lunes, abril 22, 2024
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PARIR: un documental que habla de violencia obstétrica

Agustina Lanza/El Furgón – ¿Hasta qué punto los médicos intervienen en los cuerpos de las mujeres y en los de sus bebés en la sala de parto? La documentalista Florencia Mujica lo demuestra en PARIR, que se estrenó el jueves pasado en el cine Gaumont en el marco de la Semana del Parto Respetado y estará en cartelera hasta el 1 de junio. El Furgón habla con sus protagonistas.

Les atan los pies, las abren, las cosen. Callan sus gritos, subestiman su dolor, se apuran. Anestesiadas. Desinformadas acerca de los procedimientos médicos. Sin poder adoptar una postura que les sea cómoda para dar a luz. Juzgadas por expresarse o llorar. Sin un acompañante elegido por ellas. Rodeadas de desconocidos. Eso muestra PARIR. Son 70 minutos detrás de esas puertas blancas, donde las mujeres ven a sus hijos por primera vez. PARIR, es un largometraje que expone el funcionamiento del sistema perinatal argentino.

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El documental está protagonizado por Nayla, Vanesa y Mariana. Cada una tiene su historia, pero están unidas por lo mismo: las tres transitan un embarazo avanzado y buscan ser protagonistas de su propio parto. “No hay un final feliz. Mostramos que el problema está vivo. La perspectiva desde la mirada de ellas fue un punto central. Nos permite contar qué sentimos todas en ese momento”, contó Mujica Florencia a El Furgón.

La idea surgió hace unos años, cuando ella quedó embarazada de su primera hija. “Para mí la imagen del parto era la escena de una película de terror. Me daba temor lo que los médicos hicieran conmigo”, contó. Durante ese tiempo empezó a investigar cómo era esa experiencia y confirmó el miedo que tenía. Florencia decidió que lo mejor era parir en su casa. Lo planificó, pero la situación se complicó a último momento y tuvo que ser trasladada a una clínica para una cesárea.

Parir 3

Esa intervención quirúrgica es habitual en la Argentina. Según el Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), la tasa de cesáreas alcanza el 45 por ciento a nivel nacional y sigue en aumento. Ese número va en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS): el porcentaje debería estar por debajo de los 15 puntos.

Después de haber tenido a su bebé, Florencia se acercó a los grupos de crianza de Las Casildas, una agrupación que difunde información para madres y mujeres embarazadas con perspectiva de género. Conoció a su fundadora, Julieta Saulo, y se hicieron amigas. Basándose en la experiencia de cada una pensaron en armar un proyecto. Quisieron mostrar cómo el sistema médico hegemónico va en contra de la Ley 25.929 de Parto Humanizado. Y lo lograron. “PARIR tiene un lenguaje particular. Fue muy trabajoso, pero superó nuestras expectativas. Generamos una herramienta para el futuro”, señaló Soulo, que cumplió el rol de Directora de Contenidos.

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Dos realidades 

Nadie interviene. Las cámaras muestran sentimientos y escenas explícitas. Julieta dice que la entristeció ser testigo de cómo son violentadas las mujeres en ese contexto. El año pasado, el OVO, creado por Las Casildas, encuestó a más de tres mil madres. Uno de los datos aseguró que más del 50 por ciento sintió temor y fue víctima de deshumanización.

El documental es una foto de esa realidad. Pero también se contrapone con lo que debería ser un correcto seguimiento a la ley de Parto Humanizado. Da un ejemplo: la Maternidad Pública Estela de Carlotto. Marisa, una partera de esa institución, cuenta cómo es posible modificar la experiencia y hacerla trascendental. Sólo basta con acompañar a la madre, adaptarse a sus tiempos y respetar sus decisiones. “Esta maternidad es el modelo positivo, el que debería seguirse. Ahí también se hacen cesáreas, pero de manera respetuosa y sólo si se necesita”, explicó Mujica.

El largometraje contó con la producción de La Taguara Fílmica y fue declarado de interés general por la Legislatura Porteña. “Sabemos que generará frustración en el espectador. Es una decisión que tomamos desde la dirección”, agregó Mujica. PARIR no sólo es denuncia. Es un despertar, muestra lo intransferible y no da ninguna respuesta respecto del problema. El mensaje está claro: habrá que construir la solución entre todas y todos.