sábado, abril 13, 2024
Cultura

Revolución Marley

Mauricio Polchi/El Furgón – Un recorrido frenético por la vida y la obra de Bob Marley, el músico que representó a una corriente de pensamiento que vibraba en Jamaica y que tenía sus raíces en las profundidades de una África rebelde.

1- En 1945 terminó la Segunda Guerra Mundial, y ese mismo año, en Hiroshima, Estados Unidos ejecutó el primer bombardeo atómico de la historia. Además, Benito Mussolini fue colgado en una plaza pública de Italia, y unas horas después, Hitler se suicidó en su bunker de Berlín. En Latinoamérica, el movimiento peronista tuvo la gesta del 17 de octubre, y en Chile el poeta Pablo Neruda fue elegido senador. Mientras tanto, en la pequeña isla de Jamaica, un gran acontecimiento sucedía, sin repercusión internacional y que sólo celebraron algunos vecinos de la pequeña villa de Nine Miles, en el norte. Fue el 6 de febrero de 1945, cuando nació Nesta Robert Marley, la primera estrella pop del tercer mundo.

Bob Marley with his mother, Cedella, and half-sister, Pearl, c. 1961

Su padre, Norval, un hombre blanco de clase alta y origen inglés, huyó antes de que naciera. Su joven madre, Cedella, lo puso en manos del abuelo, un conocedor de todas las leyendas, ritos y creencias de los esclavos africanos que amaban la libertad. Cuando Nesta aún era un niño, su familia dejó las dificultades del campo y se instaló en los alrededores de la capital, Kingston. En su infancia callejera, alternaba la presencia en picados de fútbol con riñas en los suburbios, pero también supo entretenerse con los instrumentos de cuerdas y percusión que él mismo inventaba.

Marley tenía tan solo 19 años cuando grabó el single “Simmer Down”. A partir de ese momento, una voz redentora que danzaba sobre una cadencia hipnótica y una inexplicable capacidad para dilatar el tiempo y liberar la mente hechizarían los corazones de los jamaiquinos.

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2- Entre los años1600 a 1700 la cifra de esclavos en Jamaica trepó, vidas más vidas menos, de 10 mil a 600 mil. El tráfico de personas encadenadas, tribus enteras o pedazos de familias puso a los africanos arrancados de su tierra ancestral en una vida bajo el control y los abusos de los colonizadores ingleses. Cuando la urbanidad no era tal, los cautivos escapaban hacia las colinas. Allí, alejados de los invasores, organizaban la resistencia contra el hombre blanco.

Fue entre las décadas de 1930 y 1950 cuando los rastafaris comenzaron una experiencia similar al constituir la comunidad Pinnacle, en las cercanías de Kingston. El ataque policial contra sus miembros originó el mito de “la leyenda negra”.

Por esos años tenía actividad la Iglesia Libre Bautista Nueva, fundada en 1891 y que en un principio funcionó bajo el liderazgo del predicador Alexander Bedward. Su aprendiz, Marcus Mosiah Garvey, fundó en 1914 la Asociación Universal para el Adelanto del Negro (UNIA), la cual promovía la repatriación y el retorno a África. El dirigente pretendía que los descendientes de los esclavos, que fueron traídos por la bestialidad colonial a las Antillas, volvieran a sus territorios ancestrales. Garvey, con su lema “Un dios, una meta, un destino”, promovió las interpretaciones bíblicas que ven la salvación de la raza negra en un descendiente directo del Rey Salomón.

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Para los rastas, la persona que los liberaría de Babylonia resultó ser el controvertido Haile Selassie I, emperador de Etiopía, nacido el 23 de julio de 1892 con el nombre de Tafari Makonnen. Su personalidad todavía hoy promueve discusiones inacabables. Algunos lo reivindican por luchar contra el fascismo y las tropas italianas; otros lo condenan por su autoritarismo y demagogia.

Era el 21 de abril de 1966 cuando Selassie aterrizó en el aeropuerto de Kingston. Todos los rastas de la isla se reunieron para recibirlo y participar del Groundation Day, entre ellos Bob Marley y su pareja, Rita. Ella aseguró haber visto “un estigma en la mano de Haile Selassie” cuando saludó entre la multitud. Ahí, automáticamente, se convencieron de su divinidad.

