martes, julio 16, 2024
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“La reforma labora de Brasil tiene clausulas escandalosas”

Iván Federico Montes De Oca/El Furgón – La situación política brasilera se muestra explosiva. La reforma laboral fue resistida con dos paros nacionales y el actual gobierno se encuentra con los mayores niveles de descrédito de la historia de Brasil. A partir de esta reforma, los industriales argentinos y el propio presidente Mauricio Macri comenzaron a idear los borradores para modificar las relaciones laborales después de octubre. Los empresarios consideran que para competir ante Brasil también necesitan ajustar sobre el trabajo. Sin embargo, no está claro en el horizonte político la posibilidad de aplicar, de hecho, esta reforma tanto en Brasil como en la Argentina.

Al respecto entrevistamos a Agustín Santella, investigador del CONICET y del Instituto Gino Germani, que dedica su actividad al estudio del movimiento obrero. Recientemente, Santella publicó su libro Labor Conflict and Capitalist Hegemony in Argentina y dicta seminarios sobre relaciones laborales y movilización sindical en Argentina, Brasil, y México.

Temer banderas

-¿Cómo se puede explicar la reforma laboral de Brasil?

-Cuando votaron la ley laboral me encontraba en Brasil y me informé lo máximo posible. Es una ley que reforma, no deroga, sino que reforma la CLT (Consolidación de Derechos de Trabajo) al nivel de una reforma casi completa, que involucra tanto la llamada estructura sindical “corporativista” como las relaciones de empleo y contrato laboral. También reforma la jornada laboral, permite jornadas extensas, con recaudo de descansos, pero liquida la jornada semanal de 45 horas que tenemos por ley en Argentina y en la mayoría de los países. Hay clausulas escandalosas, como la derogación de la prohibición del trabajo femenino de embarazadas en lugares de trabajo insalubre. Hay un artículo que permite el trabajo bajo remuneraciones no salariales, que viene a legalizar relaciones de trabajo extendidas en el norte de Brasil. Hay muchas denuncias de trabajo esclavo o casi esclavo, principalmente en sectores rurales.

La reforma deja librada a la negociación colectiva normativas que estaban fijadas por ley como la jornada laboral, el salario mínimo y toda una serie de conquistas. Por eso, lo que dicen los liberales es que, en realidad, esto va a depender de la negociación de los particulares.

Temer huelga general

Sobre la estructura sindical, quita el impuesto sindical, que era una tasa que paga todo trabajador que esté registrado en los sindicatos, afiliado o no. Es una tasa en realidad, no una mensualidad, que era un pago único al año equivalente a unos 15 días. Tenía un valor financiero enorme y era llamado el “impuesto sindical”, que era la crítica histórica que se le hacía desde muchos sectores a las leyes anteriores que eran varguistas de la década de 1930.

-¿Qué significa que saquen este aporte? ¿Es un intento de dividir a las bases de las direcciones sindicales?

-No, es un golpe directo a la estructura sindical. Pero eso, por lo menos desde la CUT (Central Única de Trabajadores), es lo que menos les importó. Dijeron que ellos no tienen ningún problema, porque la misma CUT siempre lo criticó, porque el impuesto sindical es como imponer de hecho los sindicatos a los trabajadores; es una imposición sobre los trabajadores. Desde la izquierda y a veces desde la derecha siempre se criticó al corporativismo, a los sindicatos por ley. La izquierda siempre reivindicó la autonomía sindical y que los trabajadores se organizaran como quisiesen, cuestión que después la CUT fue dejando un poco de lado, pero que ahora tomó sin mayor preocupación. Lo que sí se rechaza desde la CUT y todos los sindicatos, es lo que hace a la relación del trabajo como flexibilizadora, cuasi esclavista y super explotadora. En cuanto a la estructura sindical, va a afectar al sector más fuerte de la burocracia o de los “pelegos”, que dependen del impuesto sindical y que no tienen trabajo sindical de base ni movilizan, sino que son superestructuras alimentadas por el impuesto sindical. Imagínate que es un fondo sindical enorme y que da lugar a gran parte de sindicatos que no tienen existencia real, pero que tienen finanzas grandes. Va a amenazar a ellos. Ellos sí van a estar preocupados.

