sábado, abril 13, 2024
Cultura

Perdidos en un bosque de historias

Juan Bautista Duizeide/El Furgón – Walter Benjamin proponía “perderse en una ciudad como en un bosque”. La tapa de este libro (otro excelente diseño de Agustina Magallanes) invita a perdernos en una novela de recovecos y sinuosidades múltiples como en un bosque de pesadilla.

Cajas Chinas 2Cajas chinas contiene varias novelas en una. La historia de un huérfano que sobrevivió al accidente en que murieron sus padres, la historia de un hombre que padece visiones (y la historia de ese tipo de visiones en la cultura occidental), la historia de un padre abandonado, la historia sentimental – estética de un cinéfilo (su autor lo es tanto como el protagonista de la novela), los apuntes y alusiones acerca de cómo se va escribiendo una novela (ésta), la historia negrísima de un secuestro, algunos cuantos asesinatos y hechos aún peores que aquí no se mencionan sólo por no incurrir en pecado de spoiler. Una novela negra surgida de un guión finalmente desechado por el INCA (circunstancia a la que el autor -con magnifica ironía- agradece haber publicado la novela). Un policial cien por ciento argentino -y por eso con posibilidades universales- a la que el cine no debiera dejar pasar por segunda vez.

Se notan los antecedentes de Pablo Pujol en el mundo de las imágenes: los montajes paralelos tan contundentes como los de El Padrino, los diálogos filosísimos, el final de la novela negra que no hubiera disgustado a John Ford o John Huston. Y sobre todo, la creación de dos personajes con vocación de hacerse inolvidables: el Mago Gauna (¿llamado así en homenaje al protagonista de la novela El sueño de los héroes de Bioy Casares?) y Laura Terranova. Dan ganas de hacerse amigo del Mago Gauna (alias doctor Karma para la policía con la cual colaboró como vidente, según la pluma de un periodista trasnochado), dan ganas de tomarse con él unas cervezas y conversar, sin horarios, de cine, lo cual es también hablar de salas de cine, de ciclos, de bares nocturnos. De Laura Terranova, cuya alma es como una caja china, resulta difícil no enamorarse.

Las cajas que dan su título a la novela cumplen varias funciones distintas en ella. Quizás la más importante sea definirla. A medida que se va avanzando en su lectura, se abren puertas que permanecían secretas, insospechadas. En un momento, se afirma que no se trata (sólo) de algo similar a los clásicos de la novela negra o el film noir. En otro, se asume el difícil referente de algunos films de vanguardia de los setenta. Quizás la recurrencia en sus páginas de Hitchcock y su heredero Brian de Palma sirva para pensarla como un objeto paradójico: la narración vanguardista de género.

Seguramente va a estar difícil para que De Palma agarre viaje y la filme, pero nada está definido de antemano, hay que tener el optimismo de la voluntad.