sábado, abril 13, 2024
Géneros

El femicida de Natalia y Nuria dos veces sobreseído

Agustina Lanza/El Furgón – Natalia Grebenshikova y Nuria Couto no se conocían. El 11 de octubre de 2016 las dos estaban en Parque Irala, a pocas cuadras de la cancha de Boca, cuando Mariano Bonetto las atacó con un cuchillo. Ese día Natalia, de 15 años, festejaba el cumpleaños de uno de sus amigos. Nuria, de 18, paseaba a su perro acompañada de un chico. Ambas murieron a causa de las heridas que el hombre les causó. A los dos meses del hecho, Bonetto fue declarado inimputable y sobreseído por la jueza Wilma López. Pero la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional revocó el fallo por falta de investigación y ordenó que el expediente vuelva al mismo Juzgado de Instrucción. Los primeros días de julio, López volvió a sobreseerlo. “La jueza tiene complicidad con los abogados del asesino. No hay otra razón”, dijo a El Furgón Anna Rodionova, la mamá de Natalia.

Rodionova aseguró que hubo fallas en el proceso judicial. Cuando dictó el primer sobreseimiento, López decretó que Bonetto debía ser internado por 25 años en el pabellón psiquiátrico que funciona en la cárcel de Ezeiza. Para tomar la decisión, sólo tomó en cuenta las pericias psicológicas del acusado. Se basó en el artículo 34 del Código Penal para decir que él no comprendió la criminalidad de sus actos por “insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por su estado de inconsciencia”.

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Los familiares de Nuria aceptaron el fallo y no apelaron. Los de Natalia sí. Desde un comienzo, la querella exigió que el veterinario cordobés sea enjuiciado como una persona cuerda. Quiso demostrar que ese 11 de octubre Bonetto premeditó el ataque. Días antes compró un cuchillo en una armería y, una vez en el parque, paseó un rato para buscar a sus víctimas. Dos mujeres que estaban acompañadas por varones. A Nuria le dio al menos 17 puñaladas y murió el 5 de noviembre. A Natalia, cuatro. Estuvo internada más de 40 días en el hospital Argerich. Tampoco sobrevivió.

En enero Bonetto reconoció, a través de una carta manuscrita, que le había mentido a los psicólogos cuando le realizaron las pericias. Dijo que no estaba loco, ni “fuera de sí”, que había sentido la intención de matar y que estaba arrepentido. Hasta insistió con que lo trasladaran a un pabellón común. Al revocar el primer fallo, la Cámara incorporó la confesión como una prueba. Sin embargo, seis meses después la jueza lo volvió a sobreseer. López escuchó las declaraciones de los testigos, pero no tuvo en cuenta ese elemento nuevo. Dictaminó el mismo fallo fundado en la primera resolución de la junta médica.

Hoy la defensa apelará al segundo sobreseimiento. De ratificarse el fallo de López, los abogados de Bonetto podrían pedir que se lo traslade de Ezeiza a una clínica privada. En estos días, la mamá de Natalia llamó a los medios y a los movimientos de mujeres. A las 9 concentrarán en la calle Viamonte frente a Cámara de Apelaciones para exigir que el caso no quede impune.