sábado, abril 13, 2024
Cultura

Semana Bocha Sokol: Fuera de todo

Gustavo Grazioli/El Furgón – Aprieta la fuerza de la comparación con Luca (Prodan), pero no es urgente ni necesaria para referirse a Alejandro “Bocha” Sokol. Lo que sí se puede resaltar es que la (su) escuela nace con Sumo. Todo empieza en esa embarcación, que venía regada de experiencias totalmente alternativas para con lo que se podía ver y escuchar en el circuito del momento. A partir de ese entonces el giro fue rotundo, las cabezas se descontrolaron y los ‘80 se cubrieron bajo el manto de un sonido más crudo. En esto Sumo fue uno de los partícipes fundamentales y ahí estaba Sokol: primero en el bajo, después en la batería. Su personalidad empezaba a moldearse dentro de esos lares que tenía como representante principal a este italiano que cantaba en ingles en Argentina y tomaba ginebra como agua.

Sokol supo construirse un camino que se cubrió de identidad a lo largo de toda su trayectoria, por su forma de llevar adelante una personalidad que dentro de la música ha marcado una vertiente de resistencia contra algunos cantos de sirena. Con ese perfil más bien bajo, que no se ponía por delante de nadie y que cantaba sus canciones por fuera del traje de estrella de rock. Este trayecto que supo transitar dejó en offside a muchos artífices del circuito, porque nunca se puso dentro del personaje de película que tantos quisieron encontrar.

Sokol Sumo 1

Así en esta meca de glorias difusas e imperceptibles terminaron corriéndolo de su grupo de toda la vida, Las Pelotas. En el cual supo crear desde su rol de cantante y frontman un antihéroe que vivió la vida hasta sus últimas consecuencias, sin dejar afuera a nadie de sus amigos ni al Hurlingham que lo vio crecer. Quizás, se podría pensar, que esta consecuencia de actos lo puso contra la pared ante sus compañeros de banda que ya estaban viendo otro horizonte, del cual Sokol ya parecía no formar parte. Pero la cancha quedó bien marcada frente a sus seguidores porque hubo canciones que ya no fueron las mismas, tiempo después, sin su voz. La identidad de Sin Hilo, Muchos Mitos, Pasillos, El Peor, Solo o El Cazador (que solía tocar solo después del show de Las Pelotas, ante el pedido de la gente por una canción más), han quedado huérfanas de potencia, pasión y baile. “Si ahora todo está peor/ Por qué es tan bueno para mí?/ No sé si el tiempo se apuró/ Por qué mi cielo es tan gris?”, parece tararear un recuerdo que se aparece de inmediato en El Peor.

Brillaba desde una angustia rabiosa que reproducía en el escenario y en unas letras que están por fuera de todo. “Voy andando en los trenes por viajar/ veo miles de personas por mirada/ la locura colectiva/ la locura individual/ hoy quería estar con gente sin hablar/ A pesar de los lugares que visitas/ a pesar de las bocas con las que hablas/ a pesar de la música que escuchas/ solo vas, solo estas/ Solo, para pensar/ solo, para mirarte/ solo y no podes mirar”, cantaba en Solo.

Bocha 4

Por más esfuerzo que se haga con ciertas etiquetas que utilizó y utiliza el rock para poder definir los proyectos, esta vez no se ha podido. Sus letras y su voz huyeron muy bien de cualquier dogma. No fue un “profesional” ni intentó serlo, simplemente fue lo que le salió ser: un artista sincero que se abrazó a su realidad sin dejar de tener nunca los pies sobre la tierra. Para hablar de él no hace falta citar ningún extracto excelso ni la voz autorizada de nadie, porque simplemente nunca estuvo dentro de esos pasillos. Se puede decir que la autenticidad, en este caso, no fue fingida ni buscó réditos a través de aplausos. Se dedicó a hacer música y hablar de ella. “Yo hablo de música”, solía decir en las entrevistas.

Con su último proyecto El Vuelto S.A. se dedicó a cantar canciones de sus admirados. En cada presentación con esta banda en la lista de temas se colaba David Bowie, Pink Floyd o The Beatles. También dejó un demo que se llama Cría de lobos, el cual tiene un tema homónimo que abre con un verso que demuestra la grandeza de Sokol como autor. “Si caminas y no llegas, igual sabe que yo te espero/ Y si volves a despertar vas a tener al sol de nuevo/ El rebaño en el que estas, cría de lobos se está haciendo/ Pero te amo siempre más, y aunque no esté no tengas miedo”, así entonces parece establecer un legado que quedará en los que sobrevuelan los bordes de una vida de constante homogeneidad y cercanía a la falsedad. En el imaginario de nuestro rock tal vez no pulule tanto su imagen pero sí, seguramente, seguirá estando en los que lo recuerdan por sus “códigos de barrio dentro del rock”.