Temer marcha

-¿Qué posibilidades consideras que existen de que esta ley que fue votada en el Parlamento se aplique de hecho sobre los trabajadores?

-El primer punto es que la reforma fue votada por un Parlamento desacreditado ante la población. Temer tenía 7 por ciento de aprobación y el Parlamento, en general, tiene los mismos indicadores de opinión. Entonces, está votado por el Parlamento más débil de la historia política brasilera, no tiene autoridad, ni legitimidad.

El movimiento sindical resistió con dos huelgas generales, la primera más fuerte y la segunda más débil, entre abril y julio de este año. Entonces, esto va a depender del proceso político, porque de hecho el proceso político está convulsionado, no se sabe quién va a ser el próximo presidente. La continuidad política está amenazada. El otro factor es cómo actuaría el Poder Judicial y la justicia del trabajo, que tiene mucha autonomía y hasta ahora no sé si se ha expedido al respecto. Va a haber elecciones pronto y no se sabe si se va a volver Lula o no, lo quieren meter en prisión justamente para que no se presente, porque es el único candidato que podría ser votado al día de hoy; después no hay candidatos, si bien están emergiendo candidatos de derecha. Va a depender enteramente del proceso político, esta es mi opinión. Puede haber una revisión de la reforma en un nuevo gobierno. Pero eso es bastante especulativo.

Temer Macri

-¿Que posibilidades crees que tiene el macrismo de aplicar una reforma en Argentina y qué tipo de reforma sería? 

-En Argentina hay más fuerza sindical. La misma derecha está diciendo eso también y quizás elijan otra vía de negociación. Mantener gran parte de la ley general y avanzar, flexibilizar en los convenios. Porque también, lo que yo pienso, en Argentina más que en Brasil, una desregulación sindical, como lo llaman ellos, la derecha, los economistas, etc., también es peligroso para ellos. Es decir, puede ser tanto beneficioso como peligroso. Porque está debilitando al “gendarme” sindical o a un sector de los sindicatos que les sirve a ellos. Es decir, tiene un doble filo la desregulación sindical. A veces le sirve mantener un sistema legal de sindicatos fuertes, pero con condiciones reales de trabajo débiles y flexibles y que eso se expresaría a través de convenios o leyes menores. Lo que pasó en Brasil fue una ley general, una reforma general de la ley, porque allá está unificada en un conjunto de leyes que barre todos los frentes al mismo tiempo. Esto es lo novedoso, lo que suena como terrorífico. Pero es un golpe concentrado al trabajo y a los trabajadores. También puede generar una reacción muchísimo más fuerte en un país en donde hay más fuerza sindical como en Argentina. Es probable que elijan una vía no tan concentrada de ataque.

-¿A que fenómenos vinculas que hasta la década de 1970 se produjera una mejora en las condiciones de vida del movimiento obrero y actualmente se apliquen reformas que empeoran sus condiciones de vida y de trabajo?

-En principio, lo vincularía a algo muy político, histórico y global, que tiene que ver con el movimiento obrero mundial: al peso que tenían los países socialistas y, a su vez, el movimiento obrero europeo y del hemisferio norte, que venían de una tradición socialista. Es decir, una relación de clases a nivel global. Pensaría que eso es lo principal, más allá de la modificación en la técnica del trabajo, porque eso se revierte en cada etapa. En principio, el fordismo fue un ataque a la anterior organización del trabajo, que el movimiento obrero utilizó a su favor al final; la reforma toyotista del fordismo desestructura al movimiento obrero, pero en realidad el balance es más político, más global. Las conquistas del movimiento obrero mundial fueron porque el capitalismo se sintió amenazado por el bloque soviético y entonces otorgó reformas, y en la medida que hoy no está ese enemigo, avanza con más impunidad, con menos límites y será cuestión que haya una contra ofensiva a nivel mundial que haga revertir la relación de fuerzas.