noelia no fue su primera obsesión. Una ex pareja de él le confesó a Miriam que tuvo que cambiar de teléfono y mudarse para que dejara de perseguirla. La chica no atestiguó. Tuvo miedo de que Manes la matara. El imputado estuvo libre durante todo el juicio. En su momento, la jueza de Garantías Mónica López Osornio no había dado lugar al pedido de detención a pesar de las pruebas psicológicas negativas. “Es un sujeto peligroso para la sociedad”, había asegurado la profesional que lo analizó.

Noelia 6

La familia de Noelia temía que el veredicto no fuera lo esperado. El Tribunal reúne varios juicios políticos por fallos desfavorables en ocasiones de muerte. Uno de ellos fue el caso de Mayda Caccone, de 3 años. En julio de 2015 recibió un balazo mientras caminaba con su mamá por el barrio de Pompeya. Fue producto de los disparos de dos delincuentes que habían cometido un asalto. La madre de la nena reconoció la moto en la que se movilizaban. Para los jueces no fue suficiente prueba.

Pero esta vez la decisión fue justa. “Llega tranquilidad a mi alma aunque a mi hija no la tenga más. Luché por la verdad. Soy una mujer aguerrida que no me dejo doblegar por nada”, aseguró Miriam. Cuando salió de los Tribunales de Morón la gente que esperaba la noticia la aplaudió. A la mañana, los familiares y amigos de Noelia habían empapelado las paredes con carteles que decían: “Queremos cerrar esta herida”. Se hizo justicia para que eso suceda.