lunes, abril 22, 2024
Nacionales

Son horribles

Gustavo Varela*/El Furgón – La administración del gobierno actual tiene una forma específica de ejercer poder: es la política vaciada como aplicación (apps). No hay votantes, hay usuarios. Eso ofrecieron en las elecciones: aplicaciones para usuarios. Es decir, herramientas de uso y habilitación personal: ser felices, estar todos juntos, la alegría es poder colaborar, en todo estás vos, mirar al futuro. La aplicación más elocuente: cambiemos. Ante cualquiera de estas aplicaciones, la fuerza argumental en contra es vista como violencia. Y en el colmo de la aplicación, como soberbia.

La política como aplicación es el desplazamiento del elector al usuario móvil. La eficacia y la extensión de los íconos salen de las pantallas y se instalan y actualizan en la vida cotidiana.

macri-propaganda

Google play: 700 mil aplicaciones bajadas. Android: más de un millón. Apple, millón y medio aprobadas desde 2008. 35 mil millones de descargas. La extensión no reconoce clase social ni lugar de origen. 35 mil millones (solo de Apple) es signo de una práctica orgánica, de un tipo de necesidad vital. 35 mil millones: no elegimos, estamos adentro.

Massa como opositor peronista es una aplicación del gobierno actual. En otras funciones, lo mismo Moyano y el Momo Venegas. Los intendentes radicales, volver al mundo, el fin del cepo, ñoqui, contramilitancia, todas son aplicaciones conminadas al uso y la propagación. Y efectivas para administrar usuarios. El yaguareté de los billetes es la aplicación “basta de historia política”. Multitasking Pro.

Narcotráfico: la reiteración del tema, la insistencia y difusión permanente, es la composición de una nueva aplicación. Es necesario instalar el ícono en cada pantalla: Narcotráfico. No vemos claramente qué es; es suficiente el ícono. Zaffaroni da un reportaje. Argumenta: al narcotráfico no le importa la Argentina porque queda lejos de EEUU, lejos del lugar del consumo. El narcotráfico no es un problema aquí. La aplicación se distribuye igual. A la aplicación no le importa Zaffaroni, no hay lugar para los argumentos de Zaffaroni.

macri-militanciaLa aplicación es eficiencia sin ética ni compromiso. Por eso puede ser una y lo contrario. Melconián: “Vamos a devaluar”; Macri, un día después: “no devaluamos”. La aplicación se actualiza. Todo es posible.

Cedamos siempre el asiento. Dejemos bajar antes de subir. Tiremos la basura en los cestos: aplicaciones para la vida Pro. La más clara, la que indica el gesto de un solapado disciplinamiento social: Esperemos siempre detrás de la línea amarilla.

No todo es aplicación. El poder judicial, el poder mediático y las fuerzas de seguridad no son aplicaciones, son la garantía de funcionamiento de las aplicaciones. ¿Para qué? Para la marcha precisa de la economía financiera y del vaciado político.

La aplicación que ya no sirve, se borra o se elimina (Ernesto Sanz y buena parte del radicalismo).

El ícono Pro, con su tecla de avance, no es un partido sino una aplicación con voluntad de vaciado político. El gobierno Pro no fue votado, fue descargado por un 51% de usuarios. Esa es su conquista inesperada. Y, a la vez, toda su fragilidad.

*Publicado en revista Sudestada N° 141, Marzo-Abril 2016, Año 15