3- En Jamaica hubo ciertos cambios protocolares a partir de la independencia de 1962, pero no hubo un cambio social. El entusiasmo libertario chocaba con la realidad conservadora y eso marcaba el descontento del pueblo jamaiquino. En esa trama compleja, y empujados por los empresarios de la música, el problemático grupo The Wailers, liderado por Peter Tosh, Bunny Livingston y un tercer integrante apodado “Tuff Gong” (“Peleador callejero”), por sus actitudes empezaba a convertirse en la caja de resonancia de la isla. “Tuff Gong” era, claro, el apodo de Bob Marley.

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El 12 de octubre de 1968, Walter Rodney asistió a la Conferencia de Escritores Negros en Montreal, Canadá. Regresó a Kingston el 15 de ese mismo mes, pero fue declarado persona no grata y se le prohibió entrar a la isla. Esta decisión provocó malestar en las organizaciones políticas y desató protestas y disturbios generalizados. Las crecientes movilizaciones contra el régimen vigente y la consolidada presencia del movimiento rastafari marcaron la silueta política del futuro presidente de Jamaica, Michael Manley, del Partido Nacional del Pueblo (PNP).

En 1972 Manley arrasó en las urnas con el 56 por ciento, del que se calcula que al menos un 8 por ciento procedía de rastafaris que nunca antes habían votado. Entre otras cosas, el respaldo de ese sector surgió por la canción de campaña “Better Must Come”, que en clave reggae fue interpretada por el gran Delroy Wilson. Aunque siempre lo desestimaron, The Wailers también amparó la postulación de Manley con una serie de conciertos proselitistas. Marley, Tosh y Livingston se sumaron al “Band Wagon”, una especie de “vagón con bandas” que recorrió la isla. Y Marley, un incipiente cantante que desconocía la proyección planetaria que le sobrevendría, también cantó en los mítines artísticos del PNP, episodio que siempre pretendió ser desmentido.

Pasado el gobierno post-colonial de Hugh Shearer, el país recién adoptaría otro rumbo a partir de los años setenta. En esa misma década, imperiosamente, vibró con tenacidad la figura Marley.

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4- A Walter Rodney, que combinó conocimiento y activismo académico, lo acribillaron el 13 de junio de 1980 en su Guyana natal. Se formó en las universidades de Jamaica, donde se graduó con honores de primera clase. A los 24 años publicó su tesis “Una historia de la Costa Alta-Guinea 1545-1800”. A diferencia de sus pares, Rodney se sumó a las luchas obreras y se arrimó al marginal movimiento rastafari, un fenómeno social que hasta ese entonces era ignorado y desestimado.

Al dialogar con sus miembros, descubrió que esos hombres llamativos y provocadores, con sus largos dreadlocks, cargaban con la frustración del desempleo, la pobreza, y otras tantas huellas dejadas por la esclavitud. En su libro The groundings with my brothers (Conversaciones con mis hermanos), diagramó una poderosa síntesis que cruza al rastafarismo con las teorías marxistas, en una nueva trinidad ideológica de raza, clase y cultura. Roney, ferviente admirador de Ernesto “Che” Guevara y sus pensamientos sobre la guerra de guerrillas, se destacó como una de las mentes más brillantes del Caribe, consagrándose con la obra Cómo Europa produjo el subdesarrollo de África. Lo mataron unos días después de su viaje por el continente negro. Al igual que Bob Marley, había cruzado el océano Atlántico para participar de las celebraciones por la independencia de Zimbabwe. En 1980, la hasta entonces Rhodesia se liberaba del Reino Unido y el 18 de abril, Bob, que había publicado la canción “Zimbabwe” en el disco Survival del año anterior, estuvo allí para ponerle ritmo a los festejos. Ofreció dos conciertos, ambos en el Rufaro Stadium.

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5- Mientras editaba decenas de singles, el joven Robert Nesta Marley escribía el repertorio del ansiado álbum Catch a Fire, el primero publicado con la gran discográfica Island Records en 1973. Hasta entonces, ninguna producción de reggae había sido inyectada en el mercado del rock anglosajón. La placa fue su carta de presentación, el destape, canciones poderosas, relajantes, con un enigmático lenguaje rebelde y espiritual. Su peinado raro, su silueta bailarina y su defensa de la marihuana, presentaban a este juglar del subdesarrollo como un nuevo rockstar que no paraba de seducir.

