La mano del 10
Estas líneas no tienen la intención de generar una dicotomía, polarizada y binaria entre Maradona y Messi. Tampoco tienen por objetivo desprestigiar a uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, pero sí pretenden contextualizar y profundizar sobre el gesto que Messi y otros de nuestros jugadores tuvieron al asistir a la Casa Blanca a la celebración por la conquista de la MLS Cup 2025.
¿Por qué he realizado esta breve introducción?Porque lo mencionado es un hacer político y social, porque ese mensaje llega e impacta en los/las otros/as. Porque ver a Messi sonriéndole a Trump y estrechándole su mano es una acción que implica responsabilidad. La responsabilidad de ser una figura pública a la que el mundo mira, a la que los niños/as admiran e intentan imitar. La responsabilidad de ser uno de los argentinos más famosos del mundo y eso, le guste a él o no, sucede. Lo ocurrido en la Casa Blanca fue una posición tomada y elegida.
Si nos remitimos al año 2022 luego de haber ganado la Copa del Mundo, el capitán del seleccionado argentino decidió no levantar la Copa en la Casa Rosada para evitar que eso se transformara en un gesto y mensaje político. ¿Entonces cómo no interpretar que escoger asistir a la Casa Blanca, sonreírle y darle la mano a Trump no lo sea?
Para poder profundizar en este hacer y ser del 10 de la selección celeste y blanca me gustaría intentar entender qué significa extenderle la mano a un otro. Cuando un sujeto estrechaba la mano de otro antiguamente era en demostración de paz y significaba que ninguno portaba armas escondidas. Con el tiempo esa unión se transformó no solo en un saludo de paz sino es un símbolo de confianza, de camaradería y acuerdo.
En tal sentido es que menciono que asistir a la invitación de Trump, sonreírle y ofrecerle su mano no fue un acto ingenuo y por otro lado una oferta que podría haber rechazado como lo hizo en su propia casa años atrás.
¿Por qué es un acto social y político? Porque es una conducta y acción realizada que tiene un impacto en lo social, que emite un mensaje, que posiciona al sujeto que la realiza. Entonces cómo comprender que Messi aceptara tomar la mano y visitar la casa de un ser que es el responsable de innumerables muertes, guerras, bombardeos y secuestros. De un sujeto que excluye, discrimina, construye muros, destruye naciones y deja a su paso un halo de muerte.
Claro que es un mensaje, uno que va más allá de lo que mencioné. Messi es argentino y en este territorio se está desplegando de la mano de Milei, súbdito y lacayo de Trump, un plan de hambre, de arrasamiento físico y subjetivo, de devastación de los derechos humanos, donde el cincuenta por ciento de la población es pobre y en el cual más del 35 por ciento de los infantes y adolescentes no llegan a sus 4 comidas diarias. ¿Entonces nuevamente cómo entender esta visita como inocente e ingenua?
Si entonces Messi elige transmitir mensajes como éste duele, entristece y estremece. El rosarino más famoso del mundo no ha optado por alzar su voz en relación a lo que ocurre en su país, por despreciar el accionar del presidente norteamericano y de su servidor Milei que con sus políticas están llevando a la muerte a miles de argentinos. Optó por otra mano, la que nunca debió tomar, la que transpira muerte, injustica y terror.
No es mi intención hacer elucubraciones sobre el por qué de este accionar del 10, pero estoy segura que ningún negocio, ninguna visión a futuro de articulaciones o posibilidades de forjar alianzas ameritan que con sus manos no haya podido hacer lo que con sus pies demuestra en cada partido: integridad, compañerismo, solidaridad y entereza.
Me gustaría traer una frase del periodista Alejandro Wall que describe la diferencia entre una leyenda y el mejor jugador de fútbol: “La leyenda trasciende el fútbol para convertirse en un mito inalcanzable, popular y político… Representa una figura inabarcable con múltiples facetas (rebelde, frágil, genio) que unifica identidades colectivas y cuyo impacto se compara con figuras históricas fundamentales”. Messi es el mejor jugador de fútbol de estos últimos tiempos.
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Carla Elena. Psicóloga Social. Diplomada en “Violencia Familiar y Género”, “Derecho de Niñez y Adolescencia” y “Discapacidad”. Posgraduada en “Violencia sexual contra las infancias”, “Educación Sexual Integral: Desafíos de la implementación en el ámbito educativo y comunitario” y “Despatologización de las Diferencias”. Miembro de Forum Infancias. Docente. Facebook: Carla Elena. Instagram: carlaelena5
