jueves, julio 18, 2024
Por el mundo

VIIIº Cumbre de las Américas. De cumbres y abismos

“Los presidentes andamos de cumbre en cumbre, los pueblos de abismo, en abismo.”

                                                                                       Hugo Chávez

Por Jorge Montero/El Furgón – Nadie hubiera imaginado hace apenas unos días que lo más destacado de la VIII Cumbre de las Américas, serían las ausencias. Ni Donald Trump ni Nicolás Maduro, a priori sus principales actores políticos, concurrieron a Lima. Otros mandatarios como Raúl Castro declinaron su asistencia. Con las tensiones regionales en aumento, incluyendo la presencia amenazante de más de un centenar de aviones y helicópteros estadounidenses, llegados a la antigua base de Howard Air Force, en Panamá, en el mismo momento en que Washington bombardeaba Siria y cuando el gobierno panameño es uno de los países que hostilizan a Venezuela… ¿Tuvo algún sentido la reunión continental en este contexto?

Páginas centrales del diario “La República”

Apenas tres días antes de iniciar el que sería su primer viaje a la región, Trump anunció públicamente que tenía otras cosas más importantes que atender, como una nueva vuelta de tuerca en la guerra que desde hace siete años Washington promueve en Siria. No viajaría ni a Lima ni a Bogotá, siguiente escala programada para reunirse con Juan Manuel Santos, a tres meses de las elecciones presidenciales en Colombia.

Pocas horas después llegó la otra noticia. Nicolás Maduro desde el palacio de Miraflores desistía de viajar a Lima, desinvitado por los organizadores, a una Cumbre ya para entonces devaluada. Quedó picando la patética decisión del gobierno peruano de arrogarse el derecho de admisión de que mandatario podía asistir a la cumbre y cuál no.

El tercer gran ausente, fue el ex presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, quien debía ser el anfitrión y ariete antibolivariano en Lima, y debió renunciar precipitadamente antes de ser cesado por numerosos ilícitos. Toda una paradoja para una cumbre que tenía como lema “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, celebrada en un país conmovido por los escándalos que rodean a los partidos políticos y sus principales dirigentes.

El sueño de la derecha continental de ver a Kuczynski -el perrito obediente- como maestro de ceremonias de la Cumbre reaccionaria, a Trump como la estrella de Lima ordenando la tropa, y al presidente venezolano condenado y aislado, la ñata contra el vidrio; quedó como una escena grotesca. La estrategia urdida por la Casa Blanca se derrumbó como un castillo de naipes.                                                                                                                                                                                             No suenan exageradas las conclusiones del presidente Maduro: “si la Cumbre de las Américas en Mar del Plata representó el entierro del Alca, la Cumbre de Lima representa el final de las Cumbres de las Américas”.

Con cuanto entusiasmo acudieron a la cita de Lima los reaccionarios del MUD y la contrarrevolución de Miami, a exigir que la cumbre rechace y condene las elecciones venezolanas del próximo 20 de mayo y que ponga a Venezuela en el epicentro del encuentro. Envalentonados con la presencia del senador republicano Marco Rubio, principal artífice de las políticas más agresivas contra la región, quien se mostró incapaz de responder a los periodistas cuando le demandaron por su controvertida postura luego del tiroteo en una escuela de Florida que dejó 17 muertos y más de 20 heridos, y el financiamiento de su campaña electoral con aportes millonarios de la Asociación Nacional del Rifle. Unos y otros salieron escaldados del evento donde no se aprobó ningún texto de presión sobre la nación bolivariana.

Portada del diario “La República”

Un balbuceante Mike Pence, vicepresidente estadounidense, justificó en la reunión plenaria la agresión a Siria, haciendo referencias insultantes a Cuba y Venezuela, y asumiendo una actitud cínica y humillante para América Latina y el Caribe: “Mientras estamos hablando, un régimen comunista cansado continúa empobreciendo a su pueblo y les niega sus derechos fundamentales…Pero la dictadura de Cuba no acucia solamente a su propio pueblo como todos bien conocemos, con pocas excepciones en esta sala que la aceptan. La dictadura cubana también ha tratado de exportar su fallida ideología a toda la región y está ayudando y apoyando la dictadura corrupta en Venezuela”. Advirtiendo a los gobiernos subordinados: “Pero déjenme decirles en nombre del presidente Trump que los Estados Unidos creen que ahora es el momento de hacer más. Mucho más. Cada nación libre aquí presente debe tomar medidas más enérgicas para aislar al régimen de Maduro.”                                                                                                                              

La enérgica respuesta del canciller cubano, Bruno Rodríguez no se hizo esperar. “El vicepresidente de Estados Unidos ignora la realidad, oculta la verdad. Rechazo las referencias insultantes hacia Cuba y Venezuela”. Recordó el largo historial estadounidense en apoyo de dictaduras sangrientas que devastaron la región, acusando al gobierno de Trump de tener “un vacío moral”. Anteriormente, en su primera intervención, había asegurado que “Cuba no aceptará amenazas ni chantajes del gobierno de Estados Unidos, no desea la confrontación, peor no negociará nada de sus asuntos internos, ni cederá un milímetro de sus principios”. Ahora, apostillóen su réplica a Pence,“no cejaremos en nuestro empeño de construir el socialismo”.

Con que cinismo se desgañitaron los presidentes Macri, Temer, Piñera, Santos, Peña Nieto, Trudeau o Varela, en misérrimas alocuciones de condena a Venezuela, pero incapaces de alguna autocrítica sobre lo que sucede en sus países y con sus gobiernos, salpicados por entramados de sobornos, paraísos fiscales y sociedades offshore. Flaco favor les hizo Donald Trump. Quedaron a cargo del trabajo sucio, mientras él bombardeaba Siria.

La ausencia del presidente de Estados Unidos por primera vez en la historia de las Cumbres de las Américas,no sólo es el último desaire del magnate a la región y a sus adláteres americanos. Más allá de las políticas contra los inmigrantes y las amenazas comerciales, el desenfrenado empeño por levantar un muro al sur del Río Grande, reforzado ahora con el envío de tropas a la frontera mexicana, u ofensas inimaginables que incluyeron el apelativo de “países de mierda” para hacer referencia a El Salvador o Haití; Trump fugó del oprobio de una derrota anunciada.

Portada del diario “El Expreso”

Evo Morales hizo en Lima un discurso demoledor. En una cumbre titulada: “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, sostuvo el presidente boliviano: “El verdadero desafío está en desmontar el sistema mismo en el que prospera la corrupción: el sistema capitalista”. Y agregó: “El capitalismo es el peor enemigo de la humanidad y del planeta, sus crisis no son coyunturales, son propias de este modelo de producción y consumo”. Faltaba algo y Evo arremetió: “hay que decirlo con toda claridad: la principal amenaza contra la libertad, la democracia, contra la madre tierra y contra el multilateralismo es el gobierno de Estados Unidos. No tengo miedo de decirlo, de frente y abiertamente”.

Suenan premonitorias las palabras de Fidel Castro, cuando en el contexto de la Iº Cumbre de las Américas en Miami de 1994, alertaba del peligro que representaba la maniobra estadounidense en aquella ocasión y que se ajusta como un guante al plan trazado por la Casa Blanca para esta ocasión: “Nuestro poderoso vecino del Norte ahora convoca a otra reunión cumbre que deberá efectuarse nada menos que en Miami, se dice que para una asociación hemisférica madura. Ya hubo Alianza para el Progreso. Ya hubo Iniciativa para las Américas. Y hoy nadie los recuerda. De década en década, de siglo en siglo, hemos ido de consigna en consigna, de engaño en engaño. Hubo también guerras, intervenciones y conquistas de territorios a costa de nuestra América. ¿Qué podemos esperar hoy de esa fuerza invariablemente expansionista, egoísta y hegemónica?”.