jueves, julio 18, 2024
Nacionales

La hora de la propaganda

Gonzalo Pehuen/El Furgón – Hay que caminar, la ruta está cortada desde el kilómetro 30 hasta el 28. Los bondis están yendo por cualquier lado. Camino por la colectora en dirección al “29” a tomar el 180 para ir hasta Caballito. El panorama es horrendo, casi sacado de un golpe de Estado; tanto la ruta como la colectora están llenas de “pitufos” parados cada tantos metros, haciendo nada, “custodiando”. Una hilera similar, pero de vallas como las de los recitales, se extiende por la colectora en todo ese tramo, luego sube a la ruta y al puente del 29. Y no es que las fuerzas policiales en conjunto con las FFAA y el Grupo Halcón (que también está diciendo presente) hayan realizado un golpe para derrocar al gobierno o estén mostrándole su fuerza. No. Tal vez sea una demostración del gobierno de Cambiemos para con el gobierno justicialista de La Matanza. Pero no.

Metrobus 2La obra duró más de un año, tiempo en el cual viajar fue volviéndose cada vez más tedioso… Si es que eso es posible viviendo en uno de los puntos más poblados del conurbano bonaerense y hasta el cual (a pesar de estar a escasos treinta kilómetros) se tiene un viaje de dos horas desde el centro de la ciudad de Buenos Aires, en uno de los partidos más bombardeados por propaganda política en tiempos de elecciones. Y justamente fue durante la campaña electoral de los últimos comicios presidenciales que en la página de Facebook del Ministerio del Interior (cuando el nombre de Randazzo se barajaba para las PASO, allá por 2015) se comenzó a presentar la obra: un Metrobus en La Matanza, en la ruta 3, una obra de diez kilómetros que iría desde San Justo hasta el kilómetro 29 (y no hasta el 32 como dijeron La Nación y Clarín en mayo de este año), el mismísimo “29”, un punto importante en la geografía urbana de este sector del segundo cordón del conurbano, ahí donde la ruta 3 se cruza con la 21, costeada esta última por las vías del Belgrano Sur, y en el que también está la estación Independencia de dicha línea de ferrocarril. Un punto fuerte de tránsito, un hito importante en la vida de las personas que día a día viajan al trabajo, en el que miles se bajan del colectivo para subirse al tren en dirección a Barracas, o al servicio “semi rápido” de las líneas de colectivos 86, 96 o 180, con destino a la Plaza de Mayo,  Constitución o Primera Junta, respectivamente.

Un lugar importante en la vida de todos los matanceros, sobretodo de quienes vivimos en “los kilómetros”, en González Catán y Virrey del Pino; importante dado que los únicos dos accesos provenientes del centro de la ciudad confluyen allí… Los únicos dos. Si están cortados no tenemos manera de salir, salvo dar un rodeo por el Partido de Merlo y desembocar a Morón por la ruta 1001.  Un lugar importante.

Metrobus 3

Varios meses atrás, el mismo presidente -por el cual el lunes 17 de julio hubo dos kilómetros de ruta cortados-, provocó el mismo caos vehicular al “inaugurar” el Metrobus en sí mismo, esas paradas “cada tanto” (más alejadas entre sí que las anteriores ubicadas en la colectora) que vuelven más ágil el andar no sólo de los colectivos, sino también de los vehículos particulares. En aquella, ocasión la ruta también se tiñó con el azul de la policía local y el verde del Grupo Halcón, acompañados por el escuadrón antibombas. En aquella ocasión, los vecinos apenas nos enteramos y el apoyo popular parece que ni siquiera lo hizo. En esta ocasión pasó algo similar.

Y si bien desde la oposición kirchnerista se usó esto como argumento en contra (Verónica Magario, la actual intendenta hizo aparición y formuló  palabras que luego fueron repetidas por C5N), fue en 2015 que, durante la inauguración del Polideportivo “Juan Domingo Perón” ubicado en el kilómetro 32 de la ruta 3, la por entonces presidenta Cristina Fernández mencionó en su elocuente discurso las inexistentes cloacas en Catán, soplado este dato alevosamente (durante el discurso mismo) por Fernando Espinoza (entonces intendente del Partido, hoy cabeza del justicialismo). En aquel entonces, las masas vitorearon el discurso, aun cuando sus datos lo volvieran falaz.

Algo similar sucedió cuando inauguró un hospital vacío en la localidad de Gregorio de Laferrere, también en 2015.

