lunes, junio 17, 2024
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Angelici: Fútbol, timba y poder

Marcelo Massarino/El Furgón – Ignacio Damiani y Julián Maradeo son los autores de El Tano. Quién es Daniel Angelici, biografía sobre el actual presidente del club Boca Juniors, empresario del juego, operador judicial y de los servicios de inteligencia y socio político del mandatario Mauricio Macri. En la tapa de todos los diarios, bajo la lupa en los medios de comunicación y protagonista en las redes sociales, Angelici resiste operaciones políticas y críticas despiadadas. Conoce ese terreno como la palma de su mano por los vínculos con funcionarios, jueces, empresarios, sindicalistas y servicios de inteligencia. La esencia de este hombre, de oratoria pobre y bolsillo abultado, es la construcción de un poder que hizo de manera paralela a su fortuna con el negocio de los bingos y una pertenencia política al radicalismo que fluctuó desde Raúl Alfonsín, en los albores de la democracia recuperada en 1983, a los radicales que apoyaron a Mauricio Macri en 2003, en uno de sus intentos por conquistar la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un cargo que Macri ganó en 2007 y mantuvo hasta 2015 cuando se lo dejó a su delfín, Horacio Rodríguez Larreta.

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Así como Horacio Verbitsky en 1991 detalló en el libro Robo para la Corona el sistema de corrupción que imperaba durante el gobierno peronista de Carlos Saúl Menem, Damiani y Maradeo corren el velo para dejar a la vista la manera en que Angelici armó un esquema donde confluyen política, negocios, fútbol y lobby. Es el CEO de un conglomerado formado por políticos, abogados, contadores y militantes que pone al servicio del mejor postor. O, mejor dicho, de quien le garantice una construcción que signifique poder. El propio Angelici suele decir que una de sus virtudes es acercar un curriculum a la persona indicada en el momento oportuno.

Los autores de El Tano… encontraron no pocas dificultades para difundir el trabajo que publicó Ediciones B, porque muchas empresas periodísticas le deben favores al protagonista o se ven salpicadas por la historia que se cuenta. “Los paradigmas del cerco mediático son Clarín e Infobae, porque se agarran de dos elementos distintos para hacer lo mismo: impedir la difusión de El Tano, más aún cuando nos pidieron entrevistas para ambos medios. En el caso de Clarín es por la relación de (Ricardo) Roa con Angelici, y en Infobae porque uno de los casos que aparece insistentemente en la investigación son los servicios de inteligencia y entonces Daniel Haddad, que tiene ese mismo origen, impidió que se toque el tema. En La Nación rompió el cerco Hugo Alconada Mon con la denuncia contra el italiano Angel Guidoccio que es contador de Angelici y de la Cámara del Juego, además de Secretario de Economía y Presupuesto de la Asamblea de Representantes de Boca Juniors”, señala Julián Maradeo.

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El caso de Angelici como operador político y judicial es curioso por la visibilidad que adquirió su nombre que le da la presidencia de Boca Juniors. Tal vez decidió pagar un costo mayor en función de una construcción de poder mucho más importante. En 2011 dijo que “era hora de abandonar el bajo perfil” porque sabía lo que significaba ese lugar. Otra particularidad es que nunca ocupó cargos institucionales. Para Maradeo, “pudo haber recorrido un camino como dirigente político y ahí aspirar a un cargo, o como empresario del juego haberse quedado en ese mundo que lo volvió un acaudalado y le dio autonomía política frente a otros contendientes en la mesa chica de Macri, o como dirigente deportivo pudo aspirar a un cargo en la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), la CONMEBOL (Confederación Sudamericana de Fútbol) o la FIFA (Federación Internacional del Fútbol Asociado). Todo su poder es cruzado, oblicuo, capitaliza el poder que hizo en cada uno de los espacios por los que circula”.

-¿En qué momento de la investigación advirtieron que Angelici era un personaje que tejía una arquitectura de poder propia?

