sábado, abril 13, 2024
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El macrismo, entre un mar de trolls y bots

Trolls, bots y mucho uso de las redes sociales son algunas de las características de la cybermilitancia del macrismo. Repasamos algunos mecanismos de manejo de la información y el control del gobierno en las redes.

Por Juan Agustín Maraggi/El Furgón

El Gobierno se encuentra muy afianzado a las redes sociales, el mundo cibernético y todo lo que allí sucede. Inmersos en la masificación del uso cotidiano de las redes sociales, el macrismo se transformó en el primer gobierno en explotar este recurso. El uso del big data, el minuto a minuto y cualquier herramienta digital que le permita posicionarse es analizada, trabajada y financiada.

Además de las redes sociales en sí y la presencia de los funcionarios en ellas, siempre son acompañadas por dos prácticas diversas: el trol y la ‘cultura del trolaje’ que en muchos casos suelen trabajar en conjunto. El segundo incluye un complejo entramado de fake news, difusión de contenido, y personas que –muchas veces– se presentan con sus propios nombres.

El uso de trols se naturalizó tan rápido que escapó a los análisis. El dinero que se destina para su creación y funcionamiento no es menor y el debate debería rondar de dónde sale la financiación. Tener una granja de trolls, es decir, una persona o grupo que trabaja varios meses creando usuarios con rastro en la web para luego venderlos, es un negocio muy rentable que, generalmente, cotiza en dólares. Hasta hace unos años, en el país había que buscarlas en la deep web. Hoy en día hay empresas que se dedican exclusivamente a ese trabajo.

¿De dónde salen los fondos para toda esta maquinaria? ¿Es dinero partidario o estatal?. En marzo pasado, Amnistía Internacional publicó un informe donde se detallaba cómo operan y ocurren los ataques a los periodistas opositores. De manera inmediata, un ejército de trolls salió a atacar a la organización.

En junio, el periodista Marcelo Bonelli explicó que el ajuste preveía una reducción en el dinero destinado al ‘Ejército de trolls’. Según el hombre del Grupo Clarín, las oficinas son dirigidas directamente por Marcos Peña y se destinan 200 millones de pesos anuales a su funcionamiento. Marcos Peña salió a responder rápidamente las acusaciones:

Sin embargo, Bonelli no fue el único en blanquear su existencia. Periodistas de todo el arco ideológico como Santiago Cuneo, el ‘Turco’ Asis y Mauro Federico, entre otros, denunciaron la existencia de oficinas para el trolaje en Balcarce.

Esto representaría un grupo no menor de personas que trabajan destinando su tiempo a desviar los ejes de los debates, atacar en conjunto, desmentir o masificar discursos. El rol que tuvieron durante los meses en donde no se sabía el paradero de Santiago Maldonado es un ejemplo muy claro y recordado.

Los bots oficiales

El programador Javier Smaldone descubrió uno de los mecanismos del macrismo para posicionar sus candidatos y aparentar buena recepción popular en las redes. Los algoritmos utilizados por Facebook reconocen los comentarios con mayor cantidad de interacciones y los posiciona como destacados. Smaldone notó que en las redes de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, los comentarios alentadores siempre estaban primeros. Si se observan las reacciones (me gusta/me encanta/me enoja) no es difícil notar que quienes posicionan los mensajes son bots, es decir, robots. Los nombres de los usuarios están en otro idioma, con usuarios con ninguna o un par de publicaciones y, en algunos casos, los usuarios son amigos entre ellos y tienen la misma foto de perfil. ¿quién programó esos bots? ¿quién pagó para que se haga?

Vigilar y castigar las redes

La práctica analítica, vigilancia y uso de las redes sociales en el país no son un invento del oficialismo, pero si la atención constante que se le da. La doctrina de seguridad del macrismo se adaptó también al campo tecnológico. “A los que usen las redes sociales para intimidar o amedrentar, sepan que los vamos a buscar uno por uno”, sentenció Patricia Bullrich al presentar las unidades de Ciberpatrullaje de la Policía Federal. Este, según la ministra, es el trabajo de treinta mil oficiales de la Federal y, hasta el momento, los casos que salieron a la luz de su accionar radica en la vigilancia a periodistas, opositores, políticos o militantes populares. El intento de adoctrinamiento llegó al punto tal que Nicolás Lucero fue judicializado y preso un año después de haber escrito una canción de cancha contra Macri.

Las redes sociales y la tecnología intercedieron en nuestras vidas hace mucho. Se transformaron rápidamente en un terreno de disputa y de acumulación de información esencial. El macrismo ha sabido interceder para llevar una ventaja en este terreno mucho antes que los demás. Mientras la economía y el bolsillo es cada vez más ajustado, la venta de expectativas y globos amarillos continúan su curso en el mundo tecnológico.

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