Metrobus 4

Pero ya pasaron dos años desde entonces; también desde que nos anunciaran esta obra que durante tanto tiempo nos tuvo en vilo y modificó el camino al trabajo de todos los días. Porque durante los últimos meses de 2016, la forma de la rotonda del 29 fue modificándose y las paradas de los colectivos fueron cambiando constantemente (nunca se sabía si iban a estar en el mismo lugar que el día anterior), hasta que se volvió intransitable y en el mes de diciembre los colectivos que circulan por la ruta 3 ni siquiera “bajaban” e iban directo por “arriba del puente”.

Un año y monedas fue lo que la obra en sí misma duró y en la que los carteles de la UOCRA nos saludaron durante ese tiempo.

Pero finalmente llegó el día. Luego de dos meses de que Mauricio Macri inaugurara las estaciones sobre la ruta, vuelve a la localidad de González Catán a inaugurar la famosa “Estación de Trasbordo”, donde un puente todavía sin terminar une las nuevas paradas de colectivos con la Nueva Estación Independencia, inaugurada y también sin terminar, aun cuando las obras en la Línea Belgrano Sur comenzaron hace dos años al llegar los trenes nuevos en épocas de campaña.

Pero de todas formas llegó el día.

Metrobus 5

Y dio la casualidad que era el último día que tenía para anotarme en la facultad; para retomarla luego de haberla dejado privilegiando el trabajo, ese que hoy brilla por su ausencia. Puteando por dentro por ser la tercera vez que debía ir a la sede Puán de la UBA (dados los típicos tropiezos de la burocracia), un nuevo motivo de bronca opaca toda aversión hacía los papeleríos. La ruta está cortada, los autos se desvían, la gente putea porque tiene que irse caminando hasta el 28. La hilera de efectivos policiales tiene su amuchamiento ahí donde se encuentra el helipuerto en el cual descenderá el presidente, en el UPA 24, esa sala de guardia de cartón dejada por el gobierno de Daniel Scioli.

Y he ahí el motivo de más bronca: hay medio kilómetro de corte que es innecesario.

La sala del UPA se encuentra en uno de los antiguos “descampados” de la zona, “el campito” para quienes somos del barrio. Hoy día lo ocupa dicha sala de guardia y un mayorista aún en construcción. Al lado, una calle de asfalto discurre hacía el fondo del barrio, luego una quinta llena de árboles y un asilo de ancianos, seguidos de una fábrica y finalmente las vías del tren… En todo ese tramo casi no hay calles y los autos apenas transitan ese tramo de la colectora. Hay quinientos metros de ruta cortada innecesariamente.

También hay un despliegue de fuerzas represivas excesivo. El pueblo no se enteró de la pronta presencia del presidente; el pueblo no va acudir a vitorearlo ni mucho menos. La gente está trabajando, realizando sus labores cotidianas, preguntándose cuándo cornos van a terminar la obra o por qué hay tantos autos dando vueltas por el barrio a los bocinazos. La gente no se enteró.

Metrobus 6

Y eso que no sólo estuvo el presidente, también lo hizo la gobernadora de la provincia y la intendenta de La Matanza; toda gente que le puso palos en las ruedas a quienes durante años intentaron llevar a cabo proyectos por fuera de la institución a la cual representaban o dirigían. Todos sonriendo, todos haciéndose los lindos, acusándose unos a  otros, sabiendo que sus dichos serían levantados por los medios de comunicación.

Todos aquellos cuya imagen se beneficiaba, dijeron presente.

Algo totalmente irónico, risible.

Y lo que también es totalmente risible es que tal despliegue de fuerzas policiales, la presencia de tantas figuras políticas y la enunciación de un discurso que habla de luchar contra la corrupción se den justo en el kilómetro 29;  y el hecho que vuelve todo más irónico es que justo el helicóptero del presidente bajara junto a esa misma calle que lleva al fondo del barrio, punto en el cual todas las noches gente de distintos puntos de La Matanza “peregrina” para ir a comprar merca a precios totalmente accesibles, donde mucha gente ha ido gran cantidad de veces a “pegar” por este mismo motivo, y muchas veces no sólo para su  propio consumo. En la ruta hay un mayorista, en el fondo hay otro, y al lado del primero baja el presidente, custodiado por un excesivo despliegue de fuerzas represivas, las mismas que mantienen vacías las plazas al molestar constantemente a los vecinos, aun si  sólo se trata de dos madres tomándose una birrita mientras sus hijos juegan.

La ironía misma.

