jueves, junio 20, 2024
Géneros

“Una vez que la yuta te agarra… que sea lo que dios quiera”

Marcelo Massarino/El Furgón* – La provincia de Buenos Aires tiene sin reglamentar la ley 14.783 de Cupo Laboral Trans, denominada “Ley Diana Sacayán”, que fue aprobada por el Congreso en septiembre de 2015. Sin embargo, a casi dos años de la sanción de las cámaras de Diputados y Senadores aun no está en vigencia. Para Florencia Guimaraes García, activista travesti y militante del Partido Comunista (PC), la principal dificultad es “el contexto político, porque en otros años se aprobó la norma. Tuvimos las leyes de identidad de género y matrimonio igualitario y políticas públicas que fueron arrebatadas como los consultorios inclusivos. Parece que la ley no es reglamentada porque no la hicieron ellos”, dice en referencia al gobierno de Cambiemos. A la par denuncia “una represión policial terrible con razzias contra las compañeras travestis en las zonas de prostitución”.

La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal es quien tiene que cumplir con la reglamentación para implementar el cupo laboral para personas transexuales, travestis y transgéneros, que tiene como piso el uno por ciento “de la totalidad del personal”. También establece “reservas de puestos de trabajo a ser ocupados exclusivamente por ellas”, siempre “que reúnan condiciones de idoneidad para el cargo”, según el texto de la normativa que impulsó la diputada Karina Nazabal (Frente para la Victoria, FpV).

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La ley 14.783 tendrá el nombre de “Diana Sacayán”, algo que no es habitual y que ya tiene media sanción del legislativo bonaerense. “Para nosotras es vital que se reconozca con el nombre de Diana porque salió de su cabeza, de una lucha que llevó en soledad durante muchísimos años. Recordemos que había mucha estigmatización sobre Diana porque era pobre, matancera o drogadicta, es decir, había una serie de cuestiones hacia ella. Es muy importante, sobre todo por la manera en que nos arrebatan a Diana, su brutal travesticidio. Sería una especie de homenaje o reconocimiento para que se sepa que hubo una travesti que era una militante social, piquetera y abolicionista del sistema prostituyente. De ahí es que viene esta ley, por un espíritu ciento por ciento abolicionista, porque la prostitución no es un destino sino algo impuesto por el sistema, por los estados cómplices. Ella luchaba por esta norma, para que muchas de nosotras pudiéramos salir de esa situación”, asegura Florencia entrevistada por El Furgón.

Respecto de las condiciones de idoneidad que se requiere para acceder a un puesto en el Estado bonaerense, Florencia señala que su comunidad “no está en la misma situación que nadie porque tenemos nuestras particularidades. Una de ellas es una expectativa de vida de treinta y cinco años y que el noventa por ciento de nosotras está en situación de prostitución”. Añade que “en este sistema heteronormado, cuando empezamos a identificarnos como travestis, como trans –que por lo general es entre los ocho y trece años– somos expulsadas de nuestros hogares y de todas las instituciones, quedamos en una completa desprotección; terminamos en una esquina, en el sistema prostituyente. Insisto, el espíritu de la norma impulsada por Diana es netamente abolicionista. Otra cuestión es contar con estudios secundarios completos, cuando la mayoría de nosotras no tiene terminado ni siquiera el primario. Y el tema de los antecedentes es otro punto a tratar, porque contamos con causas armadas por la policía y la justicia patriarcal. Somos un blanco fácil al estar expuestas todas las noches y nos llevan presas constantemente. Cuando no le pagaste la coima el jefe de calle te detienen todos los días. Entonces, ¿cuántas travestis podrían acceder a un puesto de trabajo, cuántas estarían ‘limpias’ o que hayan terminado la secundaria?”.

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Guimaraes García detalla una cantidad de reuniones con autoridades en la Casa de la Provincia de Buenos Aires y en La Plata para tratar la reglamentación. “Muchas horas de debate sin llegar a nada”, dice y advierte que “como siempre, el tema era sacarse la fotito con las travas; una pantomima”.