-Julián Maradeo (JM): A instancias de Ignacio (ID) leímos a Angelici a través de tres entradas simultáneas: la del juego y la militancia radical, la de Boca y la política judicial. Así, nos encontramos con alguien que era capaz de ir reubicando personas que para el sistema político parecían al margen. Ignacio utiliza una figura que es la de un “sistema de contención” para actores que se creía no iban a cumplir un rol efectivo dentro de la política, por ejemplo (el abogado penalista) Darío Richarte, quien fue número dos de la ex SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) durante el gobierno de la Alianza, luego refugiado en el Grupo Veintitrés de la sociedad Szpolski-Garfunkel, aunque tuviera un estudio de abogados importante, y es vicepresidente tercero de Boca; Juan José Gallea, también ex Grupo Veintitrés tras integrar los servicios de inteligencia, lugar al que regresó en la actual AFI (Agencia Federal de Inteligencia); también están los casos de otros desconocidos como el pehuajense Fernando Rovello, polítólogo y académico de la UBA (Universidad de Buenos Aires) que integra PROA (Propuesta Radical para otra Argentina), la escisión de los radicales PRO (Propuesta Republicana), y hoy es número dos del Instituto Provincial de Lotería y Casinos bonaerense, un lugar preciado para cualquier binguero.

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ID: Cuando empezamos a indagar sobre la arquitectura de Angelici nos preguntamos cómo fue que logró ubicar con tanta velocidad a estos actores de poder. Y ahí descubrimos que su aporte es territorialidad a una estructura nueva como el PRO. También aporta soluciones judiciales cuando destraba algunos problemas que tenía Macri mientras fue Jefe de Gobierno porteño porque, según Claudio Niño, legislador porteño del PRO cercano a Angelici, “teníamos el backup de la justicia porteña”. Además, abroqueló en PROA a esos radicales que habían quedado desperdigados como los Richarte y los miembros del Grupo Sushi. Bueno, él los contuvo y los puso a disposición de Macri a quien conoció en 2003 cuando ayudó a fiscalizar, junto a Cristian Caram, el ballotage que perdió frente a Aníbal Ibarra. Eso le valió el desembarco en Boca junto a otros correligionarios. Entonces, está el bingo por la caja, la política por su concepción radical y el fútbol. Son tres aspectos interrelacionados. No es casual que cuando dicen “pongamos a este tipo acá en la justicia” sea en las primeras líneas: ministro de Justicia de la Ciudad, en la Inspección General de Justicia, el Consejo de la Magistratura. Angelici es todo eso.

El entramado de la influencia de Daniel Angelici es amplio: la justicia porteña, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el fuero federal, Boca Juniors, la gestión nacional y bonaerense, el juego y los servicios de inteligencia. En cada uno de estos lugares está su gente. Esto significa que el sistema político es permeable a operaciones e influencias. La situación es más grave aún cuando decimos que el mismo signo político de Angelici gobierna la Nación, la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, todos con organismos de control ineficaces. La caracterización que hace Damiani ante esta situación es clara: “Se trata de una democracia débil”.

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Por su parte, Maradeo analiza el fenómeno: “Hay una descripción de cómo se concibe un actor político (como Angelici) que da a luz una estructura pergeñada a lo largo de décadas que emerge a partir del resultado de una elección que les da el gobierno nacional, el porteño y el bonaerense, algo que genera una dificultad para cubrir todos los puestos claves. Ahí es que aparece alguien que tiene un elenco de personas que pueden ocupar roles en cada uno de esos gobiernos, incluso sin quedar expuestos como los número uno de cada cartera. Por eso la figura de ‘yo sólo acerco curriculum’ a la persona que tiene la capacidad de poner a un funcionario. Acabamos de ver cómo en el Instituto Provincial de Lotería y Casinos bonaerense, que es el lugar para administrar la caja del juego, se fue Eugenio López Melitón, pero sigue el número dos y secretario ejecutivo del organismo, Rovello. Hay de parte de Angelici una comprensión cabal de cómo funciona el sistema, pero a diferencia del PRO él charla con las diferentes fuerzas aunque no conformen su frente. En los veinticinco o treinta años que desarrolla su negocio del juego en la provincia de Buenos Aires, es con el peronismo en el gobierno. No es un advenedizo. Siempre tuvo voluntad y vocación de poder. Por eso, ante embates como los que vemos con las escuchas, lo que pasa en la causa del ex juez (Norberto) Oyarbide, o los ruidos que hay en su relación con Macri, nosotros creemos que Angelici es un aliado con peso propio dentro del mapa PRO”.

