lunes, junio 17, 2024
Por el mundo

Agustín Salazar, vocero de la Confederación de Estudiantes de Chile: “La clase trabajadora está harta y se ha puesto de pie”

Por Luis Brunetto/El Furgón –

El Chile rebelde irrumpe nuevamente. El pueblo trabajador protagoniza lo que, a estas horas, ya es una rebelión contra el régimen postdictatorial, del que ha sido garante no sólo la derecha de Piñera, sino también el progresismo de la Concertación. La joya pulida cuidadosamente por la derecha y el progresismo sucumbe bajo el peso de la movilización obrera y popular, en un proceso que, sea cual sea su desenlace inmediato, dejará lecciones incalculables para la izquierda y los movimientos populares, no sólo a escala latinoamericana, sino mundial. El Furgón conversó con Agustín Salazar, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Los Lagos y vocero de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), una de las organizaciones protagonistas de los febriles días que reconcilian a Chile con lo mejor de su histórica tradición revolucionaria.

La educación parte de la protesta

El Furgón: – En Ecuador, las protestas contra el ajuste de Lenin Moreno se detuvieron cuando anunció que retiraba las medidas. En Chile, a pesar de que Piñera dio marcha atrás con la suba del metro, la gente sigue en las calles…

Agustín Salazar: – Si. Es que el alza del transporte público, en este caso del metro, fue solamente la chispa que incendió la pradera. Esto desencadenó las protestas de los estudiantes secundarios, las evasiones masivas en el metro, a las que el gobierno responde con represión, con el cierre de los metros. Eso provoca que el pueblo trabajador se solidarice con los estudiantes y se empiecen a tomar medidas de lucha no ya contra el alza del pasaje, sino contra toda la estructura que se implantó en Chile desde la dictadura. Hay que tener en cuenta que nosotros acá, en Chile, tenemos la Constitución de 1980, implantada en dictadura, y siempre que se intenta avanzar en derechos sociales la Constitución pinochetista es un dique de contención. Así que acá la causa de fondo es el cansancio generalizado de la clase trabajadora respecto al continuo aumento del costo de la vida sin que aumenten los salarios, a la privatización de la salud, la educación, las pensiones, la precarización y  sobre todo la desigualdad, que es tremenda.

Los pacos reprimen

EF: – ¿Cómo funciona la educación chilena? Uno va por Santiago o por otras ciudades y ve, por todos lados, carteles de propaganda de universidades privadas, como si fueran publicidades de perfumes o de caramelos…

AS: – La educación está totalmente mercantilizada. La universidad es una de las más caras del mundo, y eso ni siquiera asegura la calidad. Las pocas universidades de élite son privadas y las estatales están muy precarizadas, faltas de recursos. El Estado  ni siquiera financia directamente la educación, sino que entrega vouchers. Además, muchas universidades privadas están en crisis, ya que como son empresas la lógica del mercado lleva a que muchas tengan que cerrar, y dejan tirados a muchísimos estudiantes. Por eso, en Chile, es masiva la demanda de una educación estatal gratuita y de calidad y, en el último tiempo, se ha desarrollado también el reclamo de una educación feminista. Pero ni los gobiernos de lo que podríamos llamar la “derecha pura” ni los gobiernos de la Concertación dieron respuestas a estos reclamos populares.

EF: – ¿Qué franjas sociales se han incorporado a la lucha, además de los estudiantes?

AS: – Acá ha sido clave la alianza obrero-estudiantil que hemos podido generar y coordinar, también la alianza con el movimiento feminista. Se han incorporado a la lucha trabajadores mineros, portuarios, los trabajadores de la salud y del sector público, además de los estudiantes secundarios y universitarios. Te diría que, actualmente, todo el pueblo en su conjunto está en las calles.

Portuarios movilizados

EF: – ¿Se puede decir que el toque de queda sienta las bases de un régimen dictatorial? ¿Se lo ha desafiado? ¿Qué saldo dejó la represión hasta ahora?

AS: – El toque de queda es la prueba más clara de esta democracia disfrazada, de esta democracia con olor a gas lacrimógeno, en donde apenas se cuestiona el orden económico empresarial se responde con la represión más salvaje. Por eso, el estado empresarial ha respondido con lo único que puede, que son las balas y los palos, al pueblo que se mantiene en las calles desafiando el toque de queda. No se ha respetado, se lo ha desafiado abiertamente, la gente sigue en las calles a pesar de la represión salvaje, ya se calculan 15 muertos, miles de detenidos y de heridos. Esa información no la tenemos bien porque ni el Gobierno ni los medios informan. En todo momento estamos vigilados por helicópteros, si te sorprenden te detienen y, sin embargo, el pueblo sigue en las calles. Hay una clara crisis de gobernabilidad.

EF: – ¿Qué papel está jugando la Concertación?

AS: – Primero te digo que la Concertación, cuando gobernó, no ha hecho más que profundizar la política neoliberal a través de la venta de lo que son las carreteras, el agua. Chile es uno de los pocos países del mundo en donde se entrega a perpetuidad la concesión del agua a empresas privadas. También, por ejemplo, hay sectores del Partido Socialista, de Michel Bachelet, que directamente están defendiendo la represión de Piñera, de que hay que garantizar el orden público, como el senador Miguel Insulza. Y el resto está guardando silencio.

Portuarios en las calles de Iquique

EF: – ¿Cuál es la perspectiva que le ves al proceso?

AS: – La alianza entre obreros y estudiantes está planteada en todas las regiones a través de articulaciones entre sindicatos y federaciones estudiantiles. Esto se da en todo Chile, por ejemplo, en Santiago esa articulación se llama Unidad Social. Nosotros estamos planteando una perspectiva más combativa, más de disputa con el poder empresarial, y hay otras posiciones que son más tibias en ese sentido. Planteamos que el pueblo sea protagonista y defina las cosas mediante la movilización. Acá lo que está demostrando la clase trabajadora es su cansancio con estos 46 años en que nada cambió, más allá de cualquier reforma que puedan hacer, como por ejemplo, Piñera que está planteando que podría hacer ciertas concesiones como para apaciguar a la gente, pero el pueblo no se contenta con eso. Por eso creemos que hay que luchar por una Asamblea Popular Constituyente que liquide la Constitución de 1980 y el régimen que heredamos de la dictadura.

EF: – La huelga general sigue…

AS: – Si. Estamos convocando a huelga general para el 23 y 24, con una marcha central desde Plaza Italia, en el centro de Santiago. Y el jueves se van a realizar jornadas de lucha locales, en las regiones, con cacerolazos y asambleas populares. La clase trabajadora está harta, y se ha puesto de pie.