En febrero de este año, el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Manuel Mosca, anunció la incorporación de tres mujeres trans a la Dirección de Estudio de Políticas Públicas que depende de la Secretaría Legislativa. Aquel día, anunciaron que “la Ley Diana Sacayán está en el circuito de firmas y su promulgación es inminente”. Sin embargo, todo quedó en palabras. “Hay una realidad: cada día que pasa es una compañera más asesinada en una esquina. Nuestros tiempos no son los de todos ¿Hasta cuándo vamos a esperar?”, se pregunta Florencia.

Según la activista travesti, “el contexto político” es el que cajonea el trámite final. “En otro se aprobó la norma; tuvimos las leyes de Identidad de Género y Matrimonio Igualitario y políticas públicas que fueron arrebatadas, como los consultorios inclusivos. Parece que la ley no es reglamentada porque no la hicieron ellos”, denuncia Guimaraes García y agrega que “la exigencia siempre fue puntualizada en la gobernadora porque sabemos que todo está en sus manos”.

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Aun con una ley que no está en condiciones de ser aplicada, varios municipios adhirieron a ella. Algunas de las comunas son Morón, Hurlingham, Tres de Febrero y Campana, entre otras. “Nosotras no sabemos que hayan entrado compañeras a las plantas de algunas de estas intendencias”, aclara Florencia.

Al cierre de los consultorios inclusivos, espacios con médicos que contaban con una capacitación especial y una sensibilidad particular para atender a personas de la comunidad transexual, travesti y transgénero, la militante también señala que “se fueron quitando medicaciones como, por ejemplo, las hormonas, un tema grave que sucedió en varios municipios, como La Matanza, donde varias personas que conviven con el VIH estuvieron más de un año sin acceder a una carga viral en el Policlínico de San Justo”.

El cuidado de la salud de este sector es crítico, según Guimaraes García. “La responsabilidad que no haya reactivos ni cargas virales es de la gobernadora Vidal –asevera-. Habían puesto como excusa que el problema era que los materiales son importados y por eso faltaban los insumos. Estamos como en la década del noventa, cuando las compañeras hacían colas en el Ministerio de Salud por un blíster con cinco comprimidos. En lugar de ir cada mes, tienen que pasar todas las semanas, o les cambian los medicamentos, algo que supone modificaciones en los esquemas de tratamiento no por una necesidad que impone la enfermedad, sino porque el Estado no cumple con su obligación que es traer la medicación prescripta”.

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La activista travesti denuncia que el accionar de la policía bonaerense es cada vez más violento y que “arrancó como visible en la ciudad de La Plata, donde hubo razzias contra compañeras travestis en las zonas de prostitución. Más de veinte fueron desnudadas en la calle y revisadas por agentes varones, algo que va en contra de la Ley de Identidad de Género. Las pusieron de rodillas y se las llevaron presas con el agravante que son compañeras migrantes a quienes estigmatizan como narcotraficantes o vendedoras de drogas. Puede haber alguna que lo haga, pero eso es algo que no tiene género ni identidad”.

“En todo el país suceden acontecimientos de este tipo –sostiene Florencia-. En La Matanza, en la zona de Camino de Cintura y Venezuela, donde el jefe de calle de Villa Luzuriaga está echando a las travestis, corriéndolas y llevándolas presas ¿Qué están cuidando? ¿El negocio de los prostíbulos que tienen alrededor? Estamos nuevamente con situaciones de represión, golpes y detenciones arbitrarias. En la provincia de Salta pasó algo similar con zonas prácticamente militarizadas, como si las travestis fuesen las peores delincuentes. El abuso policial y las coimas no cambió; sí vemos que están llevando presas a las compañeras y eso si que antes no pasaba”.

Guimaraes García explica que desde su sector intentan articular directamente con las personas en situación de prostitución para ponerlas al tanto de sus derechos. “Yo estuve quince años en esa situación –recuerda– y pasó que me desnudaran entre diez policías mientras hacían una ronda y se cagaban de risa; después me llevaron a un calabozo todo cagado a pasar la noche. Yo no sabía que no podían desnudarme, por eso es necesaria la información. Por más que sepamos que una vez que estás arriba de un patrullero no sabés si llegas viva a tu casa. Hay un montón de casos como el del joven Luciano Arruga. Una vez que la yuta te agarra… que sea lo que dios quiera. Por todo esto nos estamos organizando para lo antirepresivo como nunca antes”.

*Foto de portada: Gala Abramovich