El disco Burnin, de 1973, fue el último material de Bob junto a los músicos Peter Tosh y Bunny Livingston. El trabajo contiene el clásico “I Shot the Sheriff”, que el reconocido guitarrista Eric Clapton convirtió en hit con el puesto número 1 en los Estados Unidos. Además, contiene el valiosísimo himno militante “Get Up, Stand Up”, que tiempo después, en 1988, Sting, Peter Gabriel, Bruce Springsteen, Tracy Chapman, y los argentinos Charly García y León Gieco, versionaron en el estadio de River durante el histórico concierto de Amnesty Internacional.

Ya con la identificación de “Bob Marley and The Wailers”, y sin sus camaradas Tosh y Livingston (quienes emprendieron sus carreras solitas), en 1974 apareció Natty Dread, con los coros femeninos de I-Threes, una impronta religiosa y contestataria en su discurso, y un título que se utilizaría para revalidar y amplificar el perfil exótico y comercializable del jamaiquino.

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El 30 de abril de 1976, con la salida del excepcional Rastaman Vibration, se enfatizó esa imagen atractiva y extravagante. Con un sonido moderno, ese disco rompió todas las marcas, ingresó en el Top Ten estadounidense, y coronó un momento mágico y triunfal con genialidades musicales como “Roots, Rock, Reggae”, “Crazy Baldhead”, y “Rat Race”. Sin embargo, la más significativa de todas las canciones es “War”, cuya letra fue extraída de un discurso pronunciado por el Emperador Haile Selassie ante las Naciones Unidas el 28 de febrero de 1968. Esta obra, irremediablemente, lo catapultó al Olimpo de los más grandes.

6- Una vez en el poder, el presidente Michael Manley proyectó que los días del sistema liberal estaban acabados. Propuso nacionalizar la banca y los medios de comunicación. Aumentó los impuestos para las empresas extranjeras y adquirió más de la mitad de las acciones de las compañías de mayor capital y producción. Con énfasis, expresaba su adhesión a la Internacional Socialista y se sumaba a la lista de Países No Alineados. En lo ideológico, prefería el socialismo antes que el capitalismo, y por una cuestión territorial, elegía la protección de Fidel Castro.

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Desde La Habana llegaron grupos de médicos y maestros para trabajar en los guetos de Kingston. Por varios motivos, el entonces primer ministro hizo un viaje a la capital cubana, donde fue condecorado con la Orden José Martí. “Usted representa a un país que ha sido estrechamente ligado a la historia de nuestras luchas por la independencia”, le dijo Fidel a Manley en 1975.

Dos años más tarde, el líder revolucionario le devolvió el favor con una visita de Estado. La presencia de Fidel atrajo a grandes multitudes en la tierra del reggae roots, donde recorrió proyectos comunitarios en Kingston, St. Catherine, Trelawny y St. James. La buena sintonía con los cubanos enfureció a la administración del presidente estadounidense Gerald Ford. Para muchos, el malestar de la Casa Blanca condicionó las elecciones de 1980 en Jamaica, en las cuales Manley buscaba la reelección. La influencia de Washington provocó su derrota en los comicios y sin otro mandato, se derrumbó el sueño de la patria socialista.

Durante la primera mitad de su mandato (1972-1976), Manley introdujo en Jamaica cambios sociales importantes, levantó la censura y permitió la lectura de textos marxistas; habilitó el acceso gratuito a la enseñanza secundaria, y promovió la nacionalización de los suministros de luz, hasta entonces en manos extranjeras. En el segundo gobierno (1976-1980) tropezó con la realidad de las multinacionales que lo ahogaban. El Fondo Monetario Internacional (FMI) lo imputaba con sanciones económicas que le impedían completar las anunciadas reformas, y eso lo forzó a sellar un acuerdo que desembocó en una serie de recortes en el gasto público. Las consecuencias sacudieron a los sectores más humildes. La confusión se apoderó de la clase trabajadora y los desempleados, y el apoyo rastafari a la vía política se desvaneció.

