viernes, junio 21, 2024
Nacionales

Niños y niñas, no “presos”

“Se trata de la aplicación disponible para su descarga en Play Store que tiene como objetivo simular un llamado a la comisaría y se desarrolla una conversación grabada donde hay amenazas de ir a buscar al niñe que se está portando mal. Se escuchan ruidos de sirenas y se amenaza con llevarles a la cárcel de niños. Es una aplicación que fue desarrollada para ayudar a los padres a disciplinar a sus hijos“. Así publicitan el producto sus creadores, según señala una nota realizada por Anred el 11 de enero pasado

Con solo leer las primeras líneas de la columna se me eriza la piel al comprobar que este tipo de aplicaciones existen y algunos creen que pueden ser de apoyo para padres y madres. La primera reflexión es ¿cómo alguien supone que bajo una amenaza y llamado a una comisaría, un niño o niña modificará su comportamiento? ¿Cómo una persona entiende que mediante un ultimátum de llevarlos/las a una cárcel los infantes cambiarán su accionar? ¿Cómo pensar que esto puede denominarse ayuda?

Por lo pronto y sin ninguna duda puedo asegurar que los creadores de esta aplicación no tienen ni una mínima idea de lo que es transitar los días en un penal, estar entre rejas, vivir en un estado donde todos tus derechos están vulnerados, donde los castigos son permanentes, un lugar donde prima la ley del más fuerte y no me refiero al que levanta la pesa más grande sino al que carga la faca mayor, un espacio donde la reclusión no hace más que generar sujetos adaptados pasivamente a un régimen que los lleva a la desidia, al hastío, al rencor y a la violencia.

Por otra parte y no menos importante es que estos sujetos no cuentan con ninguna herramienta ni sentido común para pensar o reflexionar sobre cómo relacionarse con un infante. Suponer o creer que amenazar a un niño o niña con llamar a la policía y encarcelarlo puede ser una solución para algún comportamiento, es lo que más dista de poder modificar una conducta.

Pobres estos seres que jamás tuvieron ni la delicadeza de pensar en que estos niños o niñas necesitan una contención, alojo, borde, cobijo que se logra mediante la palabra, mediante un estar en cuerpo y presencia, creando un espacio subjetivante entre el infante y el adulto. Esta (no) herramienta no solo es cruel, sino que lo único que puede generar es miedo, desconfianza y pánico.

A los creadores de esta aplicación solo me queda decirles que ojalá en la vida tengan que estar encerrados en un penal y que se dediquen a otra labor y a los padres y madres que antes de recurrir a esta App, intenten otras vías porque ésta a lo único que los va a conducir es a generar una distancia enorme con sus hijos e hijas, a perder cualquier posibilidad de diálogo y espacio de confiabilidad lo cual es esencial para lograr alguna modificación en cualquier plano.

Me gustaría culminar esta nota con unas líneas de Foucault de su libro “Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión”: “La disciplina son los métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad. Estos métodos son minuciosos y constantes, discretos, anónimos e invisibles, constituyen una microfísica del poder que privilegia los castigos del orden del ejercicio, pues de esta forma logra obtener cuerpos dóciles y normalizados”.

Carla Elena. Autora de Esi, haciendo camino al andar. Es Psicóloga Social. Diplomada en “Violencia Familiar y Género”. “Derecho de Niñez y Adolescencia”. “Discapacidad” y “Educación en Contextos de Encierro”. Posgraduada en “Educación Sexual Integral: Desafíos de la implementación en el ámbito educativo y comunitario”. “Despatologización de las Diferencias”. Miembro de Forum Infancias. Docente. Columnista de SudestadaEl Furgón y Revista Movimiento. Participa en Radio Tinkunaco en temas sociales. Tw: @Carla_Elena5. Instagram: @carlaelena5, Mail carlaelena74@hotmail.com