lunes, abril 22, 2024
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Fanazul: la fábrica cerrada por Macri que la oposición promete reactivar

Por Luis Brunetto, desde Azul/El Furgón –

En este 50 aniversario del Cordobazo, entrevistamos a los despedidos de Fanazul Omar Menchaca, ex delegado, y Ricardo Cabrera. El cierre de la planta en enero de 2018 movilizó a toda la población en apoyo a los despedidos. Sin embargo, el gobierno pudo imponer su decisión de liquidar la empresa e, incluso, a principios de este año, avanzó con un decreto de Jorge Aguad en el camino para la privatización ¿Por qué no hubo pueblada? ¿Cuál fue el papel del ex ministro de Defensa Agustín Rossi,  y del intendente Hernán Berttelys, que se pasó del kirchnerismo a Cambiemos? ¿Qué promete la oposición para el futuro de la fábrica? Un balance de una de las más importantes luchas obreras recientes, en la voz de dos de sus protagonistas.

El Furgón: – ¿Cuál es la situación de los despedidos de Fanazul?

Omar Menchaca: – La situación se agrava día a día. De 220 trabajadores despedidos, hoy con trabajo genuino habrá 25 personas. El resto, a 23 nos han jubilado y los demás están en la calle con changas, trabajo en negro…

E.F: – ¿Y las empresas que se iban a abrir para reubicar a los compañeros?

O.M: – Chamuyo, todo chamuyo. Algunos entraron a trabajar en la construcción, en un barrio que se está haciendo, y nos dijeron que nos iban a dar trabajo en el parque eólico, pero apenas hay 3 compañeros. Incluso a mí me pidieron una lista de quienes estaban en una situación límite; se las llevé con los nombres de 16 trabajadores, pero no me llamaron nunca más.

E.F: – ¿Y la Intendencia? Porque el intendente Hernán Berttelys en su momento apareció como poniéndose a la cabeza de los reclamos…

O.M: – ¡No, jamás!

E.F: – Al menos eso decían los medios en Buenos Aires…

O.M: – Fue a Buenos Aires con nosotros en su momento, y le dijimos: “vos tenés que hablar, vos tenés que defender a los trabajadores de tu ciudad”, y nos dijo “no, yo acá vengo como oyente”…

Movilización de los trabajadores de Fanazul

E.F: – ¡Cómo oyente! ¿Creía que estaba en una clase en la facultad?

O.M: – ¡Te lo juro! Así como lo digo. Y eso que nuestros sueldos representaban unos 10 millones de pesos por mes que quedaban en la ciudad, en el comercio. Hoy ves todo cerrado, los comerciantes que se quejan porque no venden. Y el tipo iba como oyente…

E.F: – Las movilizaciones uno las veía y eran impresionantes; se suponía que había una fuerza enorme.  ¿Por qué piensan que no se ganó el conflicto?

O.M: – Hoy con el diario del lunes… Ahí recién en la esquina me cruce con los compañeros del Partido Obrero y del FIT que estaban volanteando y me puse a charlar un rato… Hoy, mirándolo fríamente, creo que tendríamos que haber tomado la fábrica. Nos llevaron un poco a no tomar la fábrica, yo soy muy crítico, por ejemplo, con ATE Nacional, que nos soltó la mano de manera tremenda. El gremio fue en parte culpable en el sentido de que nos orientó para un lado y nosotros tendríamos que haber ido para el otro.

E.F: – ¿Planteó una salida moderada cuando era necesaria mayor dureza?

O.M: – ¡Claro! Diciendo lo que por ahí podía hacer el juez, aplicarnos la ley antiterrorista porque se trataba de instalaciones militares. Nosotros cortamos la ruta, después tomamos las vías, pero no tomamos la fábrica. Y cuando tomamos las vías, aunque las asambleas eran cerradas, después no pasaban los trenes y los tipos se enteraban. Estuvimos dos días ahí ¡y los trenes no pasaban! Es algo raro, muy raro.

E.F: – En el aniversario del Cordobazo me acuerdo de ver las movilizaciones acá, gigantescas, había aire de pueblada. Tal vez faltaron las barricadas…

Gustavo Luján: – Nos damos cuenta de que estuvimos tibios. Pero no es porque nosotros sabíamos que hacer. No: el desconocimiento nos llevó a eso, pero el gremio no nos ayudó a superarlo. Al contrario. Los abogados nos machacaban con la cuestión legal, la ley antiterrorista. En un momento nosotros tomamos la Municipalidad, y claro, al otro día necesitábamos el apoyo del gremio, y no vino nadie.

E.F: – ¿Y ustedes creen que se puede revitalizar el conflicto?

O.M: – Sinceramente, creemos que con este gobierno, no. Estamos esperanzados en que llegue otro gobierno y se pueda reabrir. Porque este es un tema político, es una decisión política. Se puede reabrir porque el corazón de la fábrica, que es la producción de nitroglicerina, no lo desarmaron. Sí se llevaron máquinas a Villa María, en Córdoba, pero se pueden volver a traer si está la decisión política.

E.F: – ¿Eso sería posible con otro gobierno si, por ejemplo se sigue pagando la deuda? Porque reabrir la fábrica exige inversión estatal, eso va contra la política de achicar el déficit, de pagar las obligaciones externas.

O.M: – Mirá, acá vino Agustín Rossi en marzo del año pasado, lo fuimos a ver con algunos compañeros al local del peronismo, y a mí me trajo abrazado desde el local hasta acá. Les dije: “¿Vos te acordás cuando nosotros te llevamos una nota, cuando eras ministro de Defensa, con otros compañeros para que nos pases a planta permanente?”. Y me respondió: “Sí, me acuerdo, pero bueno, nos quedaron cosas por hacer”. Le dije: “Bueno, lo que me estás diciendo a mí decíselo a mis compañeros que ahora están en la casa sin trabajo”. Porque la manera en que nos despidieron a nosotros, como a muchísimos estatales, fue simplemente no renovar los contratos.

E.F: – Claro, porque la mayor cantidad de contratados están en el estado, y eso es mantuvo durante el kirchnerismo.

O.M: – En noviembre me habló la diputada provincial de Unidad Ciudadana, Florencia Saintout, y me dice que van a ganar las elecciones y que van a tomar dos resoluciones: reestruturar la deuda externa para poner de nuevo al país en marcha; reactivar Fabricaciones Militares y Fanazul. “Bueno”, le digo, “pero mirá que yo soy del ‘palo’ y voy a transmitir esto a mis compañeros, no vaya a ser cosa que sea para conseguir los votos y después no la pongan en marcha”. Entonces me dice: “¿Cuanto estuviste hablando conmigo, 40 ó 50 minutos? No te preocupes, que yo soy una mujer de palabra”. Vamos a ver, no sé quién va a ganar las elecciones, ojalá ganen, y ahí veremos…