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Tal vez por eso, un desencantado Marley, en la recta final de ese proceso, decía: “La política no me interesa. Es negocio del diablo. Dicen que cambiarán Jamaica en tres meses y todos mienten. Juegan con la opinión de la gente. Por eso no defiendo la política. Aquí viene un hombre como yo, diciendo: ‘¡No votes! ¡Rasta No Votes!’”.

7- En 1976, y tras los éxitos de Natty Dread y Rastaman Vibration, Marley se volvía a arrimar al primer ministro Michael Manley. El plan era efectuar un concierto gratuito para sus conciudadanos. Se determinó que el domingo 6 de diciembre fuera la fecha para el imponente “Smile Jamaica Concert”, que se celebraría en el Círculo del Parque de los Héroes de Kingston.

La noche de viernes 3 de diciembre varios pistoleros ingresaron por la fuerza al complejo de Bob, ubicado en el número 56 de Hope Road. Lo balearon a él y su esposa y su manager, Don Taylor, recibieron varios impactos. Los tres salvaron sus vidas de milagro. Dos noches después Marley subió al escenario frente a 80 mil personas y dio un show emotivo, mostrando sus heridas a la multitud.

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A los pocos días, abandonó la isla y viajó a Londres, donde vivió con la elegante Miss Mundo, Cindy Breakspeare. En esa ciudad, en la que grabó los álbumes Exodus y Kaya, se sintió un exiliado. Pero fue allí donde escuchó a The Clash y, atraído por ese coraje antisistema, se conectó con el movimiento punk. Junto con el genial Lee Perry en la producción registró “Punky Reggae Party”, un homenaje la hermandad cresta & dread que se estaba gestando.

Era 1978 cuando regresó a su país para encabezar el acto “One Love Peace Concert”, un evento que se hizo para acompañar una tregua ante una inminente guerra civil. Ese 22 de abril, Marley llamó al escenario al primer ministro Manley y a su enemigo político, Edward Seaga, a los cuales les hizo estrechar sus manos delante de todos. Frente a una multitud, Marley explicó: “Sólo quiero decirles algo… Para que todo se vuelva realidad tenemos que estar juntos. Y a través del espíritu de su Majestad Imperial, el Emperador Haile Selassie I, vamos a invitar a algunos líderes a que se den la mano… Para mostrarle al pueblo que lo aman de verdad, para mostrarle al pueblo que ustedes se van a unir, para mostrarle al pueblo que son más que brillantes y mostrarle al pueblo que todo está bien. Vean, vean, vean lo que están haciendo. Quiero decir, yo no soy muy bueno hablando pero espero que ustedes entiendan lo que estoy tratando de decir. Bueno, estoy tratando de decir que podríamos tener… ¿podríamos contar acá en el escenario con la presencia del Sr. Michael Manley y el Sr. Eduard Seaga? Sólo quiero que nos demos la mano y que le enseñemos al pueblo que vamos a hacer las cosas bien, que nos vamos a unir, que lo vamos a hacer bien, que nos tenemos que unir. La luna está arriba, sobre mi cabeza, y yo les doy mi amor. La luna está arriba sobre mi cabeza y yo les doy mi amor”.

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Survival, de 1979, es un disco valiente y desafiante, con letras que piden la unidad africana sobre el ritmo y la frecuencia de una banda prolija que siempre mejoraba su performance, y con la legendaria portada que muestra las banderas de varios países, entre ellos, Kenia, Angola, Etiopía, Ghana, y Camerún.

8- Los siempre vigentes temas “Jamming”, “Waiting in Vain”, “One Love” y “Three Little Birds”, forman parte del maravilloso disco Exodus, que en 1977 fue presentado en Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Suecia. En medio de esa gira europea, The Wailers visitaban París en el mes de mayo y allí armaron un partido de fútbol entre periodistas, compañeros y amigos. Bob se prendió en el picado, pero tuvo la mala fortuna de cruzarse con el crítico de la revista Rock and Folk, quien le pisó el pie derecho. El rey del reggae, que cayó lesionado, sentía unos dolores terribles en el dedo gordo, que tenía ya sin uña.