La presidencia de Boca Juniors pone a Angelici en un lugar de exposición pública inusual para un hombre con cintura política, económica y judicial, que el imaginario lo ubica como un influyente desde las sombras, alejado de los flashes y de las primeras planas de los diarios. Maradeo analiza la importancia del club de la Ribera y cómo sus hombres más fieles también visten la misma camiseta: “Boca es uno de sus ejes y tal vez se convirtió en una de sus debilidades por el grado de exposición. Pasó con las escuchas de (Rafael) Di Zeo (el líder de la barrabrava La Doce) que habló de las reuniones que tuvo con Angelici para el reordenamiento interno de la barra, sin olvidarnos de la causa por los carnets truchos. En el club él sigue la línea que le trazó Macri, claro que con el ingreso de los angelicistas es que transformó a Boca en una unidad básica político-judicial. Hacemos un breve repaso de los nombres. Uno se encuentra con Christian Gribaudo que es Secretario General de la Comisión Directiva, hoy director del Instituto de Previsión Social bonaerense; también a Enzo Pagani, presidente del Consejo de la Magistratura porteño, ambos en ‘Boca Social’ junto a la mujer de Angelici y Hernán Emilio Najenson quien será, seguramente, titular de la Inspección General de Justicia de la Ciudad y que fue director del Registro Público de Comercio y Contralor de Personas Jurídicas porteño. También está Gustavo Ferrari, ministro de Justicia bonaerense, como vocal titular de la institución. A Angelici no se lo puede encasillar sólo en Boca Juniors porque es una onda expansiva que tiene actores en diferentes estratos del poder, sin olvidar el peso de los bingos en las ciudades bonaerenses. Nosotros citamos el ejemplo de Pergamino, donde después de una discusión por una tasa de servicios no productivos el bingo movilizó y agredió a los concejales y logró voltearla. Una cosa que nos dijeron los entrevistados es que el bingo, por la cantidad de fuentes de trabajo y por lo que moviliza económicamente, es uno de los que gobierna la ciudad sólo que desde las sombras. Acotar a Angelici a Boca, que es lo más visible, es un error. En el fuero federal es famoso porque garantiza sentarse con los jueces cuando quiere y necesita, también con fiscales; incluso eso le permitió acompañar a jefes de Estado”.

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Otro factor que Angelici maneja con fluidez son los servicios de inteligencia o, al menos, un sector importante dentro de la interna de los espías. En la AFI puso a gente de su confianza que maneja factores tan sensibles como el presupuesto y la relación con los jueces federales. Como el “Señor 5” está Gustavo Arribas, de íntima relación con Macri, ex escribano de SOCMA (Sociedad Macri) e intermediario de futbolistas acreditado ante la FIFA. El que maneja los fondos, que volvieron a ser reservados merced a un decreto presidencial, es Juan José Gallea, denunciado en la causa por la Ley de Reforma Laboral de la Alianza (conocida como “Ley Banelco”) y ex gerente financiero del Grupo Veintitrés. Quien está a cargo de la Secretaría de Asuntos Jurídicos es Sebastián De Stefano, ex presidente del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires. Todos hombres de confianza de “El Tano”.

Tras las listas de personas influyentes y puestos relevantes está la democracia, un sistema que garantiza el voto secreto y universal para que el pueblo elija a sus representantes. Pero de ella sólo quedan jirones y papel picado cada dos años. Para Maradeo, “este tipo de construcción de poder en las sombras demuestra los riesgos que atraviesa la democracia que está en una etapa de baja intensidad, aunque parece que la cosa comienza a cambiar y me refiero a la reacción de los sectores populares que se movilizan. En este contexto, actores como Angelici acumulan mucho más poder”. Por su lado, Damiani señala que una de las intenciones del libro fue aportar elementos como los señalados más arriba: “Cuando uno habla de democracia, de sistema político, de justicia, también tenemos que agregar a este tipo de actores que se mueven en el sistema. De lo contrario sería una lectura pobre. Los periodistas tienen la necesidad de responder con un sólo título y un único concepto pero, por ejemplo, la difusión de los audios que protagoniza Angelici responde a muchas razones y procesos. Cuando (Elisa) Carrió dice que es un operador, se corre el riesgo de encerrarlo en ese único concepto y olvidar todo lo que es. Para nosotros es indispensable describir esa trama porque algún día Angelici pasará y toda esa estructura, ¿quién la ocupará?”.