domingo, abril 21, 2024
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El padecimiento de Amilkar en el IOMA

Por Luis Brunetto/El Furgón –

Amilkar Corradi Villalba tiene 6 años. Padece TEA (Trastorno del Espectro Autista). Su madre Natalia Villalba y su padre Diego Corradi son docentes en la provincia de Buenos Aires, afiliados a IOMA, la Obra Social que, a los padecimientos que surgen del trastorno de Amilkar, parece agregarle otros  nuevos.

“Amílkar es un nene no verbal, con hiperactividad y ansiedad, a veces con picos de agresión”, dice Natalia. Su tratamiento exige medicación, psicólogo, fonaudiólogo, terapista ocupacional, neurólogo, y alguna actividad recreativa que le permita bajar los niveles de ansiedad e hiperactividad.  Durante 2018, IOMA cubrió los honorarios del psicólogo, del fonaudiólogo y del terapista. Pero desde mediados de noviembre, las demoras en el pago de los salarios de estos profesionales  hicieron que dejaran de trabajar por IOMA: “En septiembre conseguí un Acompañante Terapéutico, que lo acompañaba al jardín de infantes: ¡esa chica todavía no cobró!”.

Además de que no les corresponde, pues IOMA les descuenta el 3% de sus salarios, para Natalia y Diego es imposible afrontar el tratamiento en forma particular. Ambos son docentes, y por lo tanto, prisioneros de un IOMA que se maneja con criterios de empresa privada. Con sus sueldos devaluados deberían costear tratamientos que son enormemente costosos:  “Si en general la salud es una mercancía, en discapacidad eso es peor: te bombardean con un montón de terapeutas, la medicación es carísima y además es una negocio para los psiquiatras y los neurólogos, que automáticamente los medican. Por lo general los chicos deben tomar dos o tres medicamentos, y más cuando, como pasa en muchos casos, el autismo provoca convulsiones”, señala Natalia. Además, Malena, la hermana melliza de Amilkar, aunque no padece autismo, debe de todos modos realizar terapia psicológica, por lo complejo de la convivencia  con él.

Aunque no sea justo, muchas familias se endeudan para pagar el tratamiento en forma privada, o pagan el monotributo para poder acceder a otra obra social. Familias trabajadoras sufren de este modo un doble cargo: la cuota de su obra social inservible y el pago particular de los tratamientos. La necesidad de tratar a los chicos es perentoria: la espera  agrava su condición e impide que puedan progresar  en el desarrollo de sus cualidades y capacidades. Además, los pocos centros y profesionales que trabajan por IOMA, son desastrosos: “Acá en zona sur, lo poco que tiene IOMA, que es un centro en Banfield que se llama ETADI, y un neurólogo de Lanús, son malos. Vos no podés estar esperando dos horas a que te atienden con un nene con autismo. Es una sumatoria de maltratos de parte de IOMA y el estado hacia los nenes con discapacidad”, dice Natalia. La autorización de un Acompañante Terapéutico tarda 3 o 4 meses, y 8 demora IOMA para pagarles el sueldo.

Gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal

La desorganización y el maltrato al afiliado que reinan en IOMA llegan al punto de desconocer la existencia de los propios programas que la Obra Social pone en práctica. Tal es lo que le ocurrió a Natalia cuando, a fines de 2018, se enteró de la existencia del Programa TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo, que incluye el tratamiento del TEA).  Fue ella quien debió, por su cuenta, asesorarse acerca del funcionamiento del Programa que, de todos modos, Natalia caracteriza como “…un programa fantasma, ´pues miles de familias tienen que buscar por su cuenta los centros de atención, de terapeutas, médicos, y una lucha constante con IOMA que desgasta y hace que la mayoría termine tramitando el monotributo para acceder a otra obra social, y así al tratamiento de su hijo”.

Cansada de la situación, hace unas semanas Natalia publicó en las redes sociales una foto de Amilkar acompañada de un texto en que denunciaba la situación y realizaba una serie de reclamos. Fue el detonante para que muchos padres que pasan por el mismo calvario se comunicaran con ella, y naciera la idea de desarrollar un reclamo colectivo. En eso están.

Mientras tanto, el titular de IOMA, Pablo Di Liscia, suma nuevas hazañas a sus records de inhumanidad: a la muerte de Graciela Ciuffarella hace poco más de un año, a los casos de Iván Ocantos o Mabel Levandosky que exigieron movilizaciones y protestas de meses para lograr respuestas, se suma la situación de abandono que sufren Amilkar y otros miles de afiliados que padecen TEA. Según la insospechable afirmación de Elisa Carrió, Di Liscia es hombre de Daniel Angelici, y fue puesto al frente del IOMA para frenar la investigación que, alrededor de un desfalco por $ 650 millones, involucra al presidente de Boca y a los empresarios de CAMEID (Cámara Argentina de Empresas de Internación Domiciliaria). Evidentemente, las preocupaciones de Di Liscia no se relacionan con la atención de los problemas de los afiliados a la segunda obra social del país que, como Amilkar, necesitan respuestas urgentes.