Días más tarde, se trasladó a la casa de su madre en Delaware a descansar y de paso prepararse para una serie de presentaciones en Norteamérica. Allí, además, se hizo ver la herida: le detectaron un melanoma maligno, cancerígeno, y le aconsejaron amputar el dedo. Otra posibilidad implicaba una mínima mutilación y un tratamiento de seis meses. Se negó. El mito relata que los rastas no pueden quitarse ni una mínima parte de su cuerpo, y él fue consecuente con su fe y sus creencias.

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Tiempo después, y con la misión de hacerse conocido en todo el planeta, llegó a Brasil. La tierra del fútbol alegre lo recibió en 1980. El profeta rasta visitó el suelo carioca para dar entrevistas y promocionar su obra. No brindó ningún show, pero cumplió un sueño y jugó un ansiado e inolvidable partido junto a Chico Buarque, Toquinho, su admirado Paulo Cézar Caju, campeón en “México 70” con Pelé, y el jamaiquino Jacob Miller, voz del conjunto Inner Circle. Bob quedó contento por ese encuentro: su equipo logró una victoria por 3 a 0 con un gol suyo.

Tres días después, el 23 de marzo, Marley ya estaba de regreso en Island House, con sus músicos y algunos amigos. Allí recibió la tremenda noticia de que Jacob Miller, que había estado con él en tierras sudamericanas, había perdido la vida en un accidente de tránsito en la propia Hope Road de Jamaica. Miller fue el primer músico por el que se guardó luto oficial en ese país. Bob, al año siguiente, sería el segundo.

9- El 27 de julio de 1980, cien mil personas desbordaron el San Siro, el actual estadio Giuseppe Meazza de Milán, para verlo en vivo. El “Uprising Tour” recayó también en los Estados Unidos, donde ofreció dos conciertos en el Madison Square Garden.

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Todos sabían que la imparable y agotadora vida de superstar a Bob lo estaba fulminando. Tres días más tarde, daría su último concierto.

A pesar de los consejos médicos, y completamente deteriorado, decidió presentarse en el Teatro Stanley de Pitsburgh. Aquella actuación del 23 de septiembre de 1980 fue dolorosa. Se le diagnosticó un tumor cerebral.

Lo internaron en el hospital Memorial Sloan Kettering Center, y lo que viern alí los dejó horrorizados: el cáncer había avanzado en su metástasis al cerebro, pulmones, hígado y estómago.

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Preocupado por ese presente y su inevitable desenlace, Marley se bautizó el 4 de noviembre de 1980 en una Iglesia Ortodoxa Etíope, adoptando el nombre de Berhane Selassie (“Luz de la Trinidad”),  el mismo apellido del gobernante etíope que los rastas consideraban la reencarnación misma de Jesucristo.

Desesperado, se trasladó a Alemania en busca del médico Josef Issels y se instaló en su clínica en la ciudad de Bavaria. Allí, durante ocho meses, la enfermedad pareció estabilizarse a partir de un agresivo tratamiento no convencional.

Pero fue sólo una ilusión. El 9 de mayo dejó Alemania para ir al hospital Cedros del Líbano, en Miami.

Fue ingresado el 10 de mayo de 1981 y murió al día siguiente, plenamente sedado. Sus últimas palabras, dichas a su hijo Ziggy, fueron: “El dinero no puede comprar la vida”.

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El impacto dejó a todos en estado de shock. En Jamaica, el Congreso cerró sus puertas por diez días. En Nine Mile, donde Marley había nacido 36 años antes, en la colina más alta de la aldea, llevaron su ataúd de bronce pesado para depositarlo en un mausoleo que fue pintado con los colores rojo, verde y oro. Junto al cuerpo de Marley está su guitarra Gibson Les Paul, una Biblia abierta en el Salmo 23, y un tallo de marihuana colocado al final de la ceremonia fúnebre.

Quedaba, a modo de despedida, su último álbum, con el que había girado tanto, Uprising, que cierra con esa mítica presencia de Bob en “Redemption Song”, sólo él y su guitarra, como una canción eterna.

*Publicado en revista Sudestada, N° 137, Mayo-Junio 2015