Metrobus 7

La misma intendenta que antes de llegar al cargo boicoteó como presidenta del Concejo Deliberante local el trabajo de murgas independientes que realizaban sus corsos sin la bandera del municipio. La misma gobernadora que se toma un helicóptero todos los días para ir desde Morón hasta La Plata y no pretende aumentar el presupuesto dedicado al salario docente. El mismo presidente que vive cometiendo furcios en TV (para distraer a quienes se contentan sólo con criticarlo desde sus cómodos estudios en el barrio de Palermo) y cuya supuesta lucha contra la pobreza y el narcotráfico tienen como resultado cada vez más desempleados y la llegada del paco a cada vez más barrios, esa droga tan fácilmente accesible, más de lo que resulta conseguir algo de marihuana. También apareció el ex intendente quien, catalogado como “el remisero de Balestrini”, no hizo más que engordar y revestir de cartón el municipio durante toda su gestión, vanagloriándose por todas aquellas obras públicas correspondientes a Nación o Provincia. Hasta el Ministro de Transporte apareció, tal vez para enterarse del real costo que implica viajar hasta la capital todos los días.

Só, las obras están, poco a poco la vida toma su rumbo y se agiliza tal y como está “planeado”, tal y como sucedió con el ensanchamiento de la ruta 3 allá por el 2007, y cuyo resultado fue el crecimiento exponencial de la población en la localidad de Virrey del Pino, sobre todo en los barrios que se encuentran pasando el kilómetro 40 (crecimiento que venía desde hacía tiempo y verdadero motivo del ensanchamiento). Sí, nuevamente tardamos 30 minutos desde San Justo hasta Villa Dorrego (tal y como sucedía antes de comenzar la obra del Metrobus); 20 minutos cuando el transito no es masivo. Pero el centro de Laferrere sigue siendo un caos, la ruta 21 (obligatoria para quienes vienen por autopista Ricchieri para estos lados y bajan a la altura de Puente 12 en Ciudad Evita) es un embotellamiento total desde la rotonda de Querandí en Ciudad Evita hasta casi llegar al cruce con la ruta 3 (el 29); por las noches los servicios de colectivos son escasos, teniendo que esperarlos hasta una hora; y esa supuesta presencia policial que tanto nos cuida sólo lo hace hasta las nueve de la noche, momento en que aliviados podemos salir a la plaza a disfrutar de una birra o un porrito con amigos, a veces mirando para todos lados por si las moscas, abandonados por esa misma fuerza formada por pibes que hasta hace un tiempo estaban al pedo fumando en la esquina o “ranchando” en la plaza y ahora sólo se quedan mandando mensajes y “chamuyando” con los comerciantes (sobre todo si se trata de una chica linda la que atiende el negocio).

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La inauguración del Metrobus no fue más que una excusa para sacarse fotos, sonreír, para sacar rédito político. La inauguración, hecha a los “palos”, no es más que una muestra de lo que somos para nuestros gobernantes: una localidad perdida del segundo cordón del conurbano llena de patizambos cuya vida sólo vale para meter boletas en las urnas.

Escribo esta nota pocos días después de sucedido este hecho; al día siguiente de la inauguración, en todo el barrio no hubo luz por más de 10 horas debido a tareas de mantenimiento realizadas por Edenor. Un tiempo después, algunas zonas seguían sin energía.

Ni periodista, ni mucho menos; esto lo escribo como vecino de González Catán, que se encontró con esta situación (de la que apenas había oído) yendo a la facultad a anotarse para retomar la carrera de Comunicación, desempleado, y al cual tal “progreso” se le escapa como el colectivo.

Vinieron, sonrieron, se criticaron y se fueron. Luego todo volvió a la normalidad; las calles siguen hechas mierda, las motos yendo de acá para allá, la policía molestando a quien simplemente anda caminando y saludando a los transas porque “todos los conocemos”, los pibes a fumar pasta base en la esquina. Y todo para que en los medios tengan con qué rellenar sus espacios pagados, sus “periodistas” mantengan sus billeteras abultadas, y la urnas electorales se llenen de boletas…

Por lo menos el colectivo ahora anda de nuevo por el 29.

(Al terminar de escribir este texto aparece en las redes sociales la noticia de que la Universidad Nacional de La Matanza cerró el call center donde más de 100 estudiantes trabajaban y brindaban servicio para dependencias públicas y privadas -Edenor y Edesur- , acción que se dio sin aviso previo y tras un vaciamiento de dicha área descripto por los trabajadores